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Miquel Missé: "La vida me ha sido más fácil desde que decidí vivirla como un chico"

Entrevista a Miquel Missé, sociólogo y activista transexual

La transexualidad tiene más visibilidad que nunca. Si hasta hace poco los únicos referentes trans eran estigmatizadores, ahora ya se habla de ello en positivo y en primera persona. Pero eso no significa, según Miquel Missé, sociólogo y activista trans, que no se tenga que ser crítico con los discursos que imperan.

Caitlyn Jenner, las hermanas Wachowski, los padres de menores transexuales... ¿Esta visibilidad ayuda?

Hay muchas maneras de explicar la cuestión trans, y no todas son emancipadoras. Soy muy crítico con los discursos que vinculan la transexualidad a una cuestión cerebral, que hablan de cerebros de hombre y de mujer y de que una persona trans nace con un cerebro determinado y un cuerpo que no es el suyo. Este discurso puede hacer visible el hecho trans, pero no es empoderador.

Nos habían explicado que ser trans era nacer en un cuerpo equivocado.

Y es como lo siguen contando grandes fenómenos mediáticos. Decir que nuestro cuerpo tiene un problema y no que el marco social es muy limitado nos atribuye la responsabilidad de resolverlo. Nuestros cuerpos no están equivocados. Si fuera así, ¿los obesos también tienen cuerpos equivocados? Pero es más amable decir esto que tener un hombre muy femenino o una mujer muy masculina. Interesa más que haya personas con el cuerpo equivocado que hacen una transición que no gente que cuestiona las normas de género.

¿Qué es, entonces, la transexualidad?

Para mí, es la consecuencia de un modelo social en el que ser hombre y ser mujer está encasillado en categorías muy rígidas, con las que creo que una parte importante de la sociedad tiene conflicto. Ser hombre o mujer no es un hecho en sí mismo, es una interpretación cultural. Defiendo que las personas deben poder expresar y vivir su género de la manera más libre posible. Hay quien no se siente ni hombre ni mujer, y yo me siento muy cerca de eso. Eligen una categoría para sobrevivir, pero les es ajena. No es una certeza tan absoluta. Y esto lo digo habiendo hecho una transición.

Te calificas como persona trans.

Sí. La vida me ha sido más fácil desde que decidí vivirla como un chico, y era menor. Con la información que tengo ahora no sé si habría hecho el mismo camino. ¿La solución es invitar al tránsito de género el niño que expresa una feminidad extrema o la niña con una masculinidad extrema? Lo que quiero es que los hombres puedan ser muy femeninos y las mujeres muy masculinas.

El objetivo último no es la cirugía...

No. Es que no necesiten operarse. Y me genera conflicto que el hecho trans se vincule a una relación conflictiva con el cuerpo. Modificar rápidamente el cuerpo no es muy deseable para los más pequeños. Se les quiere invisibles y eso no es compatible con el hecho de no modificar el cuerpo. Al movimiento trans adulto le ha costado muchos años defender otra manera de ensanchar las categorías de género.

¿La movilización de los padres de menores transexuales ha sido un avance?

¿Es un avance ser transexual con dos años? Tengo dudas. Cuando un niño de tres años dice "Me siento niña" no sé si se puede traducir en un deseo de transexualidad. Me preocupa que sea un nuevo encasillamiento: "¿Quieres ser niña? De acuerdo, pero una niña en el modelo clásico". Y lo que es interesante es la gente que es visible como trans. El boom mediático de personas que se transforman en el sexo contrario y pasan desapercibidas no es tan frecuente, es una élite. Para mí el objetivo no es que las personas trans quieran pasar desapercibidas, sino que la sociedad sea lo suficientemente plural como para que no sientan esta necesidad. Lo que quiero es que cuando una mujer trans supervisible con voz grave y vello en la cara entre el metro no le digan "Manolo de mierda". Y es por eso que digo que los más pequeños reciben modelos que son referentes para la invisibilidad. Los niños que dicen que quieren ser niñas y las niñas que quieren ser niños quizás lo que no saben es que acabarán siendo niños trans, que no es lo mismo.

Por lo tanto, tú podrías haber vivido como una mujer muy masculina.

Con otra respuesta social que celebrara la diversidad y en la que estuviera bien visto que no hay que elegir, quizás sí. Pero no encontraba mis iguales. En cambio, cuando decía que era un niño todo fluía, la gente lo encontraba más normal.

¿El caso de Alan, el chico de Rubí que se suicidó, es excepcional?

Yo me identifico mucho con él. En mi escuela no lo acabaron de entender nunca. No pasaron del "lesbiana de mierda". Discutía con los profesores para que me trataran en masculino y la clase de deportes era un infierno. Conocer a gente trans fuera me salvó. Hago activismo, en parte, para generar referentes para que los transexuales lo vivan más positivamente: tu cuerpo es tan válido como los demás y tu experiencia vital no la tienes que borrar.

¿Te has cambiado el DNI?

No, porque no estoy de acuerdo con los requisitos y porque forma parte de mí. Me remite a una parte de mi vida que no sé si quiero borrar. No me parece mal que la gente vea una parte que también soy yo, es una visibilidad que ahora me puedo permitir.

¿Ahora estás cómodo con tu identidad?

No es que esté encantado de ser trans. La elección es muy legítima, no me he traicionado y eso me hace sentir orgulloso, pero el mundo no está preparado para la gente trans. Yo voy al gimnasio y me es muy complicado, pero también lo es para quien tiene una cicatriz enorme o es cojo... La normativización del cuerpo no es sólo un problema nuestro, el problema es el modelo.

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