El tejido vecinal del Eixample busca blindar el recinto de la Escuela Industrial de la ampliación del Clínic

Piden aumentar el nivel de protección del recinto y preservar los usos de barrio

Que el edificio del Hospital Clínic, en la Esquerra del Eixample de Barcelona, ha quedado pequeño y obsoleto para un centro sanitario de referencia es una verdad consabida y aceptada por todas las partes. Lo que ya no genera tanto consenso es el lugar donde se tendría que construir esta necesaria ampliación, ni si tendría que ser dentro del mismo barrio o podría plantearse al recinto de la Feria o incluso en algún municipio del área metropolitana. La ubicación que hace años que se estudia como más factible, y que ya cuenta con algún esbozo que no se ha presentado públicamente, es el recinto de la Escola Industrial: un espacio equivalente a cuatro manzanas que con el traslado de estudiantes universitarios al  campus Diagonal-Besòs ha perdido bastante uso, pero que mantiene instalaciones como la piscina Sant Jordi, que es la única de medidas olímpicas y cubierta que tiene la ciudad, o los campos de fútbol que usan equipos como la Peña Anguera. Esto, sumado a elementos como el patrimonio arquitectónico del recinto y el hecho que aporte espacios libres de construcción por donde pasear en un tejido tan denso como el del Eixample hace que, ya antes de la presentación del proyecto de ampliación, el tejido vecinal se haya organizado para pedir preservar el espacio de la Escola Industrial y estudiar todas las ubicaciones posibles para que pueda crecer el Clínic.

La plataforma Un nuevo Clínic es posible salvando la Escola Industrial ha avisado hoy que ha planteado al departamento de Cultura incrementar el nivel de protección patrimonial del recinto para pasarlo de bien cultural de interés local a bien de interés nacional y blindarlo así de posibles agresiones, como las que podrían suponer las remontas o recubrimientos para el nuevo uso sanitario. Entienden que redefinir el futuro de este espacio, que había sido la antigua fábrica de bordados de los hermanos Batlló, es un rompecabezas en el cual habrá que encajar todos los intereses –como ya ha pasado en el debate sobre la antigua prisión Modelo– pero que no se pueden desatender las necesidades del barrio. Y aquí entran tanto los usos deportivos como la posibilidad de tener un espacio no edificado para pasear y para mantener la memoria de la ciudad.

"Necesitamos esponjar el barrio", defiende la presidenta de la Asociación de Vecinos del Esquerra del Ensanche, Sylviane Dahan, que ha remarcado en rueda de prensa que a la práctica este espacio funciona como una especie de supermanzana surgida de manera natural y ha pedido dejar de lado los "globos sonda" y que se exponga de manera clara cuáles son los planes para la ampliación del Clínic. Diálogo y transparencia.

El proyecto también genera dudas a nivel arquitectónico, según el grupo del Eixample del Colegio Oficial de Arquitectos de Catalunya (COAC), que apunta que la solución no es la idónea, sino que supone un troceo, y que esta zona de la ciudad no se puede permitir el lujo de renunciar a uno de sus pocos pulmones. 

Desde el punto de vista patrimonial, entidades como SOS Monumentos y el mismo COAC defienden que además del peso como conjunto del antiguo recinto fabril, hay que valorar que contiene obras del prestigioso arquitecto Rafael Guastavino, considerado el padre de la bóveda catalana, y que hizo sus pruebas en la espectacular sala hipóstila de la Escola Industrial, y que el recinto también tiene la impronta de arquitectos como Joan Rubió y Bellver. 

El regreso del cuartel de bomberos

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAVB), Ana Menéndez, ha pedido "claridad" sobre los planes de futuro del Clínic y ha dejado claro que quieren que pueda mantener la parte hospitalaria actual en el barrio, pero que el debate es si la ampliación también se tendrá que quedar en el Eixample. Lo ha dicho, sobre todo, en referencia a los planes expresados por el Ayuntamiento, que es una de las tres administraciones implicadas en el proyecto, de apostar de manera más decidida por el crecimiento a la isla de la Escola Industrial.

Menéndez ha recordado también que el cuartel de bomberos que actualmente hay en el Parc de Joan Miró tendrá que ser reubicado porque se levantó sobre suelo calificado de zona verde y es ilegal, y que, por lo tanto, también está en debate si vuelve a su emplazamiento original, en la calle Provenza –donde se proyectó la primera ampliación del Clínico– o no. Fuentes municipales apuntan que debe volver a donde estaba.

El gobierno municipal ya dejó clar en el último pleno que quiere acelerar la ampliación del hospital y que todos los estudios indican que la manzana de casas donde está la Escola Industrial es la más adecuada. El regidor del distrito del Eixample, Jordi Martí, asegura, en este sentido, que la instalación se tendría que quedar en el distrito "sin impedir el correcto funcionamiento y vigilando los elementos patrimoniales", tal como expuso en la última audiencia pública. Desde el Clínic también señalan el recinto de la Escuela como "proyecto de futuro". Y fuentes de la Diputación de Barcelona, los terceros en discordia porque son propietarios del suelo, insisten en la necesidad de hacer posible una ampliación que ven urgente y que aseguran que están dispuestos a facilitar, pero apuntan que también hay que valorar aspectos patrimoniales del recinto industrial como el mismo legado de Guastavino. 

Indignación  por las multas a la "solidaridad vecinal"

La Asociación de Vecinos del Esquerra del Ensanche también ha denunciado este lunes las multas que se han impuesto a algunos vecinos del barrio por "haberse opuesto pacíficamente" a desahucios como el de Estrella el 5 de octubre. Aseguran que hay una veintena de vecinos que han sido sancionados con multas de 601 euros acusados de desobediencia por la conocida como ley mordaza y piden dejar de sancionar "la solidaridad vecinal" y suspensión cautelar de los desahucios de personas vulnerables en el actual contexto de pandemia. 

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