Patricia Ramírez: "Hay conflictos que debemos tener, tanto con nosotros como con los otros"

La psicología tiene herramientas para ayudarnos a dejar de depender del resto y comenzar a conseguir los objetivos personales y profesionales. Esta psicóloga deportiva tiene su propia receta para hacer frente a los límites, los pretextos y la pereza que nos paralizan

Patricia Ramírez (Zaragoza, 1971) es psicóloga deportiva, pero sobre todo una comunicadora. En su último libro ( Cuenta conmigo, editorial Conecta) nos recuerda que las soluciones están más cerca de lo que pensamos y que hay que buscar dentro de cada uno.

El resumen sería que lo que nos pasa en la vida depende de nosotros.

No sólo eso, sino que tenemos que responsabilizarnos de nuestro bienestar y de nuestra serenidad. Demasiado a menudo depositamos en el entorno y en el resto la posibilidad de ser felices. Se trata de pensar qué podemos hacer nosotros para que las cosas funcionen mejor. Detecté mucha insatisfacción y pensé que sería bueno escribir sobre la responsabilidad individual de nuestro bienestar. Si no, estamos vendidos. Hay futbolistas que no están motivados porque el entrenador no cuenta con ellos, cuando lo que deberían hacer es mejorar cada día para cambiar la situación.

Somos especialistas en excusas.

Es el locus de control externo, mirar a qué lugar de fuera de nosotros atribuimos los éxitos y los fracasos. No siempre nos podemos responsabilizar de los resultados deportivos, y mirar alrededor no siempre está mal. Pero si siempre hacemos lo mismo no tendremos manera de cambiar.

¿Siempre es más fácil culpabilizar a los demás, verdad?

La primera pregunta que aparece en el libro es "¿Eres lo que deseas ser?". A mucha gente le cuesta contestar, porque prefiere no saberlo. Si se diera cuenta debería introducir una serie de cambios que le costarían esfuerzo, lo harían salir de su zona de confort y le plantearían si esta es la vida que hubiera querido tener. Hay gente que al leer el primer capítulo ha llorado porque recordó cómo ha relegado de la vida cosas que eran importantes. Tenemos que encontrar tiempo para mirar hacia dentro y plantearnos cosas muy básicas de nuestras emociones y de nuestra manera de ser.

Pero cuando nos miramos en el espejo no nos acostumbramos a gustar.

Sí, pero tenemos que correr el riesgo de hacerlo. Hay conflictos que debemos tener, tanto con nosotros como con los demás. Evitar analizarnos para no enfrentarnos con las emociones que esto nos generará es un error porque entonces vivimos con parches.

¿No hay riesgo de caer en el egoísmo?

En un deporte de equipo el valor más importante es el valor grupal y qué hacemos para conseguir el objetivo, pero si un jugador no tiene un objetivo propio por el que luchar se puede perder la motivación. Se deben tener objetivos individuales, que tengan un sentido para nosotros y que ayuden a lograr el objetivo grupal. Esto permite que el cerebro esté focalizado en una tarea concreta, en el rendimiento. El egoísmo del jugador es positivo, siempre que no haga perder oportunidades al grupo. Si tienes un compañero en una situación mejor, pasa la pelota. Si no, chuta tu.

Usted dice que la felicidad no es un destino sino un camino, como un proceso. ¿Qué quiere decir con esto?

Más que la felicidad es un estado de bienestar. No todos podemos ser felices siempre, porque tenemos problemas, hipotecas, responsabilidades o separaciones que alguna vez nos hacen tambalearnos. Es por ello que no puede ser nuestro objetivo final, pero cada día tenemos que encontrar momentos de gratitud que nos den equilibrio. Las personas optimistas no son las que tienen la vida arreglada sino las que tienen una actitud concreta y saben llevar bien el fracaso o los malos momentos. La persona feliz lo es porque se centra en las cosas importantes y da al problema el valor que tiene.

¿Qué papel tiene el fracaso?

El fracaso es un aspecto de la vida con el que tenemos que aprender a convivir y forma parte del aprendizaje. No hay aprendizaje sin error y para seguir evolucionando debemos fracasar. La máquina humana es imperfecta. Aprender a gestionar el fracaso es la mejor manera de conseguir éxitos en el futuro. Se trata de aceptar que nos equivocamos y extraer una lectura positiva. Cuando un compañero falla, debemos tratarlo con amabilidad y lo mismo debemos hacer con nosotros.

¿Cuando se tiene que empezar a enseñar esto?

Desde muy pequeños, en el colegio y en casa, pero los padres suelen sacar todos los obstáculos a los hijos y los niños aprenden a vivir en una burbuja. Además los niños asocian el error con un castigo. Hay más distracciones o posibles fuentes de conflicto, pero depende de la negociación que tengamos con ellos para ponerles límites. Es importantísimo educar en la responsabilidad y en la autonomía. La educación debe ser más abierta y flexible, el sistema autoritario ya no funciona.

¿Cómo fue su experiencia en vestuarios deportivos?

Los deportistas tienen claro que el éxito tiene que ver con la cabeza, pero no lo suelen entrenar. La atención, la concentración, la rapidez visual, la toma de decisiones y la gestión de emociones como la frustración, la ansiedad, el éxito y la derrota tienen mucha importancia, se deben trabajar y deben dejar de ser tabú.

A usted le encantan las listas.

Las cosas que no están registradas se pierden. Poner las cosas por escrito, a mano, ayuda a que el cerebro adopte más compromiso. Cuando tienes un objetivo no hay nada mejor que tener un plan por escrito.

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