Pablo Iglesias se acoge al 'derecho Miranda' con ERC

Todo lo que diga sobre la negociación puede ser utilizado en su contra

El vicepresidente in pectorede lo que aspira a ser el futuro gobierno de coalición, Pablo Iglesias, sigue al minuto las negociaciones entre el PSOE y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) para obtener la “facilitación” de la investidura de Pedro Sánchez. Pero sin decir en público esta boca es mía. Así lo han pactado Sánchez e Iglesias, aunque si fuese en algún momento imprescindible podría realizar una gestión tan delicada como discreta.

El líder de Unidas Podemos, por tanto, se acoge de hecho en la negociación con ERC a la célebre regla o advertencia Miranda. 

Y eso, ¿qué es? Es la famosa comunicación que los agentes de la policía de Estados Unidos están obligados a hacer a una persona cuando proceden a su arresto. Son los derechos del detenido.

La frase es: “Tiene derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que diga puede y será usada en su contra en un tribunal de justicia…”

Se llama Miranda porque el Tribunal Supremo de EE.UU al resolver en 1966 el caso Miranda Vs. Arizona, introdujo el derecho. El acusado, Ernesto Arturo Miranda, detenido por secuestro y violación, confesó sus delitos sin ser advertido de su derecho constitucional a guardar silencio y a tener a un abogado presente. Su confesión fue la única prueba y con ella resultó condenado. El Supremo, pues, revocó el fallo.

La conducta de Pablo Iglesias es lógica. Cualquier cosa que diga sobre la negociación con ERC será utilizada en su contra en el tribunal de la opinión pública, sin importar realmente el alcance o el contenido.

Por eso, la división del trabajo entre él y Pedro Sánchez en relación a la materia explosiva que revisten los contactos con ERC es prudente.

ERC ya ha celebrado la primera parte de su 28 Congreso en septiembre pasado con la reelección de Oriol Junqueras como presidente y Marta Rovira como secretaria general. El 21 de diciembre está previsto la celebración del Plenari,donde se establece la orientación política y programática.

ERC tiene que colocar la investidura en el puzle de la que podríamos llamar su particular batalla de Waterloo con las tropas de Carles Puigdemont por la hegemonía del independentismo con las elecciones autonómicas próximas en la mirilla.

Tiene ERC toda la disposición a facilitar la investidura pero necesita ayuda de Pedro Sánchez, porque sabe que Puigdemont le devolverá las 155 monedas de plata que le lanzó Gabriel Rufián la mañana del 26 de octubre de 2017 cuando el entonces president quería convocar elecciones autonómicas y no declarar la independencia.

Y esa ayuda de Sánchez sería la propuesta, elegantemente envuelta, de instalar una mesa de negociación donde se pueda hablar de todo lo que ERC y el independentismo entienden que es el conflicto catalán.

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