No es la sangre, es la piel: así eligen los mosquitos a sus víctimas

Compuestos químicos presentes en todo el cuerpo humano atraen a estos insectos

¿Por qué los mosquitos pican más a unas personas que a otras? Mucha gente piensa que la clave está en la sangre, pero no tiene nada que ver: son los compuestos químicos que tenemos en la piel los que atraen a estos insectos. Los mosquitos prefieren a las personas que tienen más bacterias, y más variadas, sobre la piel. Y en eso cada individuo es diferente. Por otra parte, el CO2 que desprendemos cuando respiramos también es un factor clave: los mosquitos lo detectan, o sea que cuanto más CO2 expiramos más fácil les resulta encontrarnos. Así lo explica el biólogo y profesor del área de zoología de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) Miguel Ángel Miranda.

"En la piel tenemos más de 400 compuestos susceptibles de atraer a los mosquitos", dice Miranda, que añade que no son insectos racistas: el color de la piel no evita ni favorece que piquen a una persona más que a otra. Pero sí se fijan en la ropa, y todos se sienten atraídos por la que es oscura. Los que son diurnos, además, tienen una percepción sensorial más desarrollada y también sienten atracción por los tejidos de colores. Eso sí, los mosquitos se sienten más atraídos por los bebedores de alcohol. El olor a alcohol transpira a través de la piel y los atrae, facilita la detección de la víctima.

Los pies y los gemelos son los objetivos del cuerpo preferidos por los mosquitos, porque, como suelen volar bajo, es donde les resulta más fácil aterrizar los segundos que necesitan para chuparnos la sangre. "Para los mosquitos somos una fuente de alimentación con piernas", explica Miranda.

Hay que tener en cuenta que no todos los mosquitos pican: sólo lo hacen las hembras, porque necesitan la sangre para poder ovular y poner los huevos. Estos insectos se reproducen en pleno vuelo y, de hecho, el molesto ruido que hacen cuando dormimos, el zumbido que incluso nos puede llegar a despertar, está diseñado para atraer a los machos.

Por otra parte, los mosquitos siempre necesitan agua para poder madurar a los pocos días. Por tanto, más vale evitar que haya agua estancada o en algún cubo olvidado dentro o cerca de la casa. Su vida dependerá de la temperatura, pero en verano, de acuerdo con el profesor del área de zoología, pueden vivir unos 10 días, mientras que en invierno llegan hasta los 25 días. "Si la temperatura baja demasiado mueren de frío", apunta Miranda.

Con la crisis climática, la capacidad de supervivencia de estos insectos será menor, pero la temporada comenzará antes, según explica Miranda, que también asegura que el cambio climático favorece que el medio sea más apto para la llegada de nuevos mosquitos capaces de transmitir enfermedades tropicales, como el virus del dengue, el del Zika y el chikungunya, causantes de trastornos en el sistema nervioso, encefalitis e, incluso, la muerte.

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