OPINIÓ

Las acciones del Supremo caen en picado para hacer subir las de la banca

Una sala tercera partida pierde su autoridad para hacer pagar a los clientes los gastos

Todos los detalles de la escenografía desde que el 22 de octubre el presidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, Luis Díez-Picazo, convocó el Pleno, ayudaron a forzar la "contrasentencia" de aquella del 16 de octubre por la cual la sección segunda resolvió en sentencia firme que los gastos jurídicos documentados de las hipotecas debían ser abonados por los bancos en lugar de los clientes.

Ya el presidente Díez-Picazo alertó el 19 de octubre, a instancias de Lesmes, de la "enorme repercusión económica y social" de la citada sentencia para convocar un Pleno quince días más tarde a fin de cambiar el rumbo. "Quince días dan para mucho: comidas,  cenas, números y argumentos que los bancos han hecho llegar a los magistrados" dijo una fuente del sector financiero a ARA.

Pero, además, ha habido noticias que han perfilado el desenlace. La banca española quedó la semana pasada en penúltimo lugar por capital en las pruebas de esfuerzo de la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

Ayer mismo, cuando empezó la deliberación de los 28 magistrados de la Sala III, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), el español Luis de Guindos, se estrenó con un discurso en el que, precisamente, hizo referencia a la necesidad de reforzar el capital de los bancos que se quedaron por debajo del índice de capital del 9%, en alusión al Banco Santander, BBVA y Sabadell.

Pero estas aparentes desgracias no han impedido arrojar a los bancos españoles cuantiosos beneficios en los nueve meses a 30 de septiembre de 2018. Ni tampoco practicar aumentos de remuneraciones de los principales ejecutivos, espectaculares en ciertos casos.

Fuentes jurídicas consultadas señalan que dos magistrados, el presidente Díez-Picazo y Pilar Teso -magistrada cuyo nombre suena para ser la próxima presidenta del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ)- propusieron llegar a un consenso de toda la Sala con la propuesta de aplicar la sentencia del 16 de octubre sin retroactividad. Pero al ser rechazada la iniciativa, ambos formaron la mayoría de 15 contra 13 favorable a que sigan pagando los clientes.

El Supremo, pues, ha visto en las dos jornadas de este 5 y 6 de noviembre -a las que hay que sumar la anterior del 19 de octubre- como sus acciones han caído simbólicamente en picado -pérdida de crédito- para lograr que suba la cotización de los títulos bancarios.

Ahora la patata caliente pasa al Gobierno Sánchez porque la sentencia del 16 de octubre anuló el artículo 68.2 del Reglamento que regulaba con anterioridad los gastos. El Gobierno tendrá que proponer una reforma al Congreso.

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