Masa y poder

La fiscalía quiere ilustrar la violencia con la "masa de acoso"

Escucha aquí el análisis de Ernesto Ekaizer

“La Masa” podría ser el título de la sesión de ayer en la que prestaron declaración el comandante M29100C, secretario de los atestados policiales, el número dos del teniente coronel de la Guardia Civil Daniel Baena, responsable máximo de esos escritos que sirvieron de base a la instrucción del magistrado Pablo Llarena, y otros agentes de la Policía Nacional que intervinieron durante la jornada del 1-O y, como resultado de ello, sufrieron lesiones. La palabra más utilizada, en efecto, ha sido la “masa” para narrar la resistencia de los ciudadanos que se empeñaron en votar e impidieron la acción policial-judicial para frustrar el referéndum.

Al escuchar a los agentes decir tantas veces la palabra-concepto “masa” en la sala de plenos, ¿cómo resistir la tentación de evocar a Elías Canetti (Bulgaria, 1925; Suiza, 1994)  y a la que él consideraba su obra más importante, en la que trabajó durante larguísimos años? Sí, estamos hablando de  Masa y poder, el libro publicado en 1960 - vientiún años antes de obtener el Premio Nobel de Literatura- en el cual el escritor de origen búlgaro, describía los diferentes tipos de “masa” y las estrategias de poder. Había vivido en Francfort entre 1921 y 1924, durante la descomposición de la República de Weimar, para regresar a Viena en 1924.

El secretario de los atestados –“escribir, eso es lo que nosotros hacemos bien”, dijo ayer el comandante de la guardia civil a preguntas de las defensas- explicó que comenzó a trabajar en los delitos de sedición y rebelión en 2015 en un procedimiento de la Audiencia Nacional. 

Fue precisamente el fiscal Javier Zaragoza, al que ayer le tocó interrogar al comandante – no fue él quien lo hizo el 26 de marzo cuando compareció Baena-, quien era entonces, en 2015, fiscal jefe de la Audiencia Nacional, y el que cursó el 5 de noviembre de aquel año una “instrucción” a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad incluidos los Mossos, un documento de carácter preventivo ante la inminente declaración del “proceso de desconexión” por el Parlament, hecho que ocurrió el 9 de noviembre.El fiscal jefe de la Audiencia Nacional afirmaba en esa “instrucción” la competencia de dicho tribunal para enjuiciar delitos contra la forma de gobierno, dentro de los cuales mencionaba los de rebelión y sedición. Y Baena y el comandante se pusieron entonces manos a la obra en aplicación de esas instrucciones cuando algunos ayuntamientos expresaron su solidaridad con la declaración del Parlament.

El comandante, como su superior, Baena, están convencidos de que salían a la caza de la sedición-rebelión en gestación y de que aquello terminaría por ser una profecía autocumplida: el llamado “periodo insurreccional” en Cataluña. Y aunque empezaron a trabajar en esa instrucción en noviembre de 2015, al elaborar sus atestados para el instructor Llarena incorporaron retrospectivamente -para “dar contexto”, explicó ayer el comandante- la organización de las Diadas desde el 11 de septiembre de 2012.

Todo eso habría confluido, inevitablemente, en el levantamiento rebelde no como levantamiento violento según prescribe el código penal para el delito de rebelión, sino como una inducción de situaciones violentas -la violencia provocada- que sumadas todas ellas habrían servido al líder carismático, Carles Puigdemont, para declarar la independencia. Todo encajaba. Y para ello, era necesario que jugase un papel la “masa de acoso”, una de las categorías de Canetti. Y que, de hecho, por supuesto sin referirse a ella, han venido a describir guardias civiles y policías. 

En un interesante ensayo, la catedrática de la Universidad de Granada Sultana Wahnón Bensusan recuerda la experiencia personal que impulsó a Canetti a escribir  Masa y poder. Canetti había tomado parte de una movilización de masas  a raíz de la matanza de obreros tiroteados en Viena el 15 de julio de 1927, lo que desembocó en el incendio del Palacio de Justicia.

Explica Wahnón Bensusan: “Tal como Canetti podía recordar su vivencia personal de masa, las riadas de personas que confluyeron en el Palacio de Justicia no se concentraron allí ni para dar muerte a una víctima ni para enfrentarse a un grupo de enemigos armados. Tenía que tratarse, entonces, de otro tipo de masa. Lo más cerca que habría estado Sigmund Freud de reconocer la existencia de esta otra clase de masa habría sido ese momento de la Psicología de las masas en que escribió que "bajo la influencia de la sugestión, las masas son también capaces del desinterés y del sacrificio por un ideal". Pero, para Canetti, que también en esto habría discrepado con Freud, no se trataría de un fenómeno de sugestión, inducido por la figura de un líder poderoso, ni menos aún de una cuestión de desinterés o sacrificio por un ideal, sino de algo tan interesado y tan poco abnegado, pero a la vez tan comprensible, como lo que él llama inversión. En los capítulos de Masa y poder que Canetti dedica al tema del poder, se llama así al proceso por el que los sometidos a un sistema de órdenes o de poder pueden, llegado el caso, tratar de invertir la situación, rebelándose contra los que sentirían como sus opresores”.

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