Presupuestos y 'dumping' fiscal

Se tienen que tomar medidas contra el "paraíso fiscal" de Madrid, que se beneficia del efecto capital

El portavoz de ERC en Madrid, Gabriel Rufián, anunció ayer un preacuerdo con el PSOE para dar luz verde a los presupuestos del Estado que incluyen cuatro puntos: el fin del control del gasto de la Generalitat (aprobado por Rajoy para impedir el referéndum), el alargamiento de la moratoria de cotizaciones a la Seguridad Social para los autónomos, el pago de una deuda pendiente sobre becas del ministerio de Educación con Catalunya y la creación de un grupo de trabajo sobre fiscalidad que, entre otros aspectos, tendrá que estudiar mecanismos para impedir el dumping fiscal que practica la Comunidad de Madrid.

Este último punto ha provocado la salida en tromba del PP contra los independentistas, a los cuales acusa de querer perjudicar a Madrid con una política "recentralizadora", puesto que la manera de impedir este dumping fiscal es a priori armonizar algunos impuestos fijando unos topes para que la Comunidad no pueda eliminarlos de facto. Es cierto que resulta paradójico que fuerzas independentistas defiendan limitar la autonomía fiscal de la Comunidad de Madrid, pero todavía es más cierto que Madrid aprovecha los beneficios del efecto capital (todos los recursos provenientes del Estado que concentra por el solo hecho de ejercer de capital) para hacer una competencia fiscal desleal al resto de territorios.

Ahora bien, habrá que negociar la letra pequeña de este principio de acuerdo sin autolesionarse en cuanto a las competencias y en el marco de una política fiscal racional y alineada con Europa. ERC tendrá que velar por que tanto este punto como el resto se cumplan con la máxima concreción posible. Con Ciudadanos cada vez más fuera de la ecuación, los partidos independentistas catalanes tienen que hacer valer su peso para asegurar la llegada de recursos a Catalunya para hacer frente a la crisis económica, igual que hace el PNV con Euskadi. Habrá que estar atentos, por ejemplo, al porcentaje de inversión en infraestructuras, que en el proyecto actual está situado en el 16,5%, cuando el peso del PIB de Catalunya en el conjunto español es próximo al 19%.

Con el gesto de ayer, que previsiblemente será ratificado por la ejecutiva republicana, ERC culmina su giro pragmático y refuerza la apuesta para convertirse en socio preferente del gobierno PSOE-UP con un objetivo doble: por un lado, conseguir recursos para Catalunya, y por la otra, dar estabilidad al único gobierno español que está dispuesto teóricamente a explorar la vía del diálogo. El contexto de pandemia, que ha puesto de relieve la gestión y la necesidad de inyectar recursos públicos en la economía para evitar el colapso, sopla a favor de la estrategia republicana.

Por otro lado, también resulta positivo que Pedro Sánchez se haya decantado finalmente por aprobar las cuentas con la mayoría de la investidura, que es la única que le puede garantizar la estabilidad, y aleja así el fantasma de un posible entendimiento con Cs. Habrá que estar antentos, sin embargo, porque la experiencia demuestra que Sánchez solo se mueve cuando se ve obligado a hacerlo. El primer paso tiene que ser aprobar unos presupuestos que son imprescindibles para poner en marcha el plan de reconstrucción económica. Y el segundo tendrá que ser retomar la mesa de diálogo sobre el conflicto catalán.

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