Grecia y Polonia superan por primera vez la inversión en I+D de España

El gasto en innovación marcó récords el año pasado, pero la brecha con la Unión Europea aumenta

Son cinco los años consecutivos en los que la inversión en I+D en España crece. En 2018 se recuperaron los niveles anteriores a la crisis y en 2019 la cifra llegó a máximos históricos: 15.572 millones de euros. Aun así, la salud de la innovación en el Estado esconde otra realidad: la brecha con el resto de Europa es importante, incluso en comparación con países con una renta per cápita muy inferior. En 2019 Grecia y Polonia superaron por primera vez el esfuerzo inversor español en cuanto al porcentaje del PIB que se destina a innovación. Lo remarca el análisis publicado por la fundación Cotec, que también destaca cómo Portugal ha ampliado la ventaja en niveles de inversión con respecto a España.

El año pasado el gasto en I+D supuso el 1,25% del PIB español, una cifra que –según indica el profesor de operaciones e innovación de Esade Xavier Ferràs– "sigue muy por debajo de la media europea", aunque el volumen anual invertido en innovación fuera de récord. "El máximo esfuerzo inversor en I+D por parte de la economía española se logró en 2010 (1,35% del PIB). La economía española tendría que invertir, a nivel privado y público, un total de 37.372 millones de euros para conseguir el objetivo europeo del 3%", defiende el académico. En este sentido, cifra en 21.800 millones de euros el "déficit tecnológico" español que habría que reducir para asemejarse a las principales economías europeas.

A pesar de haber incrementado la inversión en I+D en 626 millones de euros el año pasado, el ritmo del aumento ha empezado a frenarse. El 2017 y el 2018 la tasa de crecimiento interanual había sido del 6,1% y el 6,3%, respectivamente, pero en 2019 esta se redujo hasta el 4,2%. Esta desaceleración se ve todavía más claramente en el caso de la inversión privada, que ha pasado de crecer alrededor de un 8% en los últimos dos años a ver reducido su incremento a la mitad.

Sin embargo, el estudio también apunta que uno de los culpables de esta tendencia es la caída de la inversión pública en proyectos innovadores. Mientras que en España entre el 2010 y el 2019 este indicador se hundió un 5,4%, la situación en Europa fue mucho más dinámica, con un incremento del 25%. De hecho, Cotec asegura que el Estado es uno de los cinco únicos países europeos que todavía no han recuperado los niveles de inversión pública previos a la crisis del 2008.

Precisamente el descalabro del sistema financiero fue uno de los detonantes a la hora de agravar la brecha en innovación en España después de una primera década de los 2000 en la que acercarse a los objetivos comunitarios empezaba a ser menos utópico. En 2008 esta distancia se redujo a un mínimo de 0,49 puntos: en la media de la UE se destinaba el 1,84% del PIB a I+D y entonces España dedicaba un 1,35%. Ahora esta divergencia casi se ha duplicado y es de 0,88 puntos.

Esperanza en los fondos europeos

El contexto actual, remarca el informe de Cotec, contrasta con la ambición de los diferentes planes estratégicos que ha aprobado el gobierno español para mejorar los datos estadísticos de la I+D. Uno de estos tiene como plazo el 2020, año en que se tendría que haber llegado al 2% del PIB, mientras que la cifra todavía se sitúa en el 1,2%. Por otro lado, el objetivo de la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación se propone escalar hasta el 2,12% entre el 2021 y el 2027.

"En España estamos acostumbrados a trabajar con muy poco y a hacer una buena producción científica", apunta Julià Manzanas, presidente de la Comisión de Conocimiento e Innovación del Colegio de Economistas de Catalunya. Para Manzanas, la realidad de la innovación española pasa por el dinero que se invierte en ella, pero también por los resultados que generan los diferentes centros y proyectos de investigación. "Somos competitivos a la hora de presentar propuestas, por ejemplo, con los Horizon 2020 de la Comisión Europea", incide.

De hecho, el académico se muestra optimista respecto a los fondos del plan de recuperación postcovid del ejecutivo comunitario y el incremento del presupuesto previsto para el Ministerio de Ciencia español. "Ahora la inversión privada sostiene en buena parte la global, pero esta será más vulnerable a la crisis del covid-19 porque para las empresas es un esfuerzo en un momento de debilidad", asegura Manzanas.

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