Crónica de una secreta simetría

Diego Pérez de los Cobos y Josep Lluís Trapero en la semana dramática previa al 1-O

El coronel de la guardia civil Diego Pérez de los Cobos prestó ayer declaración con la tarjeta de visita de la sentencia del procés del 14 de octubre uno de cuyos párrafos recitó sucintamente de memoria. 

Aquel que dice, en la página 284, lo siguiente: “Los agentes de la autoridad -los Mossos en la mayoría de las ocasiones- se ven conminados por una aglomeración de personas impermeable a cualquier requerimiento, venga de los agentes o venga de la autoridad judicial, para desistir de su intento de cumplir la orden judicial y han de claudicar en su objetivo, de forma vergonzante, resignada o en algunos supuestos casi complaciente”. 

Y cuando no recita, De los Cobos explica los hechos con el lenguaje de la sentencia, de la cual se siente, y con razón, una fuente inspiradora. 

Por ejemplo: “Han quedado evidenciados episodios de auténtica complicidad que se deducía claramente de algunas imágenes y escenas, complicidad y casi connivencia motivadas quizás por la coincidencia ideológica o por la seguridad de que de esa forma podían grangearse el aplauso y beneplácito de esos ciudadanos rebeldes o de los responsables políticos”.

La sentencia cita una sola vez al mayor Josep Lluís Trapero en el relato de hechos probados.

Es cuando relata, página 51, la reunión de los comisarios de los Mossos con Puigdemont, Forn y Junqueras el 28 de septiembre de 2017. “Ello dio lugar a la advertencia de Trapero de la posible concurrencia a la votación de 2 millones de personas, con el riesgo subsiguiente de graves incidentes entre agentes policiales y ciudadanos”, señala.

También invoca a Pérez de los Cobos, página 52, una vez.

“Las autoridades de la Administración central del Estado -Secretario de Estado de Seguridad, Delegado de Gobierno en Cataluña y Coordinador Pérez de los Cobos- creyeron en la previsión de «normalidad» afirmada por el acusado Forn y que éste cumpliría lo mandado por la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, desde luego, en el tiempo que transcurriría hasta el comienzo de la jornada prevista para el 1 de octubre. Ello contribuyó a la inhibición de la actuación de las demás Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en todo lo relativo a la ocupación de centros de votación bajo la iniciativa conocida como «Escoles Obertes».“

Pérez de los Cobos, contra lo que dice la sentencia, explicó ayer de manera reiterada que tenía serias sospechas de lo contrario. Es decir, de que Trapero no cumpliría. 

El coronel es un hombre muy bien informado. Ha trabajado desde 2006 en el Ministerio del Interior, primero con Alfredo Pérez Rubalcaba, y después con el secretario de Seguridad Justo Zambrana, durante el gobierno de Zapatero, para continuar durante el gobierno de Rajoy, siendo mano derecha de los secretarios de Estado de Seguridad Francisco Martínez y José Antonio Nieto.

Según relató ayer, en el verano de 2017 mantuvo conversaciones con Albert Batlle, director general de los Mossos, quien le aseguró que la policía autonómica bajo su mando no defendería el referéndum. Al dimitir, el 17 de julio de 2017, volvieron a hablar. Y De los Cobos supo que Batlle se largó por la deriva independentista.

Si como aseguró ayer llegó a Barcelona con la sospecha de que Trapero incumpliría, ¿por qué en esa semana entre el 23 de septiembre y el 1 de octubre no hizo más que observar el desenlace? Ha aclarado que no tenía mando sobre los cuerpos, que era un mero coordinador. ¿No podía al ver que el Titanic -el dispositivo policial- avanzaba hacia el iceberg de 2 millones de personas el 1-0 acudir al ministro Zoido y al secretario Nieto para evitar el desastre? Acaso no podía acudir al fiscal jefe Romero de Tejada y a la magistrada Mercedes Armas para pedirles que conminaran a Trapero directamente?

Ayer aseguró que si por él fuera, hubiera apartado a Trapero. La pregunta que el fiscal Carballo, embelesado con el relato de su testigo de cargo, no hizo: 

-Señor coronel, ¿por qué no exigió la separación urgente de Trapero para salvar el dispositivo y evitar el referéndum?

Esto nos lleva a la secreta simetría de esta historia. 

A Pérez de los Cobos ni Soraya Sáenz de Santamaría ni Zoido ni Nieto le dieron el poder del dispositivo ni le explicaron lo que debía hacer. Pero Pérez Cobos quería ser el eficaz cumplidor de una operación sobre la que no tenía mando en plaza, según su propia confesión.

Trapero, a su vez, no quería quedar como el traidor en Cataluña, y por tanto él y su equipo pusieron en práctica un dispositivo para convivir con el referéndum, para calzarlo, sin una represión sangrienta.

Pérez de los Cobos acusa a Trapero de inacción cuando no de complicidad y obstruccionismo. Pero el testigo de cargo de la acusación describe en su relato la inacción de observador en la que incurrió.

Posdata.  Pérez de los Cobos negó ayer que en la tarde del 1-O se hubiera ordenado reducir la represión. Sin embargo, la sentencia del 14 de octubre dice esto: “A primeras horas de la tarde, dado que el uso de la fuerza podría devenir desproporcionado, los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil recibieron órdenes y se vieron irremediablemente forzadas a declinar el propósito inicial”.

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