CUES I COVID

"¡Qué gusto, el Picasso sin gente!"

Lleno en las actividades gratuitas mientras que en algunos grandes museos el público cae un 90%

Este fin de semana, a pesar de la amenaza del toque de queda, que llegó el domingo por la noche, no había el mismo silencio que cuando se decretó el estado de alarma en primavera en Barcelona. Había actividad y ganas de descubrir espacios y exposiciones. En algunos de los 142 edificios y 41 recorridos que se podían visitar en la 11ª edición del 48h Open House BCN se podían ver montones de gente. El festival de arquitectura convocó a 44.306 personas y la Modelo lideró el ranking con 2.039 visitas. Muchas –la mayoría eran mujeres– se quedaron a las puertas de la exposición Feminista havies de ser, que ya han visitado más de 27.000 personas en el Palau Robert. La media de espera era de más de 45 minutos y la persona encargada de la seguridad avisaba a los que llegaban poco antes de las 19 h –el Palau Robert cerraba a las 20 h– que no se uniesen a la cola porque no podrían entrar.

“Me han dicho que quizás no entro, pero como mi hijo está entretenido jugando aquí, en el parque, lo intentaremos”, decía Alba, de 31 años, en su segunda visita a un espacio cultural desde el inicio de la pandemia. Tanto el Open House BCN como el Palau Robert eran actividades gratuitas.

Disfrutar de una visita sin aglomeraciones

Había estampas insólitas, como la calle Montcada a la altura del Museo Picasso sin una marabunta de turistas esperando para entrar en el museo. El sábado por la tarde la calle era de los niños, que la recorrían a toda velocidad sobre un patinete. Una madre que paseaba con sus dos niños pequeños y que aprovechando la quietud los fotografió apoyados sobre la pared del Picasso disfrutaba de la reconquista: “Qué gusto, el Picasso sin gente!” El Picasso cerró el 2019 con 1.072.887 visitantes. Si el octubre del año pasado, antes de la pandemia, en un sábado podían entrar en el museo más de 1.500 personas, este 24 de octubre a las seis de la tarde había una veintena de visitantes recorriendo sus salas.

Algunos lo aprovecharon para entrar en el museo por primera vez. “No había venido nunca porque siempre había demasiada gente, y he aprovechado este fin de semana que he venido a visitar a mi hijo antes de que nos vuelvan a confinar”, explicaba Rosario, de 58 años y que vive en Valencia. Katy, que es británica y estaba en Barcelona como turista, estuvo a punto de entrar, pero cuando le dijeron el precio de la entrada, 12 euros, se indignó y se marchó: “Vine en 1995 y desde entonces los precios han aumentado demasiado, todo es demasiado caro. Venimos de la Sagrada Família y tampoco hemos entrado porque una entrada con audioguía valía 26 euros. Abandonamos la idea de entrar en ningún museo”. Karin, que tiene 33 años, en cambio, fue al Picasso un primer domingo de mes, cuando la entrada es gratuita: “Lo disfruté muchísimo, estuve tanto rato como quise ante los cuadros que me interesaban. Había ido antes de la pandemia y fue un suplicio”. Se nota cuando el acceso es gratuito. Entonces el Museo Picasso prácticamente completa el aforo.

Muchos más turistas autóctonos

Según el Picasso, en estos momentos el museo tiene el 10% de los visitantes que tenía el año pasado. En cifras absolutas, en 2019 había unos 90.000 o 100.000 visitantes mensuales, pero ahora la media es de algo menos de 10.000 entradas mensuales. Entre junio y septiembre del 2019 el número de visitantes españoles era del 8,5%, mientras que actualmente el 50,80% son españoles y, de estos, el 52,4% residen en Barcelona. “Hasta ahora el museo se había financiado prácticamente al 100% con las entradas y la librería del museo, pero ahora es muy difícil imaginar como podrá ser todo a nivel económico”, dice el director del Museo Picasso, Emmanuel Guigon.

