Juan Carlos I intervino al iniciarse las pesquisas en Suiza para desactivar el presunto blanqueo

La defensa de Corinna denunciará por amenazas al exdirector del CNI Sanz Roldán

El rey emérito Juan Carlos I intervino en el procedimiento abierto en Suiza a primeros de agosto de 2018 para desmentir que su examante Corinna zu Sayn Wittgenstein fuese su testaferro y, con ello, el presunto delito de blanqueo de capitales. Juan Carlos I, decidió aportar su versión a través de su abogado Dante Canonica, a quien Bertossa -el fiscal del caso- había citado para declarar como prévenu (imputado) el 24 de agosto de 2018. La inviolabilidad en España por hechos de su época de rey y jefe de Estado no le confiere inmunidad en Suiza.

En comunicación con Canonica y Fasana, según fuentes jurídicas helvéticas, y tras consultar con sus asesores en Madrid, Juan Carlos I aportó su versión sobre los hechos que trascendieron a mediados de julio en España a través de los audios grabados por el excomisario José Villarejo en la casa de Corinna, en Londres.

La investigación de la fiscalía de Ginebra se abrió, precisamente, después de que Bertossa conociera, a partir del 11 de julio de 2018, las conversaciones entre el excomisario y la examante de Juan Carlos I, filtradas a dos medios digitales de España.

En ellas se revelaba la existencia de cuentas bancarias suizas y de un intento, según Corinna, de Juan Carlos I, de utilizarla como testaferro, pidiéndole dinero y poniendo a su nombre, sin consultarle, propiedades, como era el caso de un terreno en Marruecos.

"Eso es money laundering (lavado de dinero)" se oía decir a la examante en 2015 para justificar que no podía enviarle dinero a Juan Carlos I. El registro en las oficinas de Fasana y Canonica a primeros de agosto de 2018 y, más tarde, de la sede del banco Mirabaud, permitió a Bertossa incautarse de la documentación sobre las fundaciones Lucum (Panamá, 2008) y Zagatka (Liechtenstein, 2003).

Canonica aconsejó a Juan Carlos I que le enviase una carta para poder explicar a Bertossa en su próxima declaración la relación con Corinna a partir de la donación irrevocable realizada en 2012, según fuentes jurídicas helvéticas. El 12 de agosto de 2018, el rey emérito, le enviaba el texto acordado: "Yo os confirmo una vez más, como se indicó en su momento durante nuestras entrevistas [en el Palacio de la Zarzuela, en 2012], que la donación que hice en 2012 a la señora Corinna zu Sayn-Wittgenstein fue irrevocable. Esta última nunca ha retenido en mi nombre, desde la donación, los activos transferidos. No recibí ninguna cantidad de su parte. Nunca, por otra parte, la he pedido. La señora Corinna zu Sayn-Wittgenstein, por tanto, nunca ha 'llevado' [ porté, en francés] dinero en mi nombre, al contrario de lo que se indica en la prensa española".

El 24 de agosto, pues, Canonica explicó y documentó la historia de la "donación irrevocable" del entonces rey Juan Carlos I a su examante en mayo de 2012. En su narración, también apuntó que Corinna "estaba al tanto de la donación recibida por Juan Carlos I", en referencia al presunto regalo de 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) del rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdulaziz al-Saud, ya fallecido.

Y aportó la carta del 12 de agosto de Juan Carlos I. Durante su segunda declaración, el 9 de octubre de 2018, Bertossa preguntó a Canonica por los audios de Corinna.

-Estaba al corriente usted de la grabación hecha por un policía español a Corinna Larsen?

-Lo he leído en la prensa, que había una grabación hecha por un policía actualmente en prisión… No tuve acceso a esa grabación. No he leído transcripciones. No me interesaba. No pedí explicaciones a Corinna. Se lo pregunté a Juan Carlos I. Se echó a reír -contestó Canonica.

Se habría echado a reír, como decía Canonica, pero el hecho de que precisamente por esas declaraciones Juan Carlos I había escrito la carta de 12 de agosto para desmentir su veracidad ante el juzgado no encajaban en la risa.

