LA OBSERVADORA

Operación Cataluña 2

No hay que entregarse a las teorías conspirativas para imaginar una cena entre el rey emérito y el actual, Felipe González y Rubalcaba y Rajoy para establecer prioridades

Al inicio del proceso la reacción del Estado fue sólo la del menosprecio. Después se añadió la guerra sucia comandada desde el Ministerio del Interior con la connivencia de algunos medios de comunicación y las presiones sobre la judicatura. Paralelamente, se producía el control de las finanzas de la Generalitat, sustituyendo la renegociación del sistema de financiación para la provisión de liquidez con cuentagotas a través del FLA. En cada consejo de ministros, a base de decretos, se deconstruía la España autonómica y las inversiones en infraestructuras se ejecutaban a un nivel irrisorio. El resultado es que Cataluña tiene una mayoría absoluta en el Parlamento y un presidente independentistas y se dirige hacia el referéndum.

Después de dos elecciones y una inestabilidad de diez meses, el Estado entra en una nueva fase gestual.

Las fuerzas vivas de la Transición continúan con un alto nivel de influencia sobre el PSOE, el actual rey y el PP. El mandato de poner orden en Cataluña es evidente. Felipe González advirtió a Sánchez que no formaría un gobierno con Podemos, y así ha sido. El ex secretario general del PSOE continúa en coche por las carreteras españolas esperando que llegue un congreso que la gestora tardará en convocar porque tiene trabajo a purgar a los catalanes del PSC. La imposición doctrinal del PSOE andaluz ha llegado al punto hasta ahora inimaginable en que José Zaragoza, Miquel Iceta y Meritxell Batet son considerados cuerpos extraños por el politburó.

Con la abstención socialista mayoritaria se ha constituido una gran coalición de facto a la que ponen límites el grado de oposición que hace Podemos y el grado de escándalo que los medios de comunicación organizan a cada decisión. Rajoy es presidente, pero ha tenido que ver cómo detienen la Lomce, y el reprobado Fernández Díaz se ha tenido que contentar con presidir una comisión parlamentaria menor. Este inicio de legislatura indica que la oposición puede bloquear la acción de gobierno y que el PSOE y Ciudadanos actuarán con el PP para lo que consideren grandes políticas de estado. ¿Cuáles?

No hay que entregarse a las teorías conspirativas para imaginar una cena entre el rey emérito y el actual, Felipe González y Rubalcaba y Rajoy para establecer prioridades. Los intereses están convergiendo.

El PP ha hecho un ligero cambio de actores con la salida de Fernández Díaz y la llegada de Sáenz de Santamaría a la carpeta catalana, como llaman a la independencia en Madrid. Llanos de Luna, la funcionaria impermeable que era hasta ahora delegada del Gobierno en Cataluña, ha sido sustituida por un parlamentario del PP, antiguo diputado de CiU de talante tan dialogante que roza el transfuguismo.

Comienzan las reuniones discretas.

¿Borbonear?

Interlocutores recientes de Felipe VI dicen que está "más proactivo que nunca" en el intento de encontrar una salida pactada y evitar que Cataluña logre la independencia. Privadamente tantea a los líderes de los grupos políticos sobre la viabilidad de una reforma de la Constitución. Anhela un papel histórico que se parezca más al de su padre que al de su bisabuelo, dicen los que han hablado con él. Pero no debería olvidar que la Constitución dice que el rey reina pero no gobierna y que los borboneos le han costado siempre muy caros a España por la poca visión estratégica y ventajista. El prestigio que su padre tuvo cuando la Transición era considerada útil, antes de que le mataran el espíritu y se volviera a la España unitaria, no es el de ahora. La imagen de la monarquía se ha devaluado no ya entre los republicanos sino entre los juancarlistas. De hecho, durante su discurso en el Congreso, un centenar de diputados expresaron solemnemente su rechazo a la institución. El control central ya no existe.

En la inauguración de la legislatura, Felipe VI hizo mención de la "resolución con diálogo, responsabilidad y también generosidad" de la formación de gobierno, aunque el PSOE está destripado. Hizo referencia a la gratitud, la valentía y la generosidad de aquellos que "con el dolor y la memoria aún vivos en su alma, pusieron todo su corazón, toda su fuerza, para conseguir, por fin, la reconciliación entre españoles y la democracia en España". Una frase así sólo se pronuncia si no se ha entendido que la Transición dejó Cataluña pendiente y que la concordia sólo fue amnesia en el país del Valle de los Caídos. Que la sociedad catalana ha visto la tramoya.

Se empiezan a filtrar algunos minutos de reunión entre la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y el presidente catalán, anuncian reuniones con los dos vicepresidentes y se pone sobre la mesa el sistema de financiación, que se debe renovar por ley.

El Estado está poniendo en práctica la táctica de crear una imagen de diálogo. Algunas sonrisas, algún billete de AVE, muchos contactos con empresarios. El Centro de Estudios de Opinión diceen el último barómetro que el 72,2% de los catalanes consideran que el gobierno español no ofrecerá un pacto aceptable para la mayoría parlamentaria.

El Estado empieza a gesticular. Es la Operación Cataluña 2. También se podría llamar Operación Boa Constrictor u Operación Mamba Negra. Ninguna credibilidad.

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