Gürtel, la jungla del asfalto

Nueve años de obstrucción a la justicia por parte del Partido Popular

La corrupción hizo perder al Partido Popular en 2015 y 2016 la mayoría absoluta “accidental” conquistada en 2011 a raíz de la Gran Recesión y el derrumbe del Partido Socialista Obrero Español. Pero la procesión desencadenada por el topo de la corrupción en 2009 iba por dentro. Y ha sido la sentencia del caso Gürtel 1999-2005, o primera época, la que ha descerrajado el tiro de gracia del triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez.

Los ataques del portavoz parlamentario Rafael Hernando el pasado viernes día viernes 1 de junio desde la tribuna del Congreso de Diputados contra el juez progresista José Ricardo de Prada, uno de los tres miembros del tribunal de  Gürtel, co-ponente de la sentencia junto con el magistrado conservador Julio de Diego, tras perder la ponencia el magistrado conservador Ángel Hurtado, no tienen precedentes.

“No seré yo –dijo Hernando haciendo exactamente lo que negaba- quien se refiera a lo antecedentes políticos de uno de los magistrados, el señor De Prada, candidato de Izquierda Unida en época de Zapatero a presidir la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ni a su sintonía con el mundo proetarra, ni a sus declaraciones cuando decía que en la Audiencia Nacional se torturaba”. El portavoz del PP  ha repetido los ataques despiadados de la diputada Celia Villalobos al dictarse el auto sobre los delitos presuntamente cometidos por el PP en la destrucción del disco duro del ordenador de Luis Bárcenaa en julio dd 2016. Villalobos acusó a la juez Rosa María Freire porque "por ser su marido o su primo de Izquierda Unida". A este macartismo puro se unió el ministro dd Justicia Rafael Catalá al comentar en 13TV el auto de la juez Freire y atacar su contenido.

Y  salvo la vocal Concha Sáez, miembro de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), quien escribió una carta el mismo viernes al presidente del Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes, y a todos sus compañeros y compañeras, solicitando un pronunciamiento de denuncia –sin reacción- el hecho parece haber pasado sin pena de gloria. Lesmes, por otra parte, ni siquiera se ha molestado en disimular o maquillar con un comunicado su participación decisiva –usó su “doble voto·” o voto de calidad- para garantizar, el lunes 28 de mayo. el desempate 4 a 4 de la Comisión Permanente del CGPJ para impedir a De Prada asistiera a la vistilla de medidas cautelares –prisiones y otras- para los condenados del caso Gürtel prevista para esa misma mañana.

Mariano Rajoy, líder de la oposición, declaró en febrero de 2009, nada más conocerse las primeras actuaciones del juez Baltasar Garzón en la causa, que Gürtel "no es una trama del PP sino una trama contra el PP". Y la actividad del PP desde ese día -11 de febrero de 2009- consistió precisamente en convertir esa profecía en realidad. ¿Cómo? Impedir que esa trama del PP aflorase a través de una sistemática obstrucción y ataque a la acción de la justicia. La declaración de Hernando, pues, es la continuación de esa conducta por otros medios, desde la tribuna del Congreso.

Federico Trillo es el hombre encargado por Rajoy para hacer explotar la instrucción a través de sus contactos en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, lograr lo que el actual miembro del Consejo de Estado llamó un “giro copernicano”. Ello pasaba por apartar al juez instructor Garzón y cargarse a las dos fiscales que, en realidad, empezaron la investigación en la Fiscalía Anticorrupción antes que el juez: Concha Sabadell y Miriam Segura. Trillo, a través del extinto ex fiscal y abogado Ignacio Peláez, consigue apartar a Garzón e inhabilitarle por prevaricación.

Trillo, pues, parecía reeditar lo que él y sus colegas lograron con el caso Naseiro al anular  el Tribunal Supremo, en julio de 1992, las pruebas y absolver a los acusados del PP del escándalo de financiación irregular en la Comunidad Valenciana, un caso en cuyas grabaciones ya aparecía el alcalde de Benidorm Eduardo Zaplana hablando de su necesidad de “comisioncillas”, el mismo Zaplana que ha sido encarcelado hace algunas semanas por mordidas de su época de presidente de la Generalitat. Pero Trillo fracasa con Concha Sabadell y Miriam Segura. Cuando el juez Antonio Pedreira del Tribunal Superior de Justicia de Madrid se hace cargo por la presencia de aforados, la acción del PP se dirige a rodear a un magistrado honrado pero enfermo.

Rajoy interviene en persona. Pariente lejano de Pedreira le intriga este juez. El ex diputado Jorge Trias Sagnier, abogado de profesión, es quien ha logrado a través de artículos de prensa, contactar con Pedreira que se siento acosado por el bombardeo de Trillo en los medios. Y Trias Sagnier llama a Rajoy, quien le cita ese mismo día, en julio de 2009, en su despacho de Génova 13. Allí Rajoy le explica cierta idea de lo que está pasando. “Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie”, dice, repitiendo un verso de la canción del Dúo Dinámico “Resistiré”. Pero al tiempo le pregunta por Pedreira. Le encarga a Trias Sagnier que le siga viendo y le mantenga informado.

Pedreira, cada vez más enfermo, es sometido en su despacho de la madrileña Plaza de Las Salesas a un marcaje. Un joven experto en informática, Rafael Nuñez Gallego, abogado, es contratado por la Comunidad de Madrid, sin concurso, para prestar “asistencia técnica o soporte técnico informático”. Nuñez Gallego suele abandonar el TSJM, coger su moto y pasarse por el despacho del abogado Pedro Gómez de la Serna, colaborador de Rajoy de los viejos tiempos en Interior, para informarle sobre la marcha del sumario.  Gómez de la Serna ha sido introducido a Pedreira por Trías Sagnier; los tres celebran comidas regulares. 

