ANÁLISIS

Bárcenas y el PP, dianas de los dardos

Correa ha insinuado algo que el tout Madrid y la UDEF conoce. Que un despacho de Suiza tenía como cliente al rey Juan Carlos I en una cuenta de fortunas españolas llamada 'Soleado'

El gerente del Partido Popular en 1999-2005, Luis Bárcenas,  y el partido como organización, han sido las dianas de los dardos del capo de la banda Gürtel, es decir, de Francisco Correa, en su primera declaración en el juicio oral.

Correa explicó que hizo con Bárcenas un acuerdo en 1996, nada más llegar José María Aznar al gobierno, para organizar un sistema de comisiones por adjudicaciones de obras públicas. Un sistema por el que se cobraba un 2/3%, que se repartía entre él, Correa, y Bárcenas y Génova, sede madrileña del partido.

“Tú tienes contacto con empresarios y yo, con políticos. Vamos a intentar hacer gestiones para que cuando salgan los concursos públicos de la Administración intentar favorecer a empresarios que luego van a colaborar con el partido”, dijo ayer Correa que le propuso el entonces gerente en 1996.

Bárcenas, según narró Correa, le introdujo en el partido en 1993, después de que un amigo, al que no puso nombre, les presentó.

Hubo ayer dos Correas en la sala de juicio. El de la mañana negó, como ya lo hiciera durante la instrucción, algunos de los pasajes de las grabaciones que le hizo en 2006 y 2007 el entonces concejal de Majadahonda, José Luis Peñas.

En esa grabación se oye: “Yo a Bárcenas le he llevado, yo he hecho con él un día...vamos a sumar, 1.000 millones de pesetas. Yo, Paco Correa, le he llevado a Génova y a su casa. Líquidos, yo sé cómo lo tiene, yo sé como lo saca de España... En paraísos fiscales”.

Pero lo que negó por la mañana, Correa, más nervioso, con sus piernas, sobre todo la izquierda, bailando a ritmo febril, cambió la versión. Explicó que, en efecto, le había llevado dinero a Bárcenas a su casa y a la sede de Génova, que no recordaba si eran 500 millones o 1.000 millones de pesetas. Agregó que se cobraba una comisión del 2/3 % por las obras adjudicadas. Los empresarios siempre pagaban en efectivo.

Si se cruza esta información con la contabilidad B que llevaba Bárcenas –el caso Papeles, que se enjuiciará en 2017- se puede armar el puzzle.

Las piezas que ha aportado Correa encajan. En su libro de almacén o tienda de ultramarinos –como Bárcenas llamó a sus papeles cuando de acuerdo con Mariano Rajoy negó su autoría a primeros de 2013- aparecen donaciones de 7,5 millones de euros. Son las empresas constructoras medianas y grandes, adjudicatarias de obras públicas, que apoyaban al PP.

El ambiente tipo 'Cosecha Roja', la célebre novela de Dashiell Hammett, publicada en Estados Unidos en 1929, saltó al ruedo del juicio durante la mañana. En cierto momento, Correa narra que quería regularizar el dinero que había acumulado en bancos de Suiza. Se lo sugiere a su abogado, José Ramón Blanco Balín, ex vicepresidente de Repsol en la época de Alfonso Cortina.

Blanco Balín es inspector de Hacienda de la misma promoción que José María Aznar. Ambos son amigos y ha escrito algún artículo juntos. El abogado también está imputado en la pieza de financiación irregular Gürtel-PP de Valencia.

El caso es que Blanco Balín no le aconseja esa regularización. Le explica: “Yo estoy trabajando para un despacho de Ginebra [Rhône Gestion S.A., de Arturo Gianfranco Fasana] muy importante, tengo clientes muy importantes en España…”

Llegado a este punto del relato,  Correa se interrumpe: “Y creo que no voy a decir más en esta sala porque entonces sería una revolución, abriríamos mañana, o esta tarde, todos los periódicos…”

¿Qué ha insinuado? Algo que el tout Madrid y la UDEF conoce.  Que Fasana tenía como cliente al rey Juan Carlos I en una cuenta de fortunas españolas llamada Soleado.