El delantero del Man United Rashford vuelve a humillar a Boris Johnson por los niños que pasan hambre en el Reino Unido

Su campaña para alargar la gratuidad de las comidas para familias humildes divide a los 'tories'

La negativa del gobierno británico a alargar la gratuidad de las comidas escolares para los alumnos más necesitados durante las vacaciones ha generado una nueva crisis en el Partido Conservador. Hasta 1,4 millones de niños afrontan seis semanas de vacaciones de aquí a Pascua sin vales de comida y el delantero del Manchester United Marcus Rashford ha vuelto a abrir una grieta en los tories pidiendo en el gobierno de Boris Johnson que se haga cargo de la factura, calculada en unos 126 millones de libras (138 millones de euros). Ya lo hizo en junio y consiguió, entonces, un giro en la política de Downing Street. Pero ahora no es el caso.

La petición fue rechazada por el Parlamento el pasado miércoles, después de que los conservadores impusieran una intransigente mayoría de 322 a 261 en la votación. Sin embargo, horas después, algunos parlamentarios, como por ejemplo el exministro de Defensa  Tobias Ellwood, ya mostraban su arrepentimiento a raíz de las críticas de la prensa y la mala reacción de las redes.

El último episodio del fracaso de relaciones públicas de Downing Street ha tenido lugar este lunes por la mañana cuando el ministro de Sanidad, Matt Hancock, ha sido desmentido públicamente dos veces: primero por Rashford mismo y después, ante un tuit del jugador en que negaba las palabras del ministro, por el primer ministro, Boris Johnson, que ha dado la razón al delantero del Machester United.

Los hechos han ido encadenados. En una ronda de entrevistas matinales, Hancock ha querido apaciguar la acritud desencadenada por el voto de los Comunes en contra de la extensión de los vales de comida en periodo vacacional. Entre otras afirmaciones, ha asegurado que el primer ministro Johnson y la estrella del Machester United habían estado discutiendo la cuestión. "Ha habido comunicación entre los dos", ha dicho explícitamente el ministro en el programa de la BBC Breakfast.

Pero, en cosa de minutos, Rashford publicó un tuit : "Hmm, salvo que se refiera a la llamada que tuvimos después del cambio de criterio [del gobierno] en junio ...?" Hancock había quedado en fuera de juego. Y no es la primera vez.

Ya en junio, forzado por la presión en las redes sociales desencadenada por la campaña de Rashford –que de pequeño se benefició de los programas de comida gratuita en las escuelas y, por lo tanto, hablaba con conocimiento de causa–, y que la oposición hizo suya, Boris Johnson dio marcha atrás a la negativa inicial de ofrecer durante las vacaciones de verano vales de comida gratuita a los 1,4 millones de niños más desfavorecidos del país, de los que sí que se benefician durante el curso escolar. La rectificación del premier llegó horas antes de que, en un pleno de urgencia en los Comunes convocado a petición del Partido Laborista, la cámara hubiera, probablemente, votado a favor de mantener las subvenciones.

Sin embargo, hoy por hoy, Downing Street no parece dispuesto a cambiar de parecer. Lo ha confirmado también este lunes el mismo Boris Johnson. En una visita a un hospital de Reading, al oeste de Londres, primero ha asegurado que no había hablado con Rashford de la cuestión, desmintiendo a su ministro de Sanidad, y después ha afirmado: "Entiendo totalmente el tema del hambre durante las vacaciones. La cuestión es cómo se le hace frente". El premier ha prometido que haría "todo el que esté a su alcance para asegurar que ningún niño pase hambre".

Críticas internas

El episodio ha puesto al descubierto la descoordinación habitual del gobierno. Pero, además, han vuelto a consternar unos cuántos pesos pesados del partido, que ya a lo largo del fin de semana habían advertido al primer ministro den que estaba perdiendo la batalla de la opinión pública en un tema tan sensible como por ejemplo que 1,4 millones de niños puedan pasar hambre mientras están en casa y no en las aulas.

La prueba de la impopularidad del gobierno es que pocas horas después de que el Parlamento votara en contra y Rashford mostrara su disgusto con un tuit, muchas de las grandes empresas de alimentos del país se afanaran por aportar productos a los bancos que reparten comida en todo el país. Entre entrenamiento y entrenamiento, al mismo Rashford se le ha visto colaborando como voluntario con algunas entidades de Manchester, además de aportar 25.000 libras para comprar víveres y encabezar una campaña de solidaridad en las redes que ya ha recogido más de 800.000 firmas.

Fuera de juego

Downing Street también ha querido contraatacar y ha asegurado, como también ha hecho Johnson, que el dinero que no se destina directamente a los vales de comida se aporta a los distritos a través de otros programas de ayudas.

Pero algunos líderes conservadores, como el del condado de Warwickshire, han asegurado a la BBC que ya habían gastado todo el dinero asignado de un fondo extra de 63 millones de libras esterlinas con el que el gobierno había proveído los distritos: "Y no hemos tenido bastante para financiar las comidas escolares". 

El dato de la ayuda extra, pues, es discutible. Pero la cosa más importante es que Johnson está perdiendo la batalla de relaciones públicas ante Rashford. Dos exministros más, David Davis y Andrew Mitchell, han admitido que el gobierno no ha sabido transmitir la idea que ya había subvencionado lo suficiente a las autoridades locales para garantizar la alimentación de los niños más humildes.

El laborismo ha prometido un nuevo debate en el Parlamento antes de Navidad para volver a tratar la cuestión. Ve un vía abierta directa al hígado. Y quiere pinchar.

La circunstancia más paradójica es que Marcus Rashford, de 22 años e internacional con Inglaterra, ha recibido recientemente la orden del Imperio Británico de manos de la reina a petición del gobierno Johnson por la campaña en favor de los niños más desfavorecidos que salió adelante antes del verano. Sin embargo, de repente, el jugador se ha convertido en un dolor de cabeza para Downing Street, que se encuentra también en fuera de juego, como el ministro de Sanidad.

Las duras entradas de los rivales y enemigos no se han hecho esperar. Rashford ya ha visto como las redes se llenaban de denuncias sobre ingeniería fiscal con la que, presumiblemente, habría eludido el pago de impuestos. Por encima de todo, no obstante, se han llenado de tuits de solidaridad desde todo Inglaterra, recogiendo acciones de todo tipo de comunidades y asociaciones que han puesto en marcha hoy, primer día de las vacaciones de mitad de trimestre, campañas para llevar comidas gratuitas a los niños más necesitados. Rashford ha conseguido implicar también a los jugadores del West Ham. 

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