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Montilla frenó el fichaje de Rato por Criteria

Fornesa le quería como vicepresidente del 'holding', pero la Generalitat no lo vio con buenos ojos

Rodrigo Rato preparó a conciencia su salida del Fondo Monetario Internacional (FMI) al ver que su entramado societario en paraísos fiscales podía desencadenar una destitución al estilo de la que se llevó por delante a Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial el 17 de mayo de 2007.

Negoció en secreto con el presidente de La Caixa, Ricard Fornesa, que se mantuvo en el cargo hasta el 7 de junio de ese año, cuando fue sustituido por Isidre Fainé, que sólo abandonaría el FMI si recibía una oferta que le fuera imposible rechazar. La Caixa le ofreció ser vicepresidente ejecutivo del holding industrial Caixa Holding (que aquel mes de julio pasó a llarmase Criteria), a lo que Rato dijo que sí, ya que, según explicó, eso le permitiría ocuparse de sus hijos en España.

Cuarenta días después de la destitución de Wolfowitz en la presidencia del Banco Mundial –por favorecer a su compañera sentimental- Rato informó, el 28 de junio de 2007, al consejo ejecutivo que no cumpliría la totalidad del mandato de cinco años –que vencía en junio de 2009- y que por razones familiares, especialmente ocuparse de la educación de sus hijos, había decidido su retorno a España.

Para esa fecha, según ha sabido ARA, Rato ya tenía la oferta cerrada con la entidad catalana. Una fuente señala que fue Fornesa quien jugó un papel activo en las negociaciones con Rato.

Durante sus años en el FMI, entre 2004 y 2007, Rato había seguido haciendo negocios usando sus empresas localizadas en paraísos fiscales –Red Rose, en Panamá, por ejemplo- y con su empresa familiar Cor Comunicación. El informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil precisa que en esos tres años citados, la empresa Cor Comunicación selló contratos por valor de 31 millones de euros de un total de su facturación de 82 millones de euros, de los cuales Rato cobró la pertinente comisión.

En mayo y junio de 2007, según otras fuentes, el FMI no investigaba todavía la actividad privada de Rato. Fue meses después que encargó a PricewaterhouseCoopers (PwC) un informe sobre la actividad de las empresas de su entramado societario.

Rato usó su “disposición a renunciar al mejor puesto al que se puede soñar para regresar a España”, según las fuentes, como argumento para negociar con presidentes de empresas españolas una posición estratégica. En realidad, tenía necesidad de irse del FMI por los riesgos de que una investigación acabara en un escándalo internacional y un proceso de destitución. Logró rentabilizar su disposición a abandonar el FMI para obtener un puesto en el holding industrial Caixa Holding de la primera caja de ahorros de España, La Caixa.

Pero las negociaciones secretas entre La Caixa y Rato sufrieron una filtración. El periodista Jesús Cacho, director del diario digital El Confidencial, publicó la información del pacto para convertir a Rato en vicepresidente ejecutivo de Criteria cinco días después del anuncio de renuncia de Rato en Washington, es decir, el 3 de julio de 2007. Según decía, la aceptación de la oferta “ha provocado su renuncia a seguir en Washington al frente del FMI”.

En realidad, Rato decidió primero abandonar el puesto en el FMI por temor al estallido del escándalo con sus sociedades y convirtió esa necesidad en un arma de negociación para obtener el puesto que deseaba. Sin embargo, la carambola renuncia al FMI - vicepresidencia ejecutiva de Criteria se frustró, según fuentes consultadas por ARA, a raíz de la intervención del presidente de la Generalitat, José Montilla, quien de manera bastante directa vetó la iniciativa. 

Fuentes cercanas al expresidente de la Generalitat afirman que "siempre se mantuvo respetuoso con las decisiones de las empresas privadas", que "corresponden exclusivamente a sus accionistas o directivos". 

Remuneración sextuplicada

Nada más regresar a España, Rato, que ganaba 400.000 euros anuales en el FMI, multiplicó su sueldo por seis, con su fichaje por el banco de inversión Lazard, que le pagó alrededor de 4 millones de dólares (2,7 millones de euros), entre sueldo base de 500.000 y 3,5 millones en bonus y otros incentivos. Pero a Lazard le siguió el Banco Santander, que incorporó a Rato a su consejo asesor internacional con una remuneración de 200.000 euros anuales, y finalmente Criteria, la cartera de participaciones industriales de La Caixa, que le nombró presidente de su consejo asesor.

En su comunicado, el presidente ejecutivo de Lazard, Bruce Wasserstein, explicó el 4 de diciembre de 2007, por qué contrataba a Rato, que no llevaba un mes en España desde su retorno de Washington: “Abrir puertas, asesorar grandes fusiones y adquisiciones, aprovechar una agenda llena de políticos, banqueros y empresarios de todo el mundo. Rato aporta abundantes conocimientos en materia económica y relaciones en el sector público y el sector privado por su perfil en altos cargos financieros”. Abrir puertas: Lazard sabía muy bien lo que quería de Rato.

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