BFA usó ayudas públicas de 4.465 millones para cubrir pérdidas

El inspector Bravo declara que tras salir a Bolsa BFA Bankia estaba en quiebra

El exdirector de intervención de Caja Madrid desde 2007 y del Banco Financiero y de Ahorros (BFA) desde diciembre de 2010 hasta mayo de 2011, Antonio Román, admitió ayer que la inyección de 4.465 millones en participaciones preferentes canalizada por el Estado vía FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) a BFA fue utilizada para realizar saneamientos en cada una de las cajas y no para lanzar al mercado a una entidad solvente.

Román respondió afirmativamente a la pregunta formulada por la acusación popular que representa el abogado Andrés Herzog. A la fiscal Camen Launa, que preguntó antes, se le pasó esta pregunta fundamental.

-El préstamo del FROB de 4.465 millones de euros, ¿se utilizó por Caja Madrid para realizar saneamientos por valor de 2.500 millones? ¿Es correcto?

-Sí.

Herzog intentó repreguntar si cubrir pérdidas a través de provisiones era “compatible” con el hecho de que las siete cajas habían sido declaradas “fundamentalmente sólidas” precisamente para canalizar esos 4.465 millones. Pero la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, le cortó y declaró impertinente la pregunta.

La historia es relevante porque el 29 de junio de 2010, los responsables del Banco de España Pedro González, director del Departamento de Cajas de Ahorros, y Francisco Monzón, enviaron al FROB un informe, preceptivo, para la aprobación del préstamo de las participaciones preferentes. ¿Las siete cajas eran solventes? La respuesta a ese interrogante debía enviarse a la Comisión Europea.

Según el informe firmado por González y Monzón -el primero hoy jubilado y el segundo promovido a director adjunto de Supervisión del Banco de España- decía: “A juicio del Banco de España, las cajas integrantes de la operación analizada pueden calificarse como entidades fundamentalmente sólidas"

¿Era verdad? Hay un dato que contradice la afirmación de Gonzalez y Monzón. 

Y es que quince días antes, el 14 de junio de 2010, en una reunión en la sede del Banco de España, a la que asistieron -según el acta del Banco de España-  Pedro González, Francisco Monzón y Javier del Río, por el Banco de España, y José Luis Sánchez, interventor de Caja Madrid, se expone por el interventor el reparto del dinero público de 4.465 millones de euros (participaciones preferentes) que aporta el FROB. Se informa que de esa suma se usarán 2.500 millones para Caja Madrid. Esa cantidad, a la que se suman otra en concepto de activos fiscales, permitirá realizar saneamientos (cubrir provisiones) por valor de 3.600 millones de euros.

Si eran "fundamentalmente sólidas" -condición para inyectar los fondos públicos- ¿como era posible que se aplicaran los 4.465 millones para cubrir pérdidas?

Ayer, el inspector del Banco de España Pedro Bravo, que formó parte del equipo de 12 personas que dirigía el inspector cabecera José Antonio Casaus -quien advirtió contra la salida a Bolsa y anticipó que la crisis desembocaría en una socialización de pérdidas de 15.000 millones-, también dio elementos, a preguntas de la fiscal Carmen Launa, para confirmar que se usaron esos fondos públicos para tapar pérdidas. “Se esperaban pérdidas. Por eso piden ayudas al FROB”, señaló.

Bravo explicó que las acciones de Bankia en los libros de BFA valían 12.000 millones (15,28 euros por acción) y que el mercado las valoró en 3.000 millones (3,75 euros cada acción) lo cual llevó a BFA a estar, según dijo, en “causa de disolución “(quiebra técnica). Bravo coincidió totalmente con su jefe al señalar que BFA-Bankia tenía un problema en su cuenta de resultados que no era capaz de generar ingresos recurrentes.

La declaración de Bravo desmonta toda la estrategia de la cúpula del Banco de España, elaborada por el exjefe de grupo de Bankia y es director adjunto de Supervisión, Pedro Comín, según la cual los correos que le enviaba Casaus, en los que advirtió sobre la inviabilidad de BFA-Bankia y el desenlace de la nacionalización, a pesar de la salida a Bolsa, no eran la opinión personal del inspector cabecera sino el reflejo del trabajo del equipo empotrado en Bankia.