Publicitat
Publicitat

Núria Prims: "Agustí no sólo ha dado sentido a mi carrera, sino también a mi vida"

Entrevista a la actriz y protagonista de la película 'Incerta glòria'

Ocho años después de hacer las maletas y marcharse a Menorca, dejando atrás la carrera de actriz, Núria Prims vuelve al cine por la puerta grande con Incerta glòria, donde Agustí Villaronga le regala el personaje de su vida, la Carlana, una superviviente llena de sombras dispuesta a hacer lo que sea necesario para proteger a los suyos.

¿Por qué abandonaste la interpretación durante ocho años? Hiciste un cambio de vida radical.

Porque tenemos una sola vida y la tenemos que aprovechar. La vida no es sólo la profesión. Se juntaron muchas razones para irme a Menorca con mi hijo, era lo que me pedía el corazón. La profesión de actriz es dura, te tiene que gustar mucho. Al principio actuaba motivada, con alegría, para disfrutar. Pero cuando me empecé a aburrir de la actuación, pensé que había llegado la hora de acabar. Además, tenía que aprender otras cosas, y el mejor lugar para aprenderlas era una isla.

¿Qué te hace volver a ser actriz?

Agustí. Cuando dejé la actuación me quedaba el pesar de no haber trabajado con algunos directores. Y a menudo decía: "Yo no vuelvo si no me llama Agustí Villaronga". Y tardó ocho años, pero me llamó. Y con esa llamada, Agustí no sólo dio sentido a mi carrera, sino también a mi vida, porque me daba la razón en la decisión de haber dejado la profesión cuando lo hice.

Te cogió muy por sorpresa.

Ya te digo. Además, coincidió que yo estaba terminando de leer Incerta glòria! Y para mí misma, pensaba que la Carlana sería un personaje atractivo de interpretar, pero que tenía poca presencia. Y cuando Agustí me llama para ofrecerme el personaje y me cuenta que había agrandado el rol de la Carlana y que lo había escrito pensando en mí... No podía parar de temblar. De hecho, fui al casting como quien va al matadero, convencida de que no me darían el papel.

Agustí dice que te ha mimado pero que también te ha dado mucha caña.

Suerte que ya lo ha dicho él. Al principio fue muy duro entrar en su código. En Agustí hay una exigencia muy seca y dura pero también mucha dulzura. Y nunca sabes si tendrás una o la otra, te hace volver un poco loca, siempre en la cuerda floja. Pero una vez terminado lo he entendido y se lo he agradecido. Estoy enamorada de él, le amo. Pero a veces tenía ganas de hacerle la zancadilla [risas].

¿Cómo fue la primera escena después de ocho años sin rodar?

Estaba muy nerviosa, como todos. Nos vinieron a buscar en maquillaje a Marcel [Borrás] y a mí y nos plantaron en la localización. "Ahora caminad y decid el texto, venga", nos dijeron con prisas. Y Marcel y yo, a punto de tener un ataque al corazón.

A raíz del parón, has pasado de golpe de interpretar chicas jóvenes a mujeres maduras. ¿Cómo lo has vivido?

Es muy enriquecedor porque puedes poner en práctica todo lo que has ido aprendiendo. Lo aprovechas para sacar la Carlana que llevas dentro, porque todos llevamos una Carlana dentro.

Carlana es una superviviente. Soleràs, un lúcido autodestructivo. ¿De quién te sientes más cerca?

Ambos son muy atractivos. Él es la visión más romántica de la vida, a pesar de estar emparejado con la muerte. Me tiene enamorada. Y la Carlana es una mujer muy apegada a la tierra, como un ave rapaz. De cintura para arriba es una araña y de cintura para abajo un águila. Pero no es mala. Si no has recibido amor tampoco sabes darlo. Para mí es una heroína. Si yo hubiera tenido un padre como el suyo, quizá también lo habría matado.

¿'Incerta glòria' es un retorno puntual o el comienzo de una etapa?

Yo pensaba que sería puntual, pero me ha despertado las ganas de volver a disfrutar de la profesión. Y tengo ganas de seguir, pero con buenos proyectos. No quiero volver a aburrirme del cine ni quedarme en la superficialidad. Me gusta la caña.

¿Qué vas de manera diferente para no aburrirte esta vez?

No te diré que ser más selectiva, porque no me arrepiento de nada. No nos debemos sentir culpables ni arrepentirnos de nada. Todo el camino que hacemos es para marcar nuestro aprendizaje. Cada uno a su ritmo. Y estoy contenta de cómo ha ido todo.

¿Cómo es tu día a día en Menorca?

Te diría que tranquilo, pero mentiría, porque el día a día de una madre de un hijo de 14 años no es nunca tranquilo, aunque él es un niño precioso, muy maduro e inteligente. Pero aquello es tan bonito que, aunque vayas de culo, cada día que te levantas das las gracias de vivir allí.

Más contenidos de

PUBLICITAT

El + vist

El + comentat

PUBLICITAT
PUBLICITAT