ANÀLISI

Aquí te pillo, aquí te mato

Tendremos fumata blanca la semana próxima

El ritmo de la sentencia sobre los presuntos delitos de prevaricación y desobediencia por los que se acusa a Francesc Homs lo marca este hecho: el presidente del tribunal y ponente, Manuel Marchena, convocó este mismo miércoles por la tarde a los otros seis magistrados a celebrar la deliberación tras declarar visto para sentencia el juicio oral antes de la hora de almuerzo. Con esta celeridad, tendremos fumata blanca la semana próxima.

Aunque era previsible ya se puede adelantar que la ponencia de Marchena será de “aquí te pillo, aquí te mato”, es decir, muy rápida. Aparte de que se juzga a un solo acusado, los hechos son common ground, esto es, se trata de unos hechos –el proceso participativo que sustituye a la consulta del 9-N- en los que la defensa y la acusación del fiscal están de acuerdo a pesar de discrepar en todo lo demás.

El juicio oral ha sido el equivalente en el arte pictórico de los pentimenti.  La novelista norteamericana Lillian Hellman explica al comenzar su novela Pentimento: “Las pinturas al óleo, sobre el lienzo, al ir envejeciendo a veces se hacen transparentes y así es posible ver en determinados cuadros los trazos originales. Aparecerá un árbol a través de un vestido de mujer, un niño dejará paso a un perro, un barco dejará de estar en alta mar. A esto se le llama Pentimento porque el pintor se arrepintió…cambió de idea…”.

Según el fiscal, la providencia del Tribunal Constitucional del 4 de noviembre de 2014, que suspendía los actos impugnados por el Gobierno de Rajoy, “los actos de participación ciudadana” y las restantes actuaciones de dicha consulta o vinculadas a ella” es la viga maestra. Si seguimos la analogía pictórica, el fiscal pinta exhaustivamente esta viga al óleo.

¿Y que aparece cuando se rasca el lienzo? Que el Gobierno, tras pedir al TC la suspensión de del referéndum del 9-N, no sabe qué hacer hasta última hora. El Abogado del Estado solicita finalmente una actuación precisa, un apercibimiento en toda regla, que el TC solo satisface parcialmente con la providencia del 4 de noviembre.

La viga maestra perfecta que aparece en el óleo ya es una cosa diferente al examinar los trazos originales vacilantes del Gobierno y la disposición genérica de nuestra divina providencia del 4 de noviembre.

El duelo, durante las conclusiones, entre la letrada Eva Labarta, defensora de Homs,  y el fiscal Jaime Moreno, aflora esa realidad dual, reflejo de la política, que se trata de encapsular a través de los tipos penales.

El protagonista del juicio no ha sido Homs. No. La figura estelar ha sido Manuel Marchena. Porque todos se refieren a él y a su sentencia de 2008 sobre Juan María Atutxa, el presidente del Parlamento Vasco, a quien el ponente Marchena propuso –y consiguió- condenar por desobediencia. La defensa ha invocado esta sentencia porque en ella se recuerda que el Tribunal Supremo hizo diversos apercibimientos a Atutxa que éste no cumplió y la defensa estima que estos faltaron precisamente en la providencia del 4 de noviembre de 2014. Con todo, esa doctrina ha cambiado en varias sentencias del Supremo desde entonces.