Rato y Goirigolzarri dan la razón a los peritos: faltaba reconocer pérdidas de 3.931 millones antes de salir a Bolsa

Mafo afirma que De Guindos pidió adelantar el informe donde el FMI señalaba con el dedo a Bankia

Los correos siguen jugando malas pasadas a aquellos que insisten en presentar la crisis de BFA-Bankia en mayo 2012 como el resultado de la doble recesión o la segunda recesión de la economía española en los primeros meses de 2012. El acusado Miguel Ángel Soria, exdirector adjunto de auditoría, aportó al juicio, el día 19 de marzo, un correo electrónico del 13 de abril de 2012 que aflora negociaciones con la auditora Deloitte, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para contabilizar pérdidas adicionales de 3.931 millones de euros, correspondientes a las cuentas de BFA a 31 de diciembre de 2010.     

Las citadas pérdidas adicionales se cargaron, en efecto, a reservas en las cuentas de BFA formuladas por Rato el 28 de marzo de 2012 y fueron incluidas el 25 de mayo en la reformulación aprobada por José Ignacio Goirigolzarri. Si bien las primeras no contaron con el informe de auditoría de Deloitte, las segundas sí.

La nota que acompaña a los estados contables individuales y consolidados de Banco Financiero y de Ahorros (BFA) a 31 de diciembre de 2011, en el capítulo de “inversiones crediticias”, deja constancia de “un nivel de información más homógeneo y granular que, basándose en circunstancias ya existentes al 31 de diciembre de 2010, ha permitido completar y actualizar los valores inicialmente contabilizados de los mencionados activos al cierre del ejercicio 2011”.

Los inspectores del Banco de España que trabajaron para el juez Fernando Andreu como peritos judiciales -Antonio Busquets y Víctor Sánchez- ya advirtieron desde su primer informe de diciembre de 2014 que faltaban pérdidas o saneamientos superiores a los 3.000 millones por realizar antes de la salida a Bolsa el 20 de julio de 2011. 

El correo aportado por Soria la semana pasada ha permitido levantar la liebre sobre un tema que había pasado inadvertido hasta ahora. A las pérdidas de 9.207 millones de euros pasadas por reservas en el balance de la fusión de las siete cajas de ahorros a 31 de diciembre de 2010 -en lo que sería la futura Bankia- con el argumento de que se trataba de una fusión fría o combinación de negocios, por tanto, se ha sumado un año y medio después el descubrimiento de pérdidas no contabilizadas por 3.931 millones de euros.

Esto es: en el momento de salir a Bolsa el 20 de julio de 2011 Bankia presentaba, con las cuentas cerradas de marzo de 2011, un patrimonio neto inferior en 3.931 millones a los 10.000 millones declarados oficialmente. Su patrimonio real, si se computan las pérdidas ‘afinadas” año y medio más tarde, era nada menos que un 40 por ciento inferior. El hecho de que los bancos colocadores aconsejaran una banda de precios de salida a bolsa de 4 a 5 euros , es decir con un descuento sobre el valor en libros de BFA superior al 70 por ciento, y de que el mercado fijara un precio de 3,75 euros, revela la desconfianza en que había pérdidas embalsadas no reconocidas. 

Ayer, el exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez insistió en la crisis económica, segunda recesión mediante, para explicar el desastre de Bankia. Sin embargo, admitió: “Otros bancos españoles resistieron bien esa crisis a pesar de la segunda recesión. Por tanto, no todo se explica por la crisis sino por la malas inversiones, la concentración de riesgos y problemas de gestión. Algo se hizo mal por parte de los administradores en los cuatro, cinco o seis años anteriores”.

Precisamente, las pérdidas de 3.931 millones `afinadas´ en BFA corresponden a ejercicios anteriores.

Fernández Ordoñez señaló en relación a la publicación anticipada al 25 de abril de 2012 del informe quinquenal del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del Programa de Evaluación del Sistema Financiero (FSAP por sus siglas en inglés): “Un funcionario me dijo que el ministro Luis de Guindos lo pidió al FMI. La publicación, que estaba prevista para junio de 2012, hizo un daño enorme”.

El FSAP, en efecto, señalaba con el dedo a Bankia, el banco más grande analizado por la misión del FMI, y urgía a adoptar medidas urgentes.

El FMI en un correo electrónico a este cronista confirmó el 19 de febrero de 2013 que el gobierno español pidió la publicación de las “conclusiones preliminares” al FMI. Fue apretar el gatillo que descerrajó la crisis y el cambio de Rato por Goirigolzarri y la inyección de ayudas públicas de 22.840 millones de euros. 

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