Mainat pone toda la paz posible en su primera entrevista

El productor le dice a su mujer que "reaccione y pida ayuda"

Quien conoce de cerca a  Josep Maria Mainat se refiere a él como una persona enérgica y muy emprendedora. Ayer, sin embargo, su primera aparición en un plató de televisión desde que estalló el escándalo judicial y mediático que lo rodea dejaba poca constancia de este perfil vigoroso. Tácitamente con su voz tenue y explícitamente cuando se refería a todo lo que ha vivido públicamente desde octubre como un “tsunami de emociones”, el productor catalán daba a entender que, como es lógico, el show y el disgusto personal le han pasado factura.

A pesar de todo, Mainat mantuvo durante la entrevista en su programa, el Tot es mou de TV3 -en el que colaboraba regularmente-, la cabeza fría, cosa difícil en una situación como la suya. Durante la entrevista que le hizo Helena Garcia Melero y la posterior en la cual tuve la oportunidad de participar, Mainat no dejó que la indignación o resentimiento emocional que pueda sentir por Angela Dobrowolski hiciera acto de presencia y, por lo tanto, que esto hiciese más grande la polvareda del llamado caso Mainat, que ya tiene al menos cinco patas: el proceso de divorcio, un supuesto intento de asesinato, el supuesto saqueo de su casa de Barcelona, el supuesto intento de ella de cobrar cheques falsos de las cuentas de él y la supuesta entrada por la fuerza esta semana en la segunda residencia de Mainat, en su pueblo natal, Canet de Mar.

Se entiende que hablaba con la voluntad de no empeorar un problema que afecta directamente a sus dos hijos más pequeños cuando dijo mirando tímidamente a cámara: “La Angela que veo ahora y que hace las cosas que hace ahora, incluso físicamente, me parece otra Angela. No la reconozco. Querría que volviera esa Angela, que viera que tiene que salir de esto. Tiene que estar bien, porque si no está bien tendrá un juicio muy jodido. Tiene que demostrar que es incapaz de asesinar a su marido. Tiene que reaccionar. Si nos está viendo, que reaccione y que pida ayuda. Y todo el mundo se la dará. Y los que la rodeamos también”. Una posición de mano tendida -que no implica ninguna posibilidad de reconciliación sentimental, tal como él aclaró- que también pasó por criticar al anterior abogado de Dobrowolski, a través de la actuación del cual la disculpaba a ella en cierto modo de muchas cosas que ha hecho y dicho.

El origen de todo, explicaba Mainat, es que una vez se hubieron separado, en enero, ella “conoció a gente tóxica, muy relacionada con el mundo del consumo, que le despertaron algún problema psíquico que generó un cóctel” que habría desembocado en una Angela a quien dice que no reconoce. Y es con este punto de partida que acude a la justicia: para protegerse, para proteger a los suyos y para aclarar qué ha pasado exactamente. “No para ganar, pase lo que pase yo no gano”, puntualizó ayer.

“Tendrá que haber muchos testigos, muchos expertos que digan qué pasó esa noche y si es una cosa circunstancial, una cosa querida... Si ella es responsable o no. Tiene que haber un buen juicio, muy justo, con muchos expertos que dictaminen qué pasó esa noche”, aclaró no sin evitar señalar que, efectivamente, se siendo “asediado” y que tiene “un poco de miedo”.

En todo momento sobrevoló la “burbuja” en la que ha puesto a sus hijos y una voluntad de poner cuanta más paz mejor -incluso agradeció a los medios el trato dispensado...- en el espinoso caso que lleva su nombre, que hasta que no llegue el juicio puede pasar perfectamente un año y medio, según avanzó. Una larga espera que puede ser eterna si en el otro lado nadie consigue que se adopte esta misma voluntad de poner paz.

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