Publicitat
Publicitat

ABANS D’ARA

La civilización taurina

D’Oliver (Campanet, Mallorca, 1864 - Barcelona, 1920) a Diario de Barcelona (7-V-1904). El ministre Wert (foto d’ell a la plaça de Las Ventas) va portar dijous al Congrés una llei contra la prohibició catalana dels toros.

[…] No es lo peor que los toros gusten, ni es lo peor que la gente vaya a ellos. Aunque se exagera mucho el atractivo artístico de la fiesta, algo tiene que puede gustar en un momento dado, si se olvida toda noción de ética y si se consigue aislarlo de la parte repugnante y nauseabunda, que es la principal y más continúa. Lo peor es que la apología y la “teorización” del toreo hayan penetrado en las costumbres, en las clases superiores y hasta en las mismas esferas del pensamiento español. Lo más triste es que el toreo irradie su luz sobre todos los componentes de la vida española, como supremo ideal y supremo lucero de estas pobres razas. Lo más vergonzoso es que la prensa, la misma prensa por la cual no sabrá el historiador futuro que ha existido Menéndez Pelayo, ni que se ha publicado la “ Historia de las ideas estéticas ”, consagre a los toros la misma atención, las mismas columnas y la misma intensidad de trabajo que a la vida política, y más, muchas más que a la vida científica, industrial, económica y literaria. Lo verdaderamente desconsolador es que el Estado y la autoridad sean los perennes aliados y protectores de algo que podrá no ser suprimible de golpe, pero que constituye un elemento innegable de depresión moral y que concentra la atención de las multitudes sobre la región de la brutalidad, impidiendo que miren más alto… […] Los principales impugnadores de las corridas de toros, desde Jovellanos acá, han pasado como unos excéntricos, como unos temáticos obsesos, a quienes nadie escucha ni teme. No han sido odiados siquiera, […] Y el toreo filtra por todos los poros, por todas las capas, por todos los componentes de la sociedad, del arte y de la literatura españoles. […] En fin: toda la civilización española ha tomado un repulsivo aspecto de civilización taurina, y toda la vida española se ha teñido con reflejos de sangre y se ha perfumado con olores de matadero.

Més continguts de

PUBLICITAT

El + vist

El + comentat

PUBLICITAT
PUBLICITAT