El PP copa con Espejel la presidencia de la Sala Penal de la Audiencia Nacional

Pendiente después de Maza, Moix, López y Espejel, la presidencia de la Sala de Apelaciones

Concepción Espejel, ¡querida Concha! María Dolores de Cospedal dixit, ha sido nombrada por el pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), presidenta de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Llegó en 2013 a la Audiencia Nacional desde el CGPJ, donde era vocal a propuesta del Partido Popular, y sustituye a Fernando Grande-Marlaska, vocal del CGPJ con el respaldo del PP, que le deja el puesto precisamente para incorporarse a la Comisión Permanente del CGPJ.

Espejel, Cospejel en medios judiciales por su relación de amistad con la secretaria general del PP y ministra de Defensa, no era, con cuatro años, la más antigua de las aspirantes de la Audiencia Nacional a la presidencia. Manuela Fernández de Prado, Nela, en cambio, lleva veinticuatro años poniendo sentencias en la sección primera de lo Penal.

Pero la sala de lo Penal no podía ser independiente del PP. Espejel ya fue recusada, junto con su compañero Enrique López, por el pleno de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, para integrar los tribunales de Gürtel y Papeles de Bárcenas (Contabilidad B del PP) según lo que fueron considerados unos vínculos con el citado partido que quebraban la apariencia de imparcialidad.

Hasta la tarde del pasado miércoles, vísperas del pleno de este jueves 25 de mayo, seguían las maniobras en los corrillos del CGPJ. El vocal conservador Rafael Fernández Valverde se acercó a varios vocales del sector progresista. Su idea era promocionar a la magistrada de la Audiencia Nacional Carmen Lamela –amiga de su pareja- como tercera vía para evitar que Espejel saliera elegida y, al tiempo, desactivar a Fernández de Prado. Buscaba desarbolar al sector que apoyaba cerradamente a Fernández de Prado. Pero la maniobra fue detectada. El miércoles, avanzada la tarde, cuando se le volvió a preguntar, Fernández Valverde dijo que no era posible: la orden era votar los 11 conservadores, incluyendo al presidente Lesmes, a Espejel, quien obtuvo, en efecto, esos 11 votos, contra 8 de Fernández de Prado, 1 para Lamela del vocal Enrique Lucas (propuesto por el Partido Nacionalista Vasco) y 1 para Fermín Echarri, propuesto por Grande-Marlaska, pero no votado por él –tenía que cerrar filas con Espejel-, sino por el vocal Vicente Guilarte.

Cuando el sector progresista explicó por qué debía ser presidenta Manuela Fernández de Prado, se apuntó que era la más antigua en la Audiencia Nacional y que había sido presidenta de facto de la sección primera de lo Penal, en la que nominalmente era presidente Grande-Marlaska, quien pidió hablar para rechazar por intolerable la insinuación, ya que el presidente de esa sección había sido él.

Antes del nombramiento de Espejel en la Audiencia Nacional, una vocal dejó constancia que concederle  las plazas a los jueces Eloy Velasco y  Enrique López en la Sala de Apelaciones era una mala gestión, al dejar fuera de dicho órgano por muchos años a los auténticos especialistas de lo penal que aprobaron una dura oposición en 2011.

Después de los nombramientos del fiscal general del Estado, José Manuel Maza, y del fiscal jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Manuel Moix, el gobierno logró quitar –con su entusiasta acuerdo- al juez Eloy Velasco, instructor de grandes casos de corrupción del PP - Púnica, Acuamed y Lezo, entre otros-, y consiguió colocarle junto a Enrique López –Velasco fue el caballo de Troya para meter a López- en la Sala de Apelaciones, un puesto vitalicio.

Quedaban dos movidas más en el organigrama estratégico diseñado por el ministro Rafael Catalá y el magistrado Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo: la presidencia de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y la presidencia de la flamante Sala de Apelaciones.

Carlos Lesmes, presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, ya ha hecho el trabajo y ha cubierto la primera con quien mandó el PP: Espejel. La presidencia de la Sala de Apelaciones no será cubierta de modo inminente. Como la de la sala de lo Penal Hay que dejar macerar tantos cambios. 

Pero además, el CGPJ quiere que la presidencia la ejerza el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, durante algunos meses, lo necesario para que pueda tener los antecedentes para optar por una de las tres plazas vacantes en la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Todo atado, pues, y bien atado.

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