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ABANS D'ARA

Un rumor abominable

De l'article de Gaziel (Sant Feliu de Guíxols, 1887 - Barcelona, 1964) a 'La Vanguardia' (26-I-1934). Aquella autonomia de fa vuitanta-cinc anys va ser suspesa vuit mesos després quan el govern central va frustrar l'intent de fer el salt endavant que va protagonitzar el president Lluís Companys en proclamar "l'Estat Català dintre la República Federal Espanyola".

Dicen que en Cataluña hay gente que ya está cansada de la autonomía. Se dice eso, y se añaden los comentarios que un rumor de tal índole ha sugerido a ciertas personalidades y ciertos sectores políticos. De los comentarios ni siquiera hay que hablar. Pero el rumor vale la pena de recogerlo. Si alguien creyó que la autonomía iba a ser una panacea para curar los males de Cataluña y hacer felices a los catalanes todos, la culpa del desengaño no es del régimen autonómico, sino de quien se forjó de él una idea tan primaria. La autonomía entraña, por encima de una mayor comodidad, una mayor responsabilidad. La comodidad, en todo caso, vendrá a medida que la responsabilidad se acepte y los deberes que impone se ejerzan más ampliamente. Para buscar solo comodidades, no adquiráis responsabilidades. La vida más cómoda es la vida del niño y la del esclavo. Con obedecer basta. Todas las angustias, los quebraderos de cabeza, las dudas, los traspiés y los dolorosos escarmientos son para el que manda, para el padre o para el dueño. […] Autonomía es mayoría de edad. Es soledad varonil ante los embates del mundo. Pero es también -y está perdido el pueblo que no lo siente o lo desprecia- dolor de libertad, dolor que dignifica, dolor preferible mil veces a la asquerosa dulzura del protectorado. […] Dicen que el cansancio de la autonomía, caso de ser cierto, se debe a la creencia de que, renunciando los catalanes a gobernarnos a nosotros mismos, nuestros negocios (o los negocios de esos raros creyentes) irían mejor. Es decir, que estaríamos más satisfechos si nos gobernasen otros, desde fuera de Cataluña, desde Madrid, por ejemplo. En primer lugar, la historia de Cataluña, desde que dejó de gobernarse a sí propia, revela todo lo contrario: ha sido un puro y continuo lamento por haber perdido su autodeterminación. Y, por otra parte, todo el esfuerzo del moderno renacimiento catalán no ha tendido a otra cosa que a conseguir recobrar el gobierno autonómico de Cataluña. ¿Cómo, pues, apenas alcanzado, y aun con hartas deficiencias, nos habría de parecer despreciable? […] Acabo por declarar que yo no creo en esa gente cansada de la autonomía. Es decir: no creo que esa gente, si es que existe, haya sido nunca autonomista. Mal puede, por lo tanto, comenzar a cansarse de la autonomía, cuando en su vida la aceptó, cuando jamás tuvo fe en ella. […]

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