MACROECONOMIA

China ya marca el camino de la recuperación a pesar de la pandemia

El gigante asiático creció un 4,9% en el tercer trimestre impulsado por la industria y la exportación

El control sobre la epidemia de covid-19 y la progresiva reactivación de la economía dan sus frutos en el gigante asiático. El PIB crece un 4,9% interanual en el tercer trimestre y consolida el camino de la recuperación, aunque con alguna sombra. El consumo interno ha cogido impulso, pero se resiste a elevarse.

La recuperación se sustenta probablemente más en el aumento de la producción, de un 1,2% en nueve meses, que en la demanda. Aunque en septiembre las ventas minoristas registraron un repunte del 3,3%, los datos muestran que los compradores chinos han gastado un 7% menos en estos tres trimestres.

Las cifras publicadas este lunes por la Oficina Nacional de Estadística son optimistas, a pesar de no cumplir las expectativas de analistas como Bloomberg, que pronosticaba un crecimiento del PIB del 5,5%. Pero, comparado con lo que viven la mayoría de las economías desarrolladas, son una lista de buenas noticias. Por ejemplo, la producción industrial creció un 5,8% en el tercer trimestre y la inversión en activos fijos un 0,8% interanual.

Todo indica que el control sanitario de la epidemia impulsa una rápida recuperación. Lejos queda la caída histórica del PIB del primer trimestre, de un -6,8%, el peor indicador desde el final de la Revolución Cultural de 1976. En el segundo trimestre empezó la mejora, con un aumento del PIB del 3,2%, y los datos actuales confirman la salida de la crisis. China abandona los indicadores negativos y en los primeros nueve meses del año tiene un crecimiento del 0,7%.

Este 0,7% es un porcentaje raquítico para un país acostumbrado a los dos dígitos durante décadas y que sufría por mantener un 6% de aumento del PIB para garantizar la paz social. Pero la crisis provocada por la epidemia ha trastocado los valores y este año el gobierno no ha establecido objetivos de crecimiento.

China ha sido el primer país en sufrir el covid-19 y es el primero en controlar la epidemia. En la actualidad prácticamente solo registra casos importados. La receta ha sido aplicar desde el principio medidas draconianas que incluyeron la paralización del país, el cierre de la actividad económica y el control de movimientos de la población. La lenta reapertura, acompañada de intervenciones rápidas al detectar nuevos brotes y tests masivos a la población, ha permitido que en estos momentos se haya recuperado la normalidad.

En Pekín han vuelto los atascos de tránsito quilométricos, el metro vuelve a ir lleno y han reabierto los colegios. Pero en el paisaje urbano se notan las heridas de los locales vacíos por la desaparición de muchos negocios.

La reapertura de las fábricas ha impulsado las exportaciones, que se han beneficiado de la demanda mundial de material sanitario y de tecnología para el teletrabajo.

El gobierno ha activado paquetes de inversiones que parece que irán destinados a desarrollar infraestructuras. Incluso la prensa local ha criticado las dificultades que tienen las pymes para recibir ayudas. También se intenta reactivar el consumo, asignatura pendiente de la economía china. La mayoría de las ciudades han repartido vales de consumo para utilizar en comercio y restauración.

En el próximo trimestre se verán reflejados los gastos de consumo que hayan generado las vacaciones de octubre, conocidas como la Semana Dorada. Han sido una prueba para el turismo interno y se han superado los 600 millones de desplazamientos. Las imágenes de la Gran Muralla atestada han sido el mensaje que ha lanzado China para demostrar que da por superada la pandemia.

Otro problema que preocupa al gobierno es el paro. Oficialmente evoluciona bien, puesto que ha caído hasta el 5,4% frente al 6,2% que registró en febrero. Pero es un indicador poco fiable, puesto que solo contabiliza la desocupación urbana y no tiene en cuenta la gran masa de trabajadores emigrantes dentro del país, más de 200 millones. Después de perder el trabajo, muchos de ellos ya no han vuelto a las ciudades y no son contabilizados.

La segunda economía del mundo puede ser la única de las grandes que registre un crecimiento positivo en 2020. La semana pasada el Fondo Monetario Internacional avanzó que preveía una expansión anual del 1,9%, en contraste con la caída del 4,3% que sufrirán los Estados Unidos.

LA ECONOMÍA MUNDIAL, A VELOCIDADES DIFERENTES

-9,1%

El batacazo de los EE.UU.

Los Estados Unidos registraron ene el segundo trimestre del año una contracción de la economía del 9,1% respecto al trimestre anterior. El dato anualizado supone una caída del 31,7%.

-11,7%

Desastre europeo

La Unión Europea sufrió en el segundo trimestre la mayor caída del PIB de los últimos 25 años con datos registrados, hasta el 11,7%. En la zona euro, el hundimiento fue del 12,1%.

-21,5%

La caída de España

También en el segundo trimestre, España registró una bajada del PIB del 21,5% en términos interanuales. Solo el Reino Unido ha llegado a un descenso tan fuerte en Europa.

-21,3%

Catalunya, en la cola

La economía catalana está entre las que más han sufrido el covid-19 en toda España, con una caída del 21,3%. Solo las Islas Baleares y el País Valenciano, por el peso del turismo, han sufrido más.

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