Las fiscales Sabadell y Segura informan a su jefe, Antonio Salinas, sobre sus sospechas de lo que está  ocurriendo en el despacho de Pedreira. Barcenas, a su vez, visita al cura escolapio Francisco Santos, confesor de Pedreira, un hombre muy católico, en la iglesia Santa María del Pinar, en el barrio de Chamartín; allí se celebran reuniones de imputados.

El magistrado archiva la causa contra Rosalía Iglesias, la esposa de Bárcenas, en mayo de 2010. El trabajo en torno a Pedreira cunde. Queda, sobre todo, Bárcenas. Ya perdida la competencia por la  ausencia de aforados y antes de enviar la causa a la Audiencia Nacional, Pedreira dicta el 29 de julio de 2011 el auto de archivo de los delitos que se imputan a Bárcenas. Pero no lo comunica a nadie. Se notifica el 1 de septiembre de 2011. Ese día Rajoy envía un SMS a Rosalía Iglesias: “Muchas felicidades Rosa. Esperemos todo se confirme. Un abrazo y a Luis otro. Mariano”.

Rajoy ya es presidente del Gobierno.  Bárcenas no las tiene consigo. Hay un juez de la Audiencia Nacional que está investigando. A través de la persona designada por Rajoy para mantener contactos con Bárcenas,  Alfredo Prada ex vicepresidente segundo de la Comunidad de Madrid y portavoz de la Comisión de Justicia del Congreso, intentan en febrero de 2012 la sustitución de Antonio Salinas al frente de la Fiscalía Anticorrupción. Pero el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, no se da por aludido. Bárcenas urge por SMS a Rajoy: “Hablé con nuestro amigo [Alfredo Prada]. Gracias. Es fundamental que tengas en cuenta el nombre que él te propuso para ese puesto. Un abrazo”. Entre los nombres que se barajan está el del fiscal de la Audiencia Nacional Pedro Rubira amigo de un abogado de Prada. No va a poder ser. Porque la sección cuarta sala de lo Penal de la Audiencia Nacional anula, el 14 de marzo de 2012, el sobreseimiento de Bárcenas.

El juez Ruz, al mostrar su interés por ir al fondo, comienza a ser, después de Garzón, el objetivo. En julio de 2013, ya en prisión desde finales de junio, Bárcenas tira de la manta y describe uno por uno los miembros que cobraron sobresueldos, entre los cuales está Rajoy con más de 322.000 euros. Nuevos esfuerzos por apartar a la fiscal Concha Sabadell. Ni el ministro de Justicia Alberto Ruiz-Galardón ni el fiscal general Torres-Dulce se dan por aludidos.

La situación se tensa. Ruz cambia para el PP la condición de acusación particular –status de perjudicado que le había concedido Pedreira- por el de acusación popular; más tarde, al defender el PP a Bárcenas en lugar de acusarle, Ruz expulsa al PP como acusación popular. Y ya en diciembre de 2013, el juez envía una comisión judicial a la sede de Génova. Catorce horas de registro.

Hay que acabar con Ruz. Será la obra de Carlos Lesmes y del nuevo ministro de Justicia Rafael Catalá. Con el pretexto de acabar con las comisiones de servicio, la Comisión Permanente del CGPJ saca la plaza que ocupa Ruz a concurso el 5 de diciembre de 2014. El juez que se “trabaja” la entonces mano derecha de Lesmes, el magistrado Gerardo Martínez Tristán, para que acuda al concurso es Carlos Valle, afín al PP. Pero el magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid se echa atrás a último momento. Gana el concurso el juez José de la Mata, que había trabajado en renovación del sistema de informatización de la justicia durante la gestión del ministro Francisco Caamaño, en el gobierno de Zapatero.

Ya en el juicio oral, la citación de Rajoy como testigo provoca un enfrentamiento entre el presidente del tribunal y ponente Ángel Hurtado y los magistrados  De Diego y De Prada. El recurso último que plantea La Moncloa, al advertir que la comparecencia como testigo de Rajoy es inevitable, es la videoconferencia. Pero Hurtado pierde la votación. Y el 26 de julio de 2017, Rajoy acude al juicio. Su declaración y la de otros ex ministros es considerada por la fiscal Sabadell como carente de credibilidad.

Mientras, como en la película La jungla del asfalto (John Huston, 1950) el desmoronamiento de la banda de Gürtel comienza a ser realidad. Bárcenas ha cantado antes del juicio oral de Gürtel los sobresueldos, uno por uno, y Francisco Correa, tras ser condenado a 13 años en la primera pieza, Fitur-Gürtel Valencia, está dispuesto a colaborar. Y eso se ve en las primeras jornadas del juicio en octubre de 2017.

Tras esta historia de negación, ¿cómo iba Rajoy a dimitir para evitar la votación de la moción de censura? Renunciar suponía admitir una responsabilidad política que él y su partido niegan. Otra cosa era caer como resultado de la moción de censura, el desalojo. La manipulación del contenido de la sentencia en el Congreso por parte de Rajoy y Hernando el jueves 31 de mayo y el viernes 1 de junio, pues, es la culminación de nueve años de obstrucción sistemática de la acción de la justicia. Pero atención. La batalla sigue. Próximo escenario: el Tribunal Supremo.  Pero, perdido el Gobierno, será desde la oposición.

Más contenidos de

El + vist

El + comentat