'Ric' descubre que en el PP valenciano se delinquía

Ricardo Costa se presenta como ejecutor y consentidor de la financiación ilegal organizada por Francisco Camps y su círculo

Como en la escena de la película Casablanca, cuando el capitán Renault cierra el Rick´s Café, templo de la timba, porque ha “descubierto” que allí se jugaba, nuestro Ric, el nombre con el que le llamaba la trama del grupo Correa, a Ricardo Costa, ha revelado que el PP valenciano era el reino de la financiación ilegal alimentada con dinero negro de los empresarios a los que se adjudicaban a dedo, según insinuó, sin afirmarlo, las obras públicas en los concursos de la Generalitat.

Francisco Correa, Pablo Crespo y Álvaro Pérez El Bigotes, tras avanzar la semana pasada hacia el campo del PP, colocaron el balón en la línea de penalti  https://www.ara.cat/es/Correa -Crespo-Bigotes-colocan-Costa_ 0_1945605644.html) para que Ric, al que siempre consideraron uno de los nuestros –si era menester  conseguirle 100 gramos de caviar de urgencia unas Navidades pues se buscaba- le diera el chute definitivo contra Francisco Camps y su círculo. 

Y así fue. También la defensa de Costa se dio un garbeo por la Fiscalía Anticorrupción en la madrileña calle de Manuel Silvela para pasar por la ventanilla de Miriam Segura. Eso ocurrió el jueves pasado,  día 18, precisamente durante la jornada de “negociación”, tras la suspensión del juicio el miércoles.

Así como Pablo Crespo y Álvaro Pérez querían cerrar una conformidad por escrito con la fiscal con rebaja de penas, la defensa de Ric propuso firmar el citado jueves un pacto similar.

Pero ni Miriam Segura ni su jefe, Alejandro Luzón, se lo concedieron. Luzón ha dicho estos días a alguien: “Es enero, sí, pero en la Fiscalía no estamos de rebajas”. 

El viernes pasado, día 19, al final de la sesión un miembro de la defensa de Costa se acercó a la fiscal Segura y le susurró: “Lo que hablamos de Costa sigue en pie”. En realidad, la fiscal les dijo que hicieran su declaración y que se tendría en cuenta. Pero esa confirmación hizo que las principales defensas esperaran sangre.

Ric ha confirmado lo que ya la Fiscalía sabía y podía probar. Que había un sistema por el cual los empresarios asumían el coste de la campaña electoral de las municipales y autonómicas de 2007 y las generales de 2008. Orange Market, del grupo Correa les facturó a ellos. Según Costa por instrucciones de Camps, Adela Pedrosa, actualmente secretaria segunda de la Mesa del Senado, Víctor Campos, Vicente Rambla y Juan Cotino, entre otros. ¿Y él qué? Era un consentidor, un mero ejecutor. 

Costa lo tenía todo preparado. Hasta un comunicado que difundió tras declarar enviado por “Comunicación Ricardo Costa”, la autodenominada “oficina de prensa de Ricardo Costa”, a los medios y periodistas­. Allí resumía lo que había dicho y proponía el título: “Costa despeja la X. Es el primer alto cargo que reconoce y denuncia la financiación ilegal del PP”.

Muy sagaz la puesta en escena, digna, por cierto, de ese creativo que es Álvaro Pérez. Recapitulemos: dijo Ric una parte de la verdad sabiendo que los medios comprarían sus titulares. Pero algunas estocadas durante el turno de su colega y acusado Vicente Rambla le alcanzaron. Costa estaba en los dos lados del mostrador: beneficiándose con la trama y facilitando desde el PP el sistema de financiación ilegal que la Fiscalía ya tiene probado con la delación premiada de los empresarios.

Camps, ese hombre que pasa por un buen tío, está citado como testigo el 7 de marzo. Ayer ya desmintió, como era previsible, a Costa, al igual que lo hicieron Sonia Castedo y  Adela Pedrosa.

Y Rajoy es el hombre de "no nos metamos en eso".

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