Sánchez ve más "sencillo" formar gobierno ahora que tras el 28-A

El PSOE, bajo la espada de Damocles de la sentencia de los ERE

El presidente del Gobierno en funciones y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, informó este lunes 11 de noviembre en la reunión de la comisión ejecutiva del partido, que ve ahora un escenario más sencillo para formar gobierno que aquel que emergió de los resultados del pasado 28 de abril. La ejecutiva descarta tajantemente la convocatoria de unas terceras elecciones por la imposibilidad de formar dicho gobierno.

Tanto Sánchez, como la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, expresaron su confianza en obtener el apoyo de Unidas Podemos, Partido Nacionalista Vasco, Más País, los partidos regionalistas PRC (Cantabria) y Teruel y una conducta facilitadora de Ciudadanos para gobernar, prescindiendo de la abstención de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC).

Los argumentos esgrimidos, según fuentes socialistas consultadas por ARA, fueron, entre otros, el de que existe un rechazo patente de los votantes a una tercera elección, a la lección ya aprendida por los partidos políticos, y al hecho de que Ciudadanos ha sufrido una caída espectacular.

Sin embargo, según esas fuentes, no hubo ninguna explicación sobre dos puntos: cómo se va a conseguir la investidura y, en caso de obtenerla, cómo se va a gobernar, esto es, cuál será el camino para aprobar nuevos presupuestos.

Otras fuentes del partido estiman, empero, que el escenario es diabólico porque resulta muy difícil predecir cuales serán las estrategias tanto de Ciudadanos como del Partido Popular. 

En el primer caso, porque la posible elección de Inés Arrimadas como sucesora de Albert Rivera supondría mantener la línea dura contra el PSOE; en el segundo, porque el PP, que podía considerar, antes de las elecciones, la abstención, ahora no puede correr el riesgo de dejar a Vox como el líder de la oposición de derecha a un gobierno del PSOE.

Por otra parte, tampoco la aproximación a Unidas Podemos será un camino de rosas, habida cuenta de los enfrentamientos y descalificaciones proferidas entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. 

Pero aún en el caso de que tuviera lugar la carambola a varias bandas necesaria para formar gobierno, ¿cómo asegurar la estabilidad del gabinete y la tarea de gobernar?

En el PSOE, hay división de criterios sobre la convocatoria de las elecciones del 10-N. Algunos dirigentes estiman que era posible un acuerdo con UP para evitarlas; otros creen que las elecciones eran inevitables, y que el error consistió en venderlas no como un mal menor sino como una estrategia maestra. Estos dirigentes atribuyen dicho marketing al director de gabinete de La Moncloa, Iván Redondo.

Un sector de dirigentes ha advertido un tono bajo -"se les ve tocados"- a Pedro Sánchez y al secretario de Organización, el ministro José Luis Ábalos, una sensación que ya fue advertida en la conducta del presidente del Gobierno ante los simpatizantes del partido que interrumpía su intervención la noche del 10 de noviembre con cánticos de "Con Casado, no; con Iglesias sí", a quienes pidió al menos en dos ocasiones que le dejasen terminar su discurso.

En el fondo, junto a la dificultad de formar gobierno se advierte la inexistencia de un plan político para abordar la situación de Cataluña ante la cual el planteamiento de mano dura de Vox gana terreno, al menos de forma coyuntural, y condiciona la estrategia del PP, partido que, según diferentes informaciones, podría lanzar una propuesta en las próximas horas para exhibir liderazgo.

Y por aquello de que a perro flaco todo son pulgas, sobre el PSOE planea la sentencia inminente de los ERE en Andalucía. El magistrado ponente de la sentencia, Juan Antonio Calle, se reincorporó este lunes a su puesto en el Tribunal Superior de Justicia, al vencer la última prórroga de quince días que le fue concedida para acabar la sentencia el pasado 25 de octubre.

El PP ya tiene preparada una exigencia de dimisión de Sánchez, en caso de sentencia condenatoria, en un "remake" -sin moción de censura- de la operación que acabó con Mariano Rajoy el 1 de junio de 2018.

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