VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

"Las mujeres violadas en el Líbano son culpabilizadas"

Una ONG local hace un experimento en la calle que demuestra el machismo existente

Mariam -nombre ficticio- aparece en medio de la calle, aturdida y temblando, mientras intenta esquivar los coches para cruzar hacia el otro lado de la calle. Un motorista se detiene a mirarla y, seguidamenet, continúa su camino. Cuando llega a la acera, Mariam rompe a llorar. Un joven se acerca para preguntarle qué le pasa. Al cabo de un rato vienen tres personas más. "¿Te han hecho algo?", le pregunta uno de los miembros del grupo. Mariam contesta con voz nerviosa y cortada: "Me ha perseguido, me ha forzado y me ha violado. Por favor, no diga nada a mis padres". Los hombres empiezan a comentar. "Quizás está drogada", dice uno. "Si fuera mi hermana no la dejaría salir de casa así", dice otro. "Con estas pintas no creo que haya ido a rezar. Parece una puta", añade el tercero.

Mariam es una actriz que interpreta el papel de mujer violada y lleva una cámara oculta. En cambio, las reacciones de la gente son de verdad. Este experimento social, que se ha hecho en varias zonas del Líbano, forma parte de una campaña que la ONG ABAAD, especializada en la lucha contra la violencia de género, ha lanzado a través de las redes sociales para concienciar a la sociedad libanesa bajo el hashtag #ShameOnWho [De quién es la culpa]. El vídeo se ha hecho viral, y ya tiene más de 2 millones de visitas. "El objetivo de esta campaña es presionar para conseguir sanciones más severas y acelerar los juicios contra los agresores en casos de violación o violencia sexual. También quiere cambiar las percepciones sociales que estigmatizan y avergüenzan a las víctimas de violación, y las presionan para encubrir el crimen", indica al ARA Saja Michael, coordinadora de la ONG. Desgraciadamente, se lamenta Michael, este tipo de actitudes y reacciones de la gente forman parte de la cultura libanesa. "Tanto musulmanes como cristianos juzgan antes a la víctima por cómo va vestida que al agresor por sus actos", puntualiza.

Castigos más contundentes

La activista destaca que hay que fomentar entre la opinión pública "el apoyo a las víctimas, que se condenen las violaciones como un crimen espantoso y que exija que el agresor sea juzgado". Michael considera que para cambiar la percepción de la sociedad, primero deben cambiar las leyes del país. El año pasado el gobierno libanés derogó el polémico artículo 522 del Código Penal, a partir del cual los violadores se libraban de la prisión si optaban por casarse con la mujer de quien habían abusado. Sin embargo, indica Michael, si finalmente el agresor es llevado a la justicia, "no se le castiga con una pena muy elevada".

"Exigimos un castigo mayor para los autores de las violaciones y la violencia sexual. Hay que culpar a los verdaderos responsables y no las víctimas", insiste la representante de ABAAD. "La misma sociedad los protege. Es una vergüenza para la familia que violen a tu hija, mujer o hermana. En general, son las propias víctimas las que se culpan a sí mismas y optan por el silencio", asegura.

En una encuesta publicada por ABAAD en 2017 se mostró que el 80% de las mujeres libanesas creen que las costumbres sociales y culturales justifican el asalto sexual y la violencia contra las mujeres y las niñas. En este sentido, Michael puntualiza que en el caso de una familia musulmana la víctima siempre acaba casándose con su violador. "Normalmente son familias más conservadoras y las mujeres no suelen ir solas por la calle. Muchas veces quien abusa sexualmente de la mujer musulmana suele ser un miembro de la misma familia, lo que provoca que se deba ocultar el escándalo", manifiesta.

Según la ONG, una de cada cuatro mujeres en el Líbano es víctima de este abuso sexual, y el 49% de estos casos son perpetrados por familiares cercanos o conocidos de las víctimas. Sin embargo, según las estadísticas de la dirección general de Fuerzas de Seguridad Internas (DGFS), alrededor de 13 mujeres denuncian cada mes una agresión sexual en el país, un dato que equivale a la media de tres mujeres por semana.

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