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Barça

El jutge desestima la impugnació de l'assemblea del Barça del 2010 per part de Joan Laporta

L'expresident del Barça ja ha anunciat que apel·larà, però es mostra en part satisfet amb la sentència perquè el jutge evidencia que "les coses es podrien haver fet millor" a l'hora de presentar la informació econòmica i d'haver deixat defensar a Laporta els seus números

El jutge Roberto García Ceniceros, del jutjat de Primera Instància número 30, ha desestimat la petició d'impugnació de l'assemblea de compromissaris del 16 d'octubre del 2010 per part de l'expresident Joan Laporta i la seva junta directiva en l'últim mandat. Laporta havia demanat que s'anul·lés els acords presos en aquella assemblea, el més important va ser la d'engegar l'acció de responsabilitat contra l'expresident i els seus 15 directius, per un defecte de forma en la votació i perquè es van vulnerar els Estatuts del club quan no li van deixar defensar els seus comptes de la temporada 2009/10, que la junta entrant havia modificat, ni tampoc li van entregar els resultats de la due dilligence.

El 12 de novembre el Jutjat de Primera Instància havia admès a tràmit la petició d'impugnació de Laporta, però no la petició de l'anul·lació cautelar dels acords que volia impugnar. El 24 d'octubre passat es va celebrar el judici, i aquest dilluns el jutge ha fet pública la sentència en què desestima la impugnació perquè creu que no té fonament de dret, tot i que apunta que és cert que "es podien haver fet les coses millor". Laporta i els seus directius tenen ara 20 dies per presentar un recurs d'apel·lació a la sentència, cosa que ja ha confirmat que farà, encara que es mostra en part satisfet pel redactat de la sentència perquè posa en evidència algunes de les coses que denunciava.


 Resolució:

A modo de resumen, y en lo que respecta a la aprobación de la liquidación del ejercicio económico y cuentas anuales, puede decirse que, en la asamblea de 16 de octubre de 2010, quizá podían haberse articulado mecanismos para facilitar el acceso de los socios compromisarios a los documentos de carácter económico sobre los que versaría la reunión, y de hecho así se reconoció por el actual presidente del Futbol Club Barcelona, Sr. Rosell Feliu, y por el Vicepresidente Económico, Sr. Faus Santasusana. También es posible que el modo de exponer la información al socio, durante la propia asamblea, fuese mejorable, máxime cuando esa cuestión está abierta a la subjetividad. Finalmente, tal vez se podrían haber previsto trámites específicos de intervención por el Sr. Laporta u otros miembros de la junta directiva saliente, en aras de proporcionar a los socios compromisarios asistentes a la reunión una información más completa y detallada sobre los diversos asuntos a discutir. Todo es opinable. Sin embargo, una cosa es lo que podría considerarse más conveniente o más apropiado para el desarrollo de la reunión (que, como se ha dicho, siempre estará sometido al criterio subjetivo de cada uno), y otra muy diferente lo que constituía un deber (legal o estatutario) para la junta directiva, y un derecho propio de cada socio. A la hora de ejercitar la acción de impugnación, los demandantes han de pretender el amparo de los derechos legales y estatutarios que les son propios, sin que pueda bastarles para la estimación de su pretensión con la alusión a un genérico e impreciso juicio de valor de lo que habría debido ser más adecuado o conveniente para el mejor desarrollo de la reunión. Y, en este sentido, y en lo que se refiere a la asamblea de 16 de octubre de 2010, no se aprecia que por parte de la entidad Futbol Club Barcelona se vulnerase ningún derecho de los demandantes, ni se infringiese ningún precepto legal o estatutario.

Y, en cuanto al acuerdo relativo a la acción social de responsabilidad, el mismo cumple todos los presupuestos legales exigibles para su validez, en especial el relativo al régimen de mayorías aplicable, y sin que resulte exigible que ya en la adopción del acuerdo la asamblea se pronuncie sobre aspectos que han de ser contenido propio del proceso que, al efecto, pueda entablarse (existencia de dolo, culpa o negligencia; tipo de responsabilidad aplicable; identificación de las personas responsables; etc.). Esta sentencia sólo ha de pronunciarse sobre la validez del acuerdo adoptado, y desde luego no se aprecia ningún quebrantamiento de derechos de los socios demandantes, ni vulneración de normas legales o estatutarias. Todo ello sin perjuicio, obviamente, de que la responsabilidad sea o no declarada en el proceso judicial que pueda tramitarse con motivo del ejercicio de tal acción.

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