"Tenemos que incidir en la relación de Picasso con la ciudad y establecer otras sinergías con otras instituciones", dice Emmanuel Guigon, director del Museo Picasso

“Creo que el museo no puede renunciar a su identidad ni a su singularidad, y desde hace tiempo trabajamos en otras muchas actividades, aparte de las exposiciones. Tenemos que incidir todavía más en la relación de Picasso con la ciudad y establecer otras sinergías con otras instituciones. El 2023 es un año muy especial, porque hará 50 años de la muerte de Picasso y 60 años de la apertura del museo, y estamos preparando con el Ayuntamiento de Barcelona una guía con un recorrido por la ciudad y también reforzando una gran red sobre Picasso en Catalunya, entre otras muchas cosas”, dice el director del Museo Picasso.

El MNAC tiene el 20% del público habitual

El MNAC también ha notado la sacudida del covid: “Estamos al 20% del público que teníamos, y actualmente prácticamente no hay turistas. Si antes de la pandemia el 50% de los visitantes eran locales, ahora son el 90% –explican fuentes del museo–. Hace tiempo que trabajamos en estrategias para acercarnos más al público local, pero ahora todo se ha acelerado y hemos tenido que reorganizar actividades y exposiciones”.

El Covid atrasó en otoño la apertura del centro internacional de fotografía de la Fundació Mapfre, pero desde que abrió puertas, el 9 de octubre, ha tenido una gran afluencia de gente: “Estamos muy contentos con la reacción y la afluencia de público a las exposiciones de Bill Brand y Paul Strand. La verdad es que nos ha sorprendido. Los sábados y domingos hay una afluencia notable, incluso se ha generado alguna cola, y los martes también tienen una afluencia muy similar para ser el día de entrada gratuita. Creo que la gente tiene muchas ganas de arte y se está comprobando que los espacios de cultura son seguros y que nos permiten disfrutar y evadirnos un poco”, asegura la directora de cultura de la Fundació Mapfre, Nadia Arroyo.

Con los bares y restaurantes cerrados, algunos aprovechaban las exposiciones gratuitas para citarse. Mireia, de 31 años, y Lourdes, de 32, habían quedado con una pandilla de amigas de Barcelona y alrededores para ir al Palau Robert. “Nos han recomendado la exposición, pero ya vemos que no hemos elegido el mejor momento, por la cola. Tendremos que elegir otro día. Con los bares cerrados, las opciones de ocio se reducen y era una alternativa para vernos”, dice Mireia. Lourdes cree que en momentos como el actual los precios de las entradas se tendrían que reducir: “Las entradas en algunos museos son demasiadas caras. Con todo el que está pasando, si están vacíos, ¿por qué no bajan los precios?”

“Si no fuese por el Covid, habríamos quedado para ir a tomar algo. Hemos buscado esta alternativa para estar dentro de la legalidad”, dice Clara

Clara, de 27 años, y Guillem, de 36, fueron el sábado por la tarde a Palau Robert y a la Modelo. “Si no fuese por el Covid, habríamos quedado para ir a tomar algo. Hemos buscado esta alternativa para estar dentro de la legalidad”, dice Clara. “En el Palau Robert hemos hecho bastanta cola, y aquí [en la Modelo] también, pero como hacía tiempo que no nos veíamos lo hemos aprovechado para charlar”. Susanna, de 20 años, tenía un fin de semana llenísimo, porque quería visitar muchos de los edificios del 48h Open House BCN: “Soy de Viladecans y todavía hay muchas cosas que desconozco de Barcelona. Mañana quiero visitar Montjuic, y quería ir a la Casa Ametller, pero a las 10.03 h ya no había entradas, y eso que se podían adquirir a partir de las 10 h".

Su compañero, Marc, dice que ha dejado de ir a conciertos pero no a los museos ni a las exposiciones: “Son espacios mucho más seguros que muchos otros lugares y, como hay menos aforo, disfruto mucho las visitas”. Anna, de 54 años, explicaba que no había dejado de hacer actividades culturales pero que algunas amigas se habían echado atrás y habían decidido no acompañarla: “Con la edad hay más miedo, pero yo vengo desde hace tiempo al 48h Open House BCN y no me lo quería perder. Mañana visitaré diferentes edificios de Sant Joan Despí”.

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