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El orgullo gana al miedo

Macron es un liberal a la francesa, que se ha apoyado en el centro y el socialismo moderado

Los franceses han salvado la idea de Francia. Aquella cierta idea de Francia de que hablaba De Gaulle y que encarna los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Aquella idea de República inclusiva, exportadora de los derechos humanos y constructora de la mejor Europa. Pero la batalla contra el miedo será dura y apenas comienza. Emmanuel Macron llega al Elíseo con gesto grave y reconociendo la cólera, la ansiedad de muchos votantes y la división del país. Admitiendo que es "nuestra civilización (la que) está en juego". Amenazada por la desigualdad, por la transformación de la economía, por la inmigración, por el terrorismo islamista. Macron es un liberal a la francesa, que se ha apoyado en el centro y el socialismo moderado. Tiene un mes para construir una mayoría transversal que gane las legislativas y evite una cohabitación baldía entre el presidente y un ejecutivo y un Parlamento contrarios. La campaña de Le Pen comenzó, en el mismo momento de la aceptación de la derrota, anunciando una recomposición política que esconda las siglas del Frente Nacional y se base en la lucha de "patriotas contra mundialistas".

Los próximos días se pondrá a prueba la capacidad de integración de Macron y su habilidad para hacer equilibrios entre la liberalización que necesita un estado con un sector público gigantesco y el apoyo social que exige la actual situación económica y la desigualdad. Los franceses han sido más fuertes que su miedo y han sido fieles a su historia. Europa respira hoy aliviada.

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