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Vuestra historia ya es vuestra

Vosotros habéis tenido la fuerza para hacer lo que en el Estado no se ha hecho: romper con el pasado

Escribo a bordo de un avión de vuelta a mi ciudad, a mi país, y sé que, cuando vuelva, el país que dejo, Catalunya, será distinto y mejor. Allí, como en otras ciudades, está convocada una manifestación en solidaridad con ustedes, catalanes, catalanas, pero no podrán hacerse una idea de lo que vive Catalunya porque el tempo histórico es distinto, la cultura nacional y social es distinta y, sobre todo, viven alejados y enajenados de ustedes por unos medios de comunicación de la corte que tienen unos intereses contrarios a los de ustedes.

Las personas que acudan a esas manifestaciones están seriamente comprometidas con la suerte que ustedes enfrentan, pero no tendrán la oportunidad histórica que hemos tenido quienes hemos compartido unas horas con este momento tenso y duro, pero espléndido, que han creado millones de personas libres. Un momento histórico que ya ha fundado una nación diversa, viva, militante y fecunda, la República de Catalunya. Hemos visto como se crea la historia, como ustedes han creado su propia historia y se hicieron dueños de ella. Hasta los pobres tontos saben que los catalanes hacen cosas, y ahora han demostrado con creces que saben hacer una cosa hermosa construida con el mejor material, el deseo de libertad y la exigencia de respeto de los libres.

Ustedes han reunido la fuerza para hacer lo que el conjunto de ciudadanos del estado no han hecho: romper con el pasado, este estado heredado del franquismo y parcialmente remendado y reformado. Atrás dejan un país sin otro proyecto que lo una que evitar que otros sean libres, unido y uncido por el miedo, gobernado por una corte de parásitos que viven de la riqueza creada por todos. Haciéndoos libres nos habéis mostrado a nosotros y al mundo el verdadero rostro autoritario y brutal de este estado.

Sentimos perder vuestra cercanía, aunque nunca nos dejaron disfrutar mucho de ella, nos decían que erais esto y lo otro. Y lo sentirá una población manejada por políticos que azuzaban la envidia y el rencor hacia ustedes, cuando realmente recibían transferencias de dinero para financiar tanto cosas necesarias como caramelos electorales para comprar voluntades. Tanto hablar mal de los catalanes y ahora se quejarán por el dinero que perderemos.

Comprendo perfectamente lo que he visto, un día en la historia de Europa, una revolución democrática. Las verdaderas revoluciones no se teorizan, ocurren. Nadie quiso ver en España lo que estaba naciendo en Catalunya y ahora están desconcertados porque no podían imaginar que hubiese gente capaz de rebelarse y de ser libre. Pero sí.

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