Antoni Bulbena: "La ansiedad te hace vivir como si siempre te estuvieras orinando encima"

Conversación con el psiquiatra autor del libro 'Ansiedad', director de la unidad especializada del Hospital del Mar

Psiquatría, catedrático y director del departamento de psiquiatría y medicina legal de la UAB, Antoni Bulbena creó el Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar, que dirigió durante 15 años y donde todavía comanda la unidad de tratamiento de los trastornos de ansiedad. Ha publicado 'Ansiedad' (Ediciones Tibidabo), un tratado sobre la angustia en la que defiende la tesis de la neuroconectividad, que vincula la enfermedad con la hiperlaxitud articular.

El libro que acaba de publicar se titula igual que un bolero muy famoso, 'Ansiedad' ...

Sí, lo conozco. Lo he cantado muchas veces. Toco la guitarra durante el tiempo libre. ¿Ves mi mano derecha? Tiene las uñas más largas que las de la izquierda. Esto es una señal de que los médicos llamamos patognomónico, un síntoma específico de una situación muy concreta, una señal inconfundible.

Y la letra de esta canción tiene sentido desde el punto de vista médico. ¿Es realmente ansiedad lo que describe?

Es una modalidad. Ansiedad por separación vinculada a una dependencia excesiva, en una situación muy concreta de enamoramiento.

Excesiva y patológica...

La dependencia es un estado muy importante del ser humano. Todos somos dependientes cuando nacemos y cuando somos viejos. Lo que no puede ser es que nos ocupe toda la vida, porque en la vida adulta una relación de dependencia es de mala calidad. O bien estás 'enganchado' porque estás inseguro sin el otro o bien sufres cuando no lo puedes cuidar. Los grandes dependientes y los grandes cuidadores viven relaciones muy primitivas.

¿Dónde comienza la dependencia patológica en una situación de enamoramiento?

Una pequeña dosis de dependencia es normal. El enamoramiento es un trastorno mental muy importante. No es una enfermedad. Pero un cerebro enamorado es tonto. No es loco, sino tonto, porque sólo piensa en una cosa. El caso es que este tipo de hechizo permite que nos reproduzcamos y que las madres cuiden de los hijos pequeños, porque se enamoran de ellos. Coincides con una madre y un hijo en el metro y todo el mundo está desesperado con los gritos de la criatura menos la madre. Dos enamorados se pueden dar besos en un pasillo y los demás estamos incómodos y ellos ni lo notan. Pero cuando ésto dura demasiado es fastidiado.

O sea que el enamoramiento tiene que acabar...

Dura y debe durar 18 meses como máximo. Es que hormonalmente es así. En el caso de una pareja, durante este periodo se han de poner los cimientos de las siguientes etapas, que son el proyecto y la confianza. Si no, si te quedas enganchado en la primera etapa, termina siendo patológico y es motivo de muchas consultas médicas. Yo he visitado a personas que no pueden asumir una separación y terminan haciendo cosas como perseguir al otro.

Hablando de patologías, le tengo que decir que me he puesto 'enferma' leyendo su libro. He terminado con la sensación de que me pasa todo lo que describe...

Porque los mecanismos que intento explicar son mecanismos que todos tenemos. Todo comienza con la percepción, que las personas ansiosas tienen más acusada. Notan más la luz, el tiempo, el propio cuerpo, los olores. El olfato es muy importante para su vida. De hecho es un sentido muy importante, aunque para los humanos no sea trascendente para la supervivencia como en el caso de los animales.

Pues lo tenemos como un sentido de segunda división. A todos nos haría pánico quedarnos ciegos o sordos, no tenemos tanto miedo de perder el olfato.

Una vez hice una encuesta al respecto. Pregunté a un grupo qué temían más, si perder el oído de una oreja, quedarse sin olfato o perder un dedo del pie. Y ganó perder el olfato, con un 51%. Perder el oído de una oreja era el miedo del 46%. Y sólo un 3% eligió el dedo del pie. Me sorprendió que fuera tan alto el porcentaje del olfato.

¿Por qué es tan importante el olfato psicológicamente?

Porque las sensaciones que provocan los otros sentidos pasan por el tálamo del cerebro, que las pondera. En cambio, las olfativas van directamente, sin filtro, a la amígdala, el área del cerebro donde se disparan las alertas de peligro. Por tanto, las bases de nuestro sistema emocional están en el olfato, aunque no seamos conscientes.

Usted hace años que defiende la tesis de la neuroconectividatd que comenzó cuando descubrió con algunos colegas el vínculo entre la hiperlaxitud articular y la ansiedad.

No hay ninguna otra enfermedad mental que tenga tantas probabilidades de ser ser delatada por una señal física tan clara. La flexibilidad excesiva, causada por una mala calidad del colágeno, va ligada a menudo a un funcionamiento determinado del sistema nervioso y del cerebro que es la ansiedad. Los ansiosos son más sensibles y tienen un carácter extremo, o bien se esconden o muerden. En las relaciones o huyen o se pegan demasiado. Y pueden ser hipocondríacos.

