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Ahora los vascos son los 'racionales' y los catalanes los 'irracionales'

El debate introducido en las últimas semanas en los medios sobre la violencia de género nos recuerda a todos como funcionan las relaciones de dominación, los diferentes recursos que utiliza el opresor sobre la víctima y la complejidad interna de esas relaciones. Se trata siempre de una relación violenta aunque la coerción pueda estar enmascarada.

La relación del nacionalismo español con las otras identidades nacionales y sus nacionalismos es exactamente la misma, actúa desde la amenaza de la violencia explícita como último recurso hasta el chantaje emocional que juega con las angustias y miedos del oprimido. Y, desde luego, con la alienación de la víctima, la interiorización y aceptamiento de la dominación como algo natural. Todo ello dentro de ese marco en el que las relaciones de poder están claras, una parte es dueña de los recursos para ser autosuficiente y la otra no.

Tradicionalmente el españolismo, la ideología nacionalista al servicio de una burguesía parasitaria del estado y que ejerce el poder desde la corte madrileña, educó a la población española en el arquetipo del vasco primario y violento frente al catalán taimado y sibilino. Los vascos, a fuerza de brutos, eran un poco asesinos y a los catalanes, en cambio, se los podía comprar con algunas pesetas. Si alguien cree que esto es falaz que le pregunte si no al presidente del Tribunal Constitucional, que es voz autorizada. Ello no impedía que, por necesidades de la gobernabilidad, hubiese que pactar en un momento o en otro con los representantes políticos de esas etnias, una tan irracional y otra tan sensata (Aunque la reconfiguración del mapa político español ya ha solucionado ese incordio, los partidos vascos y catalanes son prescindibles, y ahora ya pueden pactar los partidos españoles exclusivamente entre ellos).

La vida da muchas vueltas pero el juego del poder es ganarlo y conservarlo, así que ahora desde Madrid nos cuentan otra historia: los vascos se han vuelto racionales y son los catalanes los irracionales. Nos recuerdan que en algún momento el PNV meó fuera de tiesto, cabe aquí meter alguna burla o algún chiste a cuenta de aquel Ibarretxe que pretendió ejercer la soberanía política y hubo que humillarlo un poco, llevarlo al Congreso y allí sentarlo en una banqueta para escuchar todo tipo de faltas de respeto. Pero ahora el PNV ya es sensato y, para gobernar, acepta los límites de la constitución vigente. Es un relato simple y eficaz que niega la realidad de que ese partido es el mismo con Ibarretxe que con Urkullu y que, como todos, hace política y en este momento histórico le interesa pactar lo que pacta para conseguir sus fines.

Ese relato lo hacen los partidos políticos españoles y los medios de comunicación madrileños para atacar la posición del independentismo catalán que mantienen en este momento las instituciones catalanas, para aislarlo y señalarlo ante la opinión pública española. El estado español, al servicio de los intereses de la burocracia del estado y la oligarquía con la que se funde, no dejará de utilizar todos los recursos de la dominación, del maltrato. Utilizará la amenaza de la fuerza como último recurso, dibujará un futuro de penuria económica para quien pretenda la separación o el divorcio, chantajeará con “los niños” que se tienen a medias, insultará, llevará a la víctima a los tribunales y en todo momento intentará desestabilizar sicológicamente. Quienes quieren escapar de una relación de dominación serán “putas”, “malas madres”, “vampiros” y, siempre, unas “histéricas” e “irracionales”. Como los catalanes y catalanas, vaya. Los vascos por ahora parece que están sedados.

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