Michael J. Fox confiesa que sufrió un tumor en la médula en 2018

El actor, diagnosticado de Parkinson desde los 29 años, dice que corría peligro de parálisis

Todo el mundo creía que Michael J. Fox había pasado por sus peores momentos cuando en 1991, con solo 29 años, le habían diagnosticado Parkinson. Aún así, en una entrevista reciente a People ha revelado que no, que ha habido otros aspectos de su vida muy complicados que no se conocen. Con motivo de la presentación de su cuarto libro, No time like the future, el actor de Regreso al futuro ha confesado que en 2018 le diagnosticaron un tumor en la médula espinal del cual tuvo que ser operado de urgencia. "Si no me operaba, iba directo a una parálisis", relata el actor, padre de cuatro hijos.

Aquel tumor, que era no cancerígeno, lo obligó a aprender a andar de nuevo, una gesta en la cual sufrió un accidente doméstico que le hizo tocar fondo. El actor, que entonces tenía 57 años y que había superado con éxito un problema grave de años con el alcoholismo, sintió que ya no podía encontrar un sentido positivo a la vida, relata en la citada entrevista. "Estaba esperando la ambulancia y sentí que había tocado fondo. El Parkinson, la espalda, el brazo... ¿Cómo puedo decirle a alguien que vaya con la cabeza bien alta, que mire el lado positivo y que las cosas saldrán bien? Me lo empecé a cuestionar todo y me dije a mí mismo que ya no podía afrontar las cosas con optimismo, que no había un lado positivo, que era todo negativo, que todo era dolor", detalla Fox a People.

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Finished copies of my book No Time Like the Future have arrived. So excited for you all to read it. Link in bio. Coming 11.17.20 #notimelikethefuture

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Michael J. Fox también explica en la entrevista que el Parkinson ya está comprometiendo su posibilidad de trabajar actualmente. "Mi memoria a corto plazo está destruida. Siempre había tenido una gran habilidad para aprenderme los guiones. Sin embargo, en los dos últimos trabajos pasé por situaciones extremas. Tuve grandes dificultades para hacerlo", confiesa el artista, que dice que escribir el libro lo ha ayudado a pasar los malos momentos. "Ya no toco bien la guitarra, mis dibujos ya no son buenos, bailar nunca lo hice bien y actuar se está volviendo cada vez más difícil. Así que todo se reduce a escribir. Por suerte, disfruto mucho", afirma.

"El optimismo está anclado en la gratitud, y lo que viene después es la aceptación. Aceptar que esto es lo que ha pasado y aceptarlo tal como es. No quiere decir que no puedas comandar el cambio, ni que tengas que aceptarlo como un castigo o una pena, sino ponerlo en su lugar adecuado. Y después ver todo lo que queda por crecer y mejorar en la vida. Y después uno ya podrá moverse", concluye el actor.

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