Reportaje

La cantera musical de la Esmuc

Músicos como Rosalía, Andrea Motis, Pau Figueres o Marco Mezquida han estudiado en la Esmuc

En la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC) no entra nadie que no sea buen músico. Quizás hay quien no tiene ciertos conocimientos teóricos, pero la semilla está y eso es lo que intentan discernir las exigentes pruebas de acceso, que cada curso dejan mucha gente a las puertas de su sueño. El panorama musical catalán está lleno, de músicos que han pasado por la Esmuc, y algunos con mucha proyección internacional. Desde la trompetista y cantante Andrea Motis y la cantaora Rosalía hasta el guitarrista Pau Figueres o el pianista Marco Mezquida. Hace justamente 18 años que se empezó a gestar la Esmuc, el primer centro en Cataluña de titularidad pública, que se sumaba a la tradición de otras escuelas superiores de música con una importante trayectoria, como el Taller de Músics y el Conservatorio del Liceo (a las que hay que añadir actualmente la Escuela Superior de Música Jam Session).

Gemma Humet, Marco Mezquida, Clara Peya, Marc Sambola, Pau Figueres, Joan Rovira y Arnau Tordera (Obeses) son algunos de los músicos que han pasado por la Esmuc. Todos ellos han elegido caminos musicales muy diferentes, pero tienen una historia en común. Marc Sambola entró en 2006 para estudiar guitarra clásica. "Agradecía cada día poder estar ahí", sobre todo en momentos difíciles: "Cuando estás dentro sufres, pero cuando sales y miras atrás te das cuenta del espacio que teníamos con la convergencia de diferentes disciplinas, del profesorado de gran calidad y del montón de músicos con los que has convivido". Sambola ha terminado dedicándose a la composición de teatro musical y está convencido de que "la Esmuc te ofrece las herramientas para enfrentarse a cualquier reto". Actualmente está girando por toda Cataluña con 'A Grup Vocal' y el espectáculo 'Octubre. Canciones para la libertad' y pronto estrenará en el Teatro Condal el montaje 'Artaban, la leyenda del cuarto rey mago'.

Momentos de crisis

Gemma Humet también piensa que "es un lujo poder estudiar en la Esmuc". Ella entró en 2007 para hacer la carrera de piano clásico, pero al cabo de dos años se dio cuenta de que lo que quería en realidad era cantar y lo dejó. Descubrir que lo que había estado haciendo desde los cinco años no era lo que quería "fue una experiencia traumática", pero volvió a él como cantante de jazz. Actualmente es una de las voces femeninas más reconocidas de nuestro país, colabora con el guitarrista Toni Xuclà y es compañera de viaje del también guitarrista Toti Soler, con quien publicará su primer disco como dúo, justo ahora que cierra la gira de presentación de su segundo álbum en solitario, 'Aunque' (2017).

Para el cantautor Joan Rovira, el primer año en la Esmuc tampoco fue un camino rosas. Cuando llegó en 2005 para estudiar saxo moderno se sentía "el peor de la clase". Lejos de desanimarse, se activó y siempre era el último de salir de la escuela. Recuerda la gran generosidad de los compañeros, pero llegó a obsesionarse tanto que, cuando terminó, volvió al pueblo, a Terres de l'Ebre, y dejó el saxo durante cuatro años. Allí recuperó la guitarra y con el tiempo se empezó a abrir camino como cantautor. Ahora está terminando de grabar su tercer disco, que se publicará en marzo de 2019.

Compartir experiencias

Si algo recuerdan los músicos de su paso por la Esmuc es la posibilidad de compartir la experiencia con tanta gente que estudiaba disciplinas muy diferentes, con quien se han ido reencontrando y han ido compartiendo proyectos. Precisamente una de las personas que marcaron el paso de Gemma Humet por la Esmuc fue Pau Figueres, que estudió en la misma promoción y produjo su primer disco. Figueres estudió guitarra clásica y, aunque no le apasionaba y lo hizo siguiendo los consejos de su entorno, consiguió una gran base técnica. Se planteó dejarlo, pero allí había encontrado un ambiente en el que "todo el mundo es igual de 'friki' que tú".

