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Hacer la cama: a favor o en contra?

Los expertos no se ponen de acuerdo. Algunos aseguran que hacer la cama cada mañana activa la productividad. Otros, que equivale a sellar con ácaros el lugar donde dormimos. Nos adentramos en un debate que, como las camas, se hace y se deshace

"Después de haber ventilado la habitación tienes que hacer la cama cada mañana", asegura Cloti Martínez, autora del libro Reorganizarte. El arte de organizar tu casa y llenar de felicidad tu vida (Now Libros). Sin embargo, hay estudios, como el que difundió hace unos años la Universidad de Kingston de Londres, que aconsejan no hacerlo: así la habitación se ventila y los ácaros no proliferan. Las posturas a favor y en contra dividen a los expertos, que no acaban de ponerse de acuerdo sobre la conveniencia (o no) de hacer la cama cada mañana.

Preguntado sobre este debate, David Bueno, profesor de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, contesta que la edad es un factor clave a la hora de decidir si nos hacemos la cama. "A medida que envejecemos sentimos más necesidad de ser ordenados: al cerebro le cuesta más manejar el desorden porque supone muchas entradas sensoriales de manera simultánea. De ahí que nos perturbe más no encontrar la cama hecha cuando volvemos a casa", señala.

Justo por esta razón se podría entender que los adolescentes no se quieran hacer la cama. "Los jóvenes buscan el desorden, que es la manera que tienen de romper con el pasado, con el orden de los padres", continúa Bueno, que añade que con estas "pequeñas rebeliones" establecen un orden mental personal, con el que hacen la transición hacia la edad adulta.

Orden y descanso

Por su parte, Cloti Martínez explica que está a favor de hacer la cama por cuatro motivos. En primer lugar, contribuye al orden y cuidado del hogar: "Pocas cosas són más feas en una casa que una cama deshecha", dice. Segundo motivo: no se descansa bien en una cama deshecha, y hacerlo por la noche "da pereza". Además, Martínez aduce que una cama hecha a primera hora aporta satisfacción: nos hace pensar desde la mañana que ya hemos cumplido una de nuestras metas diarias. Por último, la autora dice: "La cama es como una especie de caja que lleva tapa, y hacerlo es una manera de conseguir que no se ensucian el interior".

Tal y como recuerda la psicóloga Inmaculada Oñate, en la sabiduría popular la cama es protagonista de unos cuantos dichos: en castellano hay una que dice "Cuerpo triste, metete por dónde Saliste", y en catalán otra podría traducirse como "Si quieres estar bien servido, hazte tu mismo la cama. El caso es que hacerse la cama es un hábito sometido a prioridades personales. En cierto modo, una cama hecha o no "es indicativo del momento que cada uno está viviendo", dice Oñate.

Más productividad

Para entender la importancia de hacerse la cama, la psicóloga pone un ejemplo: "Imagínad que entráis en la habitación de un hotel y veis la cama deshecha. Qué sensación tendríais?" Llegar a casa por la noche y encontrarse el cama deshecha denota desorden, prisas, falta de tiempo y de previsión, pereza e incluso espíritu de contradicción. Ahora bien, "no hacerse la cama también puede ser indicativo de que la persona sabe guardar la calma, que no se estresa e, incluso, que hace y deshace las enseñanzas que le han inculcado sobre cómo deben ser los hábitos", asegura Oñate. Conclusión: que cada uno decida qué le va mejor.

Por su parte, el periodista Charles Duhigg defendía en el libro El poder de los Hábitos (Urano) que hacerse la cama es un vehículo hacia el bienestar personal. Para Duhigg, esta costumbre diaria estimula una cadena de muchos otros hábitos diarios positivos. Por eso el periodista concluía que las personas que se hacen la cama cada mañana suelen ser sustancialmente más productivas.

Liberar los ácaros

Y ahora los de la posición contraria: los contrarios a hacerse la cama. La Universidad de Kingston contribuyó a su tesis con argumentos científicos que demostraban que es bueno dejar la cama deshecha porque así los ácaros que viven ahí se eliminan durante el día.

Según los investigadores británicos, los ácaros del polvo se alimentan de escamas de la piel humana. El doctor Stephen Pretlove, que participó en el estudio, afirma que si se hace la cama a los pocos minutos de habernos levantado "la humedad de las sábanas y del colchón se mantiene, y por tanto los ácaros siguen vivos". En cambio, en una cama deshecha los ácaros mueren porque no soportan las condiciones cálidas y secas. "Se deshidratan porque no pueden ingerir la humedad por sus glándulas exteriores y, finalmente, mueren", asegura.

Cloti Martínez advierte, sin embargo, que los resultados de la investigación británica se deben analizar con prudencia. "La segunda parte del estudio inglés especifica que para que la eliminación de ácaros sea real, a la cama deshecha le debe dar el sol de manera directa un montón de horas". De ahí que ella insista: "Si el sol no toca la cama unas cuantas horas, haceros la cama".

Mientras tanto, en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, la conservadora de artrópodos Gloria Masó indica que, ciertamente, los ácaros del polvo, del grupo de los arácnidos, proliferan en los ambientes húmedos. Una atmósfera similar a la que, azuzada por el sudor corporal, puede crearse en las camas después de dormir. "Los ácaros del polvo son como unas arañas muy pequeñas que ni se ven". Así pues, para eliminarlos, "hay que ventilar la cama, destapar las sábanas, la colcha e incluso tender las sábanas al sol si se puede". Todo esto lo aconseja a las personas que padecen alergia a los ácaros del polvo o asma. "Si no es el caso, los ácaros no resultan nocivos", afirma Masó. De hecho, el objetivo de la investigación británica era reducir el gasto sanitario destinado a curar enfermedades derivadas de los ácaros.

Para terminar, Montserrat Milian, formadora y consultora de feng shui, explica que esta disciplina oriental predica que hacernos la cama nos hace sentir mejor en el entorno en que vivimos. "El f eng shui cree que si el entorno está desordenado es difícil que te encuentres bien", asegura.

A partir del concepto de orden, el feng shui aporta más sugerencias, como no colocar estantes sobre la cama, ni situar la cama bajo una ventana o detrás de una puerta. "Todo es para que la persona no tenga que estar pendiente de si le cae algo en la cabeza o de si por la ventana y la puerta entra alguien". Según Milian, el cuerpo mantendría un estado de alerta. Y lo que le hace falta, para descansar, es reposo absoluto. Y orden.

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