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ABANS D'ARA

Germanos y americanos. Noticias de Rusia

De l’article de Marià Rubió i Bellvé (Reus, 1862 - Niça, 1938) a 'La Vanguardia' (18-III-1917). Feia deu dies de la massiva manifestació obrera de Sant Petersburg, considerada com la protesta popular que iniciava fa cent anys la cadena d’esdeveniments que culminaria en la Revolució Russa l’octubre d’aquell any. La premsa catalana tractava aquells fets de manera discreta, tot i que alguns especialistes, com Marià Rubió, preveien efectes de llarga durada, més enllà del desenllaç de la Primera Guerra Mundial.

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Se ha hablado mucho del influjo que la intervención de los Estados Unidos podrá tener en el desarrollo y consecuencias de la guerra. Si el final de ésta ha de llegar de una manera rápida; si por medio de un golpe duro, en el mar o en el continente, queda destrozado en breve plazo cualquiera de los beligerantes, claro parece que la acción de los americanos sería casi nula. […] El estado de guerra entre los Estados Unidos y Alemania no es un hecho futuro, sino un suceso actual. La primera tentativa de combate, esquivado por los germanos, fue el viaje del Orleans y del Rocheste r a Burdeos. La segunda, la decisión de Wilson de armar a los buques mercantes, contando ya que no con el apoyo oficial del Congreso, con la decisión de más de 500 votos de los 531 que tenía el conjunto de las dos Cámaras. La declaración de guerra es una fórmula que en nada modifica la esencia de las cosas y por lo tanto, si Alemania mantiene sus procedimientos de guerra submarina, no hemos de aguardarla para comprender que la empeñada contienda europea se habrá convertido en una lucha mundial. Las noticias hasta ahora recibidas de Rusia no parecen indicar que el triunfo de la revolución tienda a la terminación rápida de la guerra, sino a su continuación empeñada. Bueno es recordar las siguientes palabras dichas por Bismarck en 1890: “En la barrica rusa fermenta y ruge algo peligroso que algún día puede causar una explosión. Para la paz universal, seria mejor que la explosión ocurriera en Asia y no en Europa. Sea como quiera, no debemos colocarnos delante del agujero de la barrica, a fin de que el tapón no nos dé en el vientre”. El tapón ruso ha saltado al propio tiempo que el tapón norteamericano, y no es posible dudar de que estos saltos de tapón abren un nuevo período en la historia de la guerra y aun de toda la historia contemporánea. Ahora se sabrá si Bismarck veía o no de lejos al preferir una alianza con Rusia a ponerse enfrente de la barrica moscovita.

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