Siempre viendo la parte negativa de las cosas...

En general, los humanos para recordar algo bueno tenemos que hacer cinco veces más esfuerzo que para recordar una algo malo. Y los ansiosos especialmente, porque su cerebro está diseñado para detectar peligros, viven instalados en la anticipación negativa.

¿El ansioso nace o se hace?

Nace.

Lo tiene clarísimo.

La parte genética es muy importante, el 50% de la enfermedad. En otras enfermedades la parte genética es mucho más baja. Por tanto, si genéticamente estás predispuesto hay muchas posibilidades de que desarrolles el trastorno. Realmente es muy hereditario.

¿Y esta sensibilidad extrema, no tiene nada de bueno?

Hombre, es lo que garantiza la supervivencia de la especie. Los ansiosos siempre están listos para la 'guerra'. Este tipo de funcionamiento permitió a los humanos primitivos sobrevivir en ambientes muy hostiles. Lo que pasa es que a estas alturas de la historia, ya no nos hace tanta falta. Pero el inquieto siempre está en guardia, no tiene momentos de reposo. De todos modos, históricamente los ansiosos nos han hecho avanzar, porque siempre buscan ir más allá.

¿Los ansiosos mueven el mundo?

Sí, sí, lo mueven. Porque la ansiedad, al igual que te hace esconderte también te lleva al otro extremo y te hace ser temerario, atrevido. En este sentido es una fuerza maravillosa, pero el castigo que tiene es que no puedes parar. El cerebro quiere guerra, y si no la hay la provoca.

¿Realmente el mundo se divide en ansiosos y no ansiosos?

Sí, por supuesto.

¿De verdad hay gente que no es nada ansiosa?

Hay mucha gente que lo es poco, y hay algunos casos que no lo son nada, lo que tampoco es especialmente bueno.

En mi casa somos más bien ansiosos y diríamos: "!Que frescos!"

Pues yo si se hunde el techo quisiera estar a su lado, porque yo soy poco ansioso y, por tanto, más bien lento.

Le tengo que decir que no tendría ni idea de qué hacer si se hundiera el techo.

Seguro que sí. El ansioso es un guerrero y es muy capaz cuando debe reaccionar en momentos de gran crisis. Saca fuerzas y habilidades que ni sabía que tenía.

¿Se puede ser ansioso sin estar en un estadio patológico?

Claro, esa es la gracia, canalizar esta fuerza de manera sana, es lo que intentamos los que nos dedicamos a esto. El objetivo es que la persona entienda su cuerpo y lo que le pasa y lo pueda controlar, ser el dueño de la situación, que la enfermedad no mande. Por eso es importante entender qué es la hiperlaxitud y todo lo que va asociado. Así podemos empezar a buscar una solución. Yo no quiero hacer de sabio, quiero ayudar a los pacientes a encontrar soluciones.

Para tratar la ansiedad hay psicoterapia y tratamientos farmacológicos. Y hace años que crece la preocupación por un exceso de consumo de psicofármacos.

En el caso de la ansiedad a veces la terapia farmacológica es necesaria para romper el bucle de una preocupación que no lleva a ninguna parte. El no ansioso utiliza la preocupación por encontrar soluciones. Y el ansioso se tortura continuamente sin salir de aquí. Con los depresivos pasa igual. Si no lo sacas del pozo no puedes hacer psicoterapia, porque no puedes hablar con él de nada. Todo ello es porque químicamente el cuerpo está trastornado y lo tienes que romper químicamente.

¿Y los efectos secundarios?

Un psicofármaco bien administrado es menos malo que una aspirina o una pastilla para el colesterol mal utilizada. Los maximalismos no son útiles. Pero es evidente que no se puede decidir una medicación con visitas de diez minutos, el médico debe tener tiempo.

Igualmente, siempre habrá el riesgo de engancharse a la medicación.

Y si uno tiene ansiedad, está pegado a la ansiedad. Pero es cierto que también hay técnicas que son gimnasia mental, que te permiten sacar el piloto automático, poner el cerebro en modo manual y desaprender determinados comportamientos. Hasta que llega el momento en que puedes volver a poner el piloto automático, que ya sabrá desconectar cuando toca y frenar la repetición. Porque el problema de la ansiedad es que te hace vivir como si te estuvieras orinando siempre encima. No puedes estar por nada más, no disfrutas nada. Es incomodísimo.

¿Somos una sociedad ansiosa?

Han aumentado los comportamientos colectivos primitivos. Se ve con las elecciones, con los comportamientos de masas, en las redes sociales. Esto de ir tan deprisa facilita que afloren los comportamientos ansiosos, la angustia es la reina de las distancias y los tiempos cortos. Una sociedad que potencia encuentros rápidos y breves y superficiales hace que se muevan mecanismos de adaptación ansiosos. De todos modos, la prevalencia de las enfermedades de ansiedad es bastante estable, entre el 15% y el 20%, pero los comportamientos ansiosos sí están aumentando, aunque sea, de momento, sin llegar a la patología.