SERIE VENEZUELA (6/10)

Cajas de comida para los pobres que son del partido de Chávez

Las clases desfavorecidas en Venezuela reciben ayuda sólo si tienen el carné chavista

Juanita, en su casa en La Vega, uno de los barrios populares de Caracas. / MÒNICA BERNABÉ

Juanita es una de las personas a quien el líder venezolano Hugo Chávez decía que tanto quería ayudar . Es una mujer esbelta de 77 años , piel oscura y mucho carácter , que vive en La Vega , uno de los muchísimos barrios populares de Caracas donde se concentran las clases sociales más bajas. En La Vega hay cortes de electricidad , a menudo falta el agua y las calles están llenas de basura.

Juanita vive en una casa humilde con el techo de planchas y los muebles de segunda mano . "Antes ganábamos poco pero nos daba para vivir ", dice la mujer, que asegura que así pudo construir las cuatro paredes donde vive ahora . Ahora , sin embargo, se ha convertido en una " pedigüeña " , se queja .

El gobierno venezolano distribuye cajas de comida entre las clases desfavorecidas , pero los beneficiarios deben cumplir un requisito : tener el carné del partido chavista . Juanita lo tiene , "por supuesto" , afirma , aunque asegura que nunca apoyó a Chávez y aún comulga menos con Nicolás Maduro, el presidente actual. Pero su subsistencia depende de esta caja, admite .

Los barrios populares

Caracas es una ciudad moderna de poco más de tres millones de habitantes situada al pie de varias montañas, en un valle muy estrecho de unos 22 kilómetros de largo. Las clases sociales media y alta viven al pie de las montañas. En cambio los más pobres, que constituyen la mitad de la población, residen en las laderas, en los llamados "barrios", formados por construcciones de baja calidad, en zonas con pendientes imposibles y donde los servicios públicos dejan mucho que desear.

Todo el mundo asegura que la situación ya era así en los barrios antes de que Chávez llegara al poder en Venezuela en 1999, que mejoró un poco mientras el comandante encabezó el gobierno y que ahora es directamente nefasta con Nicolás Maduro, que aspira a revalidar su cargo. Este domingo se celebran elecciones presidenciales en Venezuela.

La semana pasada varios vecinos de La Bombilla, otro barrio popular de Caracas, distribuían las llamadas cajas CLAP: así es como se conocen las famosas cajas de comida gubernamentales. CLAP porque en teoría su gestión corre a cargo de los Comités Locales de Abastecimiento del Pueblo (CLAP), formados por los propios vecinos.

"Tenemos 564 cajas", afirmaba orgullosa Carolina, una mujer rolliza que se encargaba del reparto y que se definía como "chavista hasta la muerte". Otra vecina, vestida con una camiseta blanca con los retratos de Chávez y Simón Bolívar -el libertador de Venezuela- estampados en la pechera, corroboraba que los beneficiarios de la caja tuvieran el carné de la patria, es decir que teóricamente fueran adeptos al gobierno. Revisaba minuciosamente los nombres en una lista, además de confirmar que todos hubieran hecho el pago por transferencia bancaria un mes antes. Porque las cajas no son gratuitas, aunque tienen un precio regalado.

Sólo cuestan 25.000 bolívares, menos que una barra de pan -que vale 70.000-, y contienen "cuatro kilos de arroz, uno de judías, otro de lentejas, tres de harina, dos botellas de aceite, un litro y medio de leche, seis paquetes de pasta, mayonesa y salsa de tomate ", enumera Carolina, que exclama:"Todo esto es posible gracias a ... ". Y todos los presentes contestan al unísono con entusiasmo: "¡La revolución!", en clara referencia a la gestión que hizo Chávez cuando estuvo en el gobierno.

"Una vez al mes también viene al barrio un camión lleno de pescado, otro con pollo, y también repartimos huevos", detalla la mujer, que asegura que "es mentira que en Venezuela se pase hambre, como informa la prensa extranjera". "Yo misma estoy bien gorda", ríe sonoramente. Evidentemente todos los productos se venden a precios por debajo del mercado.

"Esto no es una revolución sino un engaño", rebate Simón, un hombre de unos 60 años que vive en San José desde hace más de tres décadas, otro barrio popular de Caracas. "Hay meses que las cajas de comida no llegan a pesar de haberlas pagado, y a menudo no contienen todos los productos que se dice", se queja. Él, añade, aún no ha visto ningún camión de pescado, ni de huevos, y aún menos de pollo. "Ahora están repartiendo las cajas para que pronto hay elecciones, porque si no probablement aún no habrían llegado", comenta.

El padre jesuita Alfredo Infante, que también vive en el barrio de La Vega, destaca que "Chávez fue el primero que incluyó en la agenda política la necesidad de superar la pobreza y la discriminación social", después de años de ejecutivos en que predominaba la corrupción y el clientelismo. "Sólo conseguías un trabajo si pertenecías al partido del gobierno. Había un resentimiento social", recuerda el cura. Chávez suponía la esperanza de un cambio. Ahora, sin embargo, asegura el jesuita, todo el mundo está harto de vivir de la limosna del gobierno.

Un 11% de los venezolanos sufren desnutrición crónica por falta de proteínas

"Desde el año 2007 el gobierno no proporciona datos oficiales sobre la nutrición en Venezuela", asegura Maritza Landaeta, que se dedica a la investigación sobre este tema desde 1968. Por ello, argumenta, la Fundación Bengoa -para la que trabaja- y tres universidades del país comenzaron a hacer encuestas sobre el consumo de alimentos en 2014. Y el resultado fue catastrófico, afirma: "Hay un 5% de desnutrición aguda y un 11% de desnutrición crónica". La experta lamenta que las cajas de comida que distribuye el gobierno a precios de ganga entre las clases desfavorecidas no incluyen proteínas, y su contenido apenas sirve para alimentar una familia durante una semana.

La doctora Ingrid Soto, responsable del departamento de nutrición, crecimiento y desarrollo del principal hospital infantil de Caracas, lo corrobora: "Nos llegan muchos niños hinchados, con la piel rosada, que aparentemente parece que estén gordos pero que en realidad no tienen defensas", explica. Por la misma razón: por falta de proteínas.

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