Tercera declaración

El 13 de junio de 2019, Bertosssa volvió a tomar declaración, la tercera a Canonica. Le preguntó por la transferencia de 64,8 millones de euros a nombre de la empresa Solare, cuya beneficiaria era Corinna, y si mantenía contactos con Juan Carlos I.

-Todavía tengo algunos contactos telefónicos con Juan Carlos I. Son contactos breves. No me ha preguntado si tenía que venir a Ginebra para prestar declaración- dijo Canonica.

La carta del 12 de agosto de 2018 buscaba evitar la posible inculpación de Corinna en el arranque del procedimiento lo que, lógicamente, implicaba desmentir que el propio Juan Carlos I estuviera implicado en una operación por la cual había traspasado formalmente el dinero, pero continuaba siendo el verdadero beneficiario del mismo. Ni Corinna ni el rey emérito estaban imputados en aquellas fechas. Pero la carta no surtió efecto. Corinna fue imputada por Bertossa meses después, en diciembre de 2018. Y Juan Carlos I sigue sin estarlo.

Aunque la intervención de Juan Carlos I no fue directa sino a través de una carta especialmente redactada para su abogado para entregar al fiscal Bertossa, es lo cierto que el rey emérito dejó a un lado su inviolabilidad constitucional en España por hechos de 2008-2012 que comenzaban a ser investigados por el fiscal de Ginebra.

Fuentes judiciales señalan, empero, que Juan Carlos I negaba en esa carta que Corinna fuese su testaferro y que para considerar esa función de mujer de paja, en este caso, como parte de un blanqueo de dinero, se necesita tener indicios de una actividad delictiva previa, como podría ser fondos procedentes de comisiones ilegales.

Sin indicios firmes

Bertossa no ha llegado a reunir indicios firmes sobre comisiones pagadas en la obra del AVE Medina-La Meca que habrían sido presentadas como el regalo de 100 millones de dólares de Arabia Saudi en agosto de 2008 al rey Juan Carlos I.

La comisión rogatoria enviada por la Fiscalía Anticorrupción a Suiza el 19 de febrero de 2020 ha sido respondida parcialmente. Según informó el pasado 5 de agosto, la Dirección Federal de Asuntos Extranjeros (DFAE) de Suiza todavía se encuentra en "curso de ejecución". Si bien se ha recibido una parte de la investigación de Bertossa -las declaraciones de los imputados Fasana, Canonica, Corinna, y el banco Mirabaud y la testifical voluntaria de Alvaro de Orleans-Borbon- falta por recibir la totalidad de la documentación.

Mientras, la reapertura de la causa de los audios de Villarejo y la imputación de Corinna, Villarejo, Rafael Redondo y Juan Villalonga ya ha conocido nuevas personaciones. A la del abogado José Antonio Choclán, representante de Corinna, que ha recurrido la reapertura, se une la del abogado Ignacio Ayala, en nombre del ex presidente de Telefónica y empresario afincado en Mónaco, Juan Villalonga, y la de Antonio Tapia, por Rafael Redondo.

La defensa de Corinna, según fuentes consultadas por el ARA, prepara su testimonio por videoconferencia para el juicio por calumnias y denuncia falsa contra el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, que sentará en el banquillo a Villarejo el próximo 18 de septiembre ante la juez María Pilar Casado, titular del juzgado de lo Penal número 8 de Madrid. La fiscalía pide dos años de prisión para Villarejo.

La examante de Juan Carlos I ha sido citada como testigo de Villarejo. Pero, según fuentes próximas a sus abogados, no trata de defender a Villarejo sino de acusar a Sanz Roldán por haber amenazado su integridad física en un hotel de Londres (2012) y a través de operaciones en la capital británica y en Mónaco, donde también reside. Estos hechos ya fueron denunciados por ella y por Villarejo.

Al tiempo, según la defensa de Corinna, se prepara para septiembre una demanda contra Juan Carlos I y el CNI en la High Court of Justice de Londres (Alto Tribunal de Justicia) y contempla también incluir a Sanz Roldán.