Dos acusados denuncian la doblez de la conducta de Deloitte en Bankia

El expresidente del comité de auditoría y la consejera independiente cargan contra el socio auditor

La misteriosa historia del informe de auditoría que no llegó el 30 de abril de 2012. Ese es el capítulo que se escribió el miécoles en el juicio oral de Bankia. El expresidente del comité de auditoría de Bankia, Alberto Ibañez, y la consejera independiente, catedrática de Economía Financiera de la Universidad de Valencia, Araceli Mora -dos de los 34 acusados- hablaron ampliamente este miércoles 6 de marzo de dicho informe. 

Según explicaron al tribunal, el socio de Deloitte, Francisco Celma, y la empresa Deloitte, mantuvieron una conducta que en ningún momento sugirió que no se iría a aportar el informe de auditoría de las cuentas de 2011 –parte de ellas se utilizaron para salir a Bolsa- y mucho menos que existía una amenaza a la viabilidad de la entidad.

El asunto de un borrador de informe de auditoría enviado por Deloitte resurgió en el juicio. Ya en instrucción fue objeto de las declaraciones de los imputados. Celma señaló que no era un borrador, sinó una nota de trabajo.

Aunque al parecer el borrador carece de membrete, tanto Ibañez como Mora lo calificaron ayer como borrador de informe. Aunque este no es el tema central de enjuiciamiento -tanto Celma como Deloitte están sentados en el banquillo por estafa de inversores en la salida a Bolsa y delito de falsedad contable según el auto de apertura de juicio oral- el hecho es relevante.

Deloitte abandonó a finales de abril de 2012 el barco de Rodrigo Rato y le negó el informe de auditoría de las cuentas de 2011 y se subió inmediatamente al de José Ignacio Goirigolzarri días después extendiendo su informe sobre la reformulación de las cuentas correspondientes a 2011.

El relato de Ibañez es el siguiente: Rato recibió el borrador de Celma y lo envió al interventor Sergio Duraá, quien lo puso en conocimiento del director de control interno, Miguel Ángel Soria. A su vez, Soria fue quien se lo mandó a Ibañez para información del comité de auditoría.

Araceli Mora, precisamente, regó la información con más detalles. Desde el banquillo Celma negaba con su cabeza las afirmaciones de Mora.

Según narró, el 26 de marzo de 2012, un día antes de formular las cuentas, al salir de una reunión del comité de auditoría, Celma le confió que ya tenía escrito un borrador de informe con un párrafo de énfasis en relación a las exigencias que podría plantear el Banco de España, cuya posición se esperaba de un momento a otro. El 27 de marzo se formulan y firman las cuentas de 2011 con un beneficio de 309 millones de euros.

El 17 de abril, finalmente, la comisión ejecutiva del Banco de España aprobó el plan de actuación de BFA-Bankia.

En esta narración, según Mora, el 18 recibió el llamado borrador de informe de Deloitte donde ponía que el plan de Rato estaba pendiente de aprobación. Era lo que le había contado Celma el 26 de abril en el sentido de que ya tenía redactado el borrador. Y aunque el 17 de abril el Banco de España ya había dado luz verde al plan de Rato, el borrador todavía reflejaba que estaba pendiente dicha aprobación.

Pero el informe de auditoría no terminaba de llegar y se acercaba la fecha para presentar las cuentas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el 30 de abril.

La consejera se vuelve, dijo, a preocupar el 25 de abril. Le llama por teléfono a Celma, quien dice estar en una reunión y le promete devolver la llamada más tarde. El 27 Mora insiste. Celma le dice que hablen después del puente del 1 de mayo.

Ese 25 de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa al público, a sugerencia directa de Luis de Guindos, las conclusiones preliminares de un informe 'in situ' sobre diez entidades financieras españolas previsto para dar a conocer el mes de junio. "Es fundamental -dice- que estos bancos [un grupo de diez entidades], especialmente el más grande, tomen medidas rápidas y decisivas..." Bankia, el “especialmente más grande”, ya está en boca de todos. El 3 de mayo, Mora intenta nuevamente comunicarse con el socio auditor, quien la atiende y le explica enigmáticamente lo siguiente: “Estáis negociando”.

El 4 de mayo Rato envía un nuevo informe al Banco de España para cumplimentar las exigencias en la aprobación del 17 de abril. Pero ese día ocurre algo más. El ministro Luis de Guindos ha citado, tras una primera el 8 de abril, una segunda reunión en el Ministerio de Economía con Rato, Francisco González (BBVA), Emilio Botín (Santander) e Isidre Fainé (CaixaBank). Hay que dictar una solución para Bankia.

Según Celma, Araceli Mora no ha mantenido el 3 de mayo de 2012 la comunicación a la que aludido. Pero la catedrática ha aportado lista de llamadas desde su móvil al de Celma y se advierte una comunicación que dura cuatro minutos.

El 25 de mayo de 2012, Mora se entera en la reunión del comité de auditoría de que Goirigolzarri, que la había nombrado presidenta de la comisión delegada de riesgos de Bankia, propone reformular las cuentas de 2011 aprobadas en marzo. Mantiene una agria discusión con Celma. “No hay un solo motivo para reformularlas” afirma.

A continuación se niega a firmar la reformulación y ante la decisión de Goirigolzarri de cesarla le explica que se marcha. Quiere que su carta de dimisión sea leida en la reunión del consejo de administración. Goirigolzarri pregunta si alguien tiene interés en que se lea. Nadie lo tiene.

 

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