SERIE VENEZUELA (8/10)

Nicolás Maduro aspira a la reelección con la compra de votos

Venezuela celebra hoy elecciones presidenciales tras una campaña dominada por el chavismo

Venezolanos hacen cola en Sabaneta para obtener el carné del partido de Nicolás Maduro. / M. BERNABÉ

Decenas de personas hacían cola en la puerta de una escuela en el mítico municipio venezolano de Sabaneta el día 6 de mayo. Mítico porque allí, a unos 480 kilómetros al suroeste de Caracas, nació el comandante Hugo Chávez. "Estamos haciendo cola para obtener el carné del PSUV y conseguir beneficios si gana Nicolás Maduro", aclaraba Ignacio, uno de los que esperaban.

El PSUV es el Partido Socialista Unido de Venezuela, la formación que encabezaba Chávez y que ahora Maduro representa. El actual presidente venezolano ha dicho abiertamente en los medios de comunicación que dará "un premio bien bueno" a quien vote hoy en Venezuela. A los que voten por él, se sobreentiende. Hoy se celebran elecciones presidenciales en el país y se da por hecho que Maduro ganará. No porque disponga de un gran apoyo popular, sino porque se prevé que habrá fraude electoral o que el chavismo comprará directamente el voto de la gente.

Sioli Briseño, una mujer que también hace cola, declara que el gobierno da bonificaciones a sus adeptos desde noviembre. "Para el día de Reyes y para el Día de la Mujer nos dieron 700.000 bolívares. Y para el Día del Trabajador ya nos han dado hasta un millón", explica. La mujer admite que ese dinero no sirven para mucho. "Un kilo de pollo ya cuesta 1,2 millones de bolívares. Y uno de arroz, 300.000", detalla. "¡Pero al menos podemos comprar tres paquetes de arroz!", se resigna. Según Sioli, Javier Bertucci, otro de los candidatos que se presentan a las presidenciales, ha prometido que continuará dando bonificaciones, pero sólo a quienes no tengan trabajo. "No serán ayudas para todo el mundo", se queja la mujer. Por eso, para ella más vale pájaro en mano que ciento volando.

La casa de Chávez

Ignacio, que calcula que hace una hora que espera en la cola, no sabe concretar exactamente qué beneficios obtendrá con el carné del PSUV. Él se lo hace "por si acaso", justifica. Además, dice que es chavista, aunque admite que "pocas cosas" cambiaron en el municipio de Sabaneta con Chávez en el gobierno venezolano. En este pueblo, de 28.000 habitantes, hay baches en las calles y los contenedores de basura están llenos a rebosar. "Y porque usted no ha visto los barrios [del pueblo]: están mucho peor", comenta el hombre.

Lo único que parece bien cuidado en Sabaneta es la casa donde nació Chávez, que se ha convertido en un pequeño museo donde se exhiben fotografías familiares del comandante y algunos de sus objetos personales, y se relata detalladamente su trayectoria en paneles explicativos. De hecho, el elogio a la figura de Chávez se mantiene aparentemente en Venezuela. Al menos hay carteles por todas partes exaltando su supuesta "revolución".

Medidas populistas

Maduro se ha esforzado durante la campaña electoral a presentarse como el gran garante del legado de Chávez y a intentar ganarse el favor de la gente con medidas populistas. El 1 de mayo, en plena campaña, anunció que aumentaba el salario mínimo mensual un 95% y lo situaba en 2,5 millones de bolívares, que equivalen a tres miserables dólares. También adjudicó 1.584 viviendas públicas. Todas, a personas que tuvieran el carné de la patria, o sea, el carné chavista. Y ha movilizado las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCh), colectivos político-militares, para que presionen la gente para que vaya a votar.

Se mire como se mire, "este proceso electoral es irregular", advierte Luis Lander, del Observatorio Electoral Venezolano. "Según la Constitución, el Consejo Nacional Electoral se debe encargar de convocar las elecciones. En cambio, en este caso lo hizo la Asamblea Nacional Constituyente", precisa. Es decir, la asamblea elegida para redactar una nueva carta magna el 30 de julio pasado en unos comicios considerados fraudulentos.

En Venezuela existe un sistema electrónico de votación: los electores no eligen una papeleta, sino que seleccionan en una máquina el partido al que quieren votar. En las elecciones para la asamblea constituyente, la empresa Smartmatic, que se encargaba del sistema de votación, denunció que había una discrepancia de al menos un millón de votos entre los resultados anunciados como oficiales por el Consejo Nacional Electoral y los registrados por la compañía. Smartmatic ha rechazado encargarse de las votaciones de hoy. Sin embargo, también se harán con un sistema electrónico.