Las pruebas de la mediación del lehendakari Urkullu durante el Procés

El abogado Emilio Cuatrecasas organizó una reunión secreta de Urkullu con Rovira y Pascal en 2018

“Hablé con mucha gente durante aquellos días. No recuerdo con cuántos ni el cómo. Pero ahí nunca hubo un mediador de nada”, declaró el testigo Mariano Rajoy el 27 de febrero de 2019  en el juicio del Procés cuando el abogado Jordi Pina le preguntó por la mediación del lehendakari Iñigo Urkullu. Al día siguiente, Urkullu, desde la misma silla, narró su labor para “alcanzar una solución política pactada. Un día antes, había depositado elas pruebas de su mediación en el Monasterio de Poblet, la Fundación Sabino Arana y el Archivo histórico de Euskadi. 

Urkullu legó dos tipos de archivos documentales. Uno  es el “completo” que contiene las comunicaciones de Urkullu con sus interlocutores. Este archivo no se puede consultar. Y otro con sus impresiones personales, ahora abierto. Para la elaboración de su libro Cataluña año cero (Espasa, octubre de 2019) el periodista del ARA Ernesto Ekaizer tuvo acceso a material del archivo cerrado. He aquí un resumen de los hechos descritos y cuyos mensajes ARA incluirá en próximas ediciones. 

El 10 de octubre de 2017, el lehendakari tuvo acceso al borrador del discurso de Puigdemont al Parlament e hizo sus observaciones para impedir que se pusiera en marcha maquinaria del artículo 155 de la Constitución. En el borrador no se declaraba la independencia. El lehendakari hizo llegar el borrador a La Moncloa y la respuesta recibida fue de contención. Puigdemont declaró la independencia y consciente del riesgo la dejó a continuación en suspenso. Rajoy, sorprendido por el cambio, solicitó a Puigdemont que aclarase con un sí o un no sobre si había declarado la independencia de Cataluña, cosa a la que el president no contestó. Los documentos del archivo ilustran también una reunión secreta que tuvo lugar el 25 de octubre de 2017 a las 12:00 horas en la ciudad de Vitoria en la Lehendakaritza 

Emilio Cuatrecasas, presidente de honor del poderoso bufete Cuatrecasas, había fletado un jet desde el aeropuerto de El Prat dónde él y tres representantes de la sociedad catalana se dirigirían a Vitoria. Le acompañaron Joaquim Coello, ingeniero naval y empresario de origen salmantino; Juan José López Burniol, abogado y notario, y Marian Puig, presidenta de honor de los laboratorios farmacéuticos Isdin. Cuatrecasas y Emiliano López Atxurra, presidente de Petronor, habían sugerido Urkullu la necesidad de frenar la deriva hacia la declaración unilateral de independencia. Urkullu informó del encuentro al presidente del PNV, Andoni Ortuzar, y a Mariano Rajoy. 

La noche del 25, Puigdemont reuniría al Govern para informar de su decisión sobre los pasos inmediatos. Urkullu y sus visitantes intentarían persuadir a Puuigdemont de convocar elecciones autonómicas y evitar la aprobación el viernes 27, en el Senado, del artículo 155. Urkullu llamó al menos tres veces durante la reunión a Puigdemont, al corriente del encuentro, y le informó de sus gestiones en Madrid. Cuatrecasas habló con Puigdemont: "President, por favor, no vayas por la DUI. Lo mejor para frenar la deriva del 155 es convocar elecciones autonómicas".El president insufló expectativas, parecía dispuesto a convocar elecciones. Sobre las seis de la tarde, los visitantes se despidieron del lehendakari.  

Marta Pascal y Marta Rovira en Ajuria Enea 

Cuatrecasas, según los documentos, organizó otro encuentro el 6 de marzo de 2018 esta vez entre Marta Pascal y Marta Rovira y Urkullu. Diecisiete días antes de la huida de Marta Rovira a Suiza el 23 de marzo de 2018 Urkullu vuelve a hacer de anfitrión en un encuentro con Marta Rovira, secretaria general de ERC, y de Marta Pascal, coordinadora del PDeCAT. 

Urkullu seguía sorprendido por unas declaraciones de Marta Rovira del 11 de noviembre de 2017 en las que advertía que desde Madrid se amenazaba, en los días previos a la DUI, sobre "una ofensiva del Gobierno en un escenario de violencia extrema con muertos en las calles". Según apuntó: "Nos decían eso, que habría sangre y que debíamos parar porque estaban preparadísimos, que no dudarían y que esta vez no serían pelotas de goma, como el 1 de octubre, sino que la cosa sería claramente contundente".  

Cuatrecasas hizo fletar un jet en El Prat que salió la mañana del 6 de marzo de 2018, pero no acompañó a sus invitadas. Ambas viajaron con sus jefes de gabinete. Llegaron al aeropuerto de Foronda hacia las 11:30 horas y, dado que el lehendakari se encontraba en el Parlamento, les recibió un colaborador en el hotel Canciller Ayala, en el centro de Vitoria. Una furgoneta les trasladó al Palacio de Ajuria Enea, la residencia del lehendakari, quien llegó a la 12:15 horas. Urkullu recapituló durante una hora y cuarto las gestiones que realizó ante La Moncloa. Luego almorzaron todos juntos, antes de reanudar la conversación, que se prolongó hasta las 19:00 horas. 

La percepción del lehendakari es que muchas de las circunstancias que narró, por ejemplo, sus intensos contactos con Puigdemont, eran desconocidos para sus interlocutoras. Urkullu enfatizó la necesidad de la negociación bilateral después del fracaso de la vía unilateral. Marta Pascal esbozó una autocrítica: la estrategia seguida había sido un fracaso y había que sacar las conclusiones de cara a la actividad futura.  Denunció Marta Rovira la injusticia, el sufrimiento y la cárcel, al tiempo que subrayó las consecuencias de la acción penal que se estaba siguiendo por parte del Estado español. El lehendakari confirmó de los labios de ambas que carecían de contactos de nivel con La Moncloa y se ofreció a transmitir al entorno de Rajoy lo que considerasen oportuno en cualquier momento.  

Durante el viaje de regreso a Barcelona, ambas dirigentes apenas intercambiaron palabra sobre la reunión en Ajuria Enea. La reunión había permitido al lehendakari establecer por primera vez un vínculo con ERC, porque hasta entonces solo había mantenido relaciones con la antigua Convergencia i Uniò y el PDeCaT. La decisión de Marta Rovira de huir a Suiza, retrospectivamente, encajaba con el tono emocional que había  mantenido en el cónclave de Ajuria Enea. 

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