"El modelo de la Esmuc es único en todo el estado español", asegura el director saliente José Borrás, que formó parte del equipo inicial que durante el primer año planificó como sería el centro para abrir puertas en septiembre de 2001. Borràs considera que la propuesta era muy ambiciosa porque apostaba por muchas especialidades instrumentales (clásica, jazz y música moderna, música antigua, flamenco, música tradicional...), pero también por la pedagogía, la musicología, la sonología y la promoción y gestión.

Pau Figueres es un ejemplo de esta amplitud de miras. Como guitarrista se mueve por muchos estilos y géneros diferentes y ha acompañado a cantantes muy diversos: Maria del Mar Bonet, Feliu Ventura, Mayte Martín, Judit Neddermann, Sílvia Pérez Cruz... Incluso Rufus Wainwright lo invitó a tocar en el concierto que hizo en el Festival Jardins de Pedralbes. Ahora acaba de estrenar un nuevo trabajo, 'Nada nuevo bajo el sol', el segundo de su proyecto en solitario.

"La riqueza potencial que tiene la Esmuc como escuela donde conviven de manera rigurosa muchas disciplinas" es uno de los aspectos que atrajo también el pianista menorquín Marco Mezquida: "Esto hace que la educación musical sea mucho más rica y cercana a la música del siglo XXI". Mezquida entró en la Esmuc en 2005. Pudo elegir entre piano jazz y piano clásico y se decidió por el primero porque siempre se ha sentido "con más necesidad creativa que interpretativa". Justo cuando terminó, entró a formar parte del quinteto de Giulia Valle, y desde entonces su trayectoria no ha parado de ascender. Es uno de los pianistas mejor valorados y buscados del panorama jazzístico de España. Tiene un montón de proyectos en marcha, como el que comparte con el guitarrista de flamenco Juan Gómez, Chicuelo, o con la cantante Sílvia Pérez Cruz, y también está girando por todo el mundo con el montaje 'Los sueños de Ravel' y está preparando un nuevo disco.

El Esmuc tiene 600 alumnos de grado superior, 300 más de máster y formación continuada y más de 200 profesores, que para serlo deben estar en activo. Todos los alumnos coinciden en la calidad del profesorado, algunos de los cuales vienen de diferentes centros europeos, explica Melissa Mercadal, coordinadora de másters e investigación de la Esmuc.

Una burbuja

Arnau Tordera, cantante y compositor del grupo 'Obeses', entró en la Esmuc para estudiar composición y hacer clases con Albert Guinovart, tras estudiar filosofía. Recuerda que fueron unos años de gran crecimiento como músico: "Estás como en una burbuja donde tienes al alcance cosas que en otros ámbitos sería complejo", y sobre todo valora el hecho de entrar en contacto con una gran cantidad de músicos de gran nivel con quien después ha colaborado. Actualmente, Tordera trabaja en tres direcciones: el grupo 'Obeses', con quien acaba de publicar su quinto disco; 'Las canciones serán siempre nuestras', un proyecto en el que hace un lavado de cara a las canciones tradicionales catalanas a partir de recursos modernos, y 'La máquina del tiempo', una cantata que interpretarán cientos de corales de toda Cataluña.

La pianista y compositora Clara Peya entró en la Esmuc en 2001 para estudiar piano clásico, cuando sólo tenía 15 años, de la mano del profesor Leonid Sintsev. Al principio combinaba el instituto y la Esmuc. Era tan joven que entonces no era ni consciente de que "ser pianista implica venir de una familia con recursos que te ha de poder pagar unas clases y comprar un piano". Cuando acabó en la Esmuc tenía que ir a Rusia para continuar su formación, pero se dio cuenta que "en el mundo del clásico no vibraba". La pianista cree que el buen hacer de la Esmuc ciertamente te ofrece una visión muy amplia, pero, por el contrario, produce "una castración de la creatividad". Aprendió a improvisar y armonizar y ahora es una de las creadoras más originales del panorama musical de nuestro país. Tiene la suerte de trabajar mucho, dice. Está presentando su último disco, 'Estómago' (2018), y tiene proyectos con 'Las Impuxibles': han estrenado 'Painball' y el año que viene será compañía residente en la Sala Beckett con 'Suite TOC'.

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