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Se buscan voluntarios para evaluar la salud del cerebro

Investigadores catalanes ponen en marcha una investigación sobre los indicadores que favorecen la aparición de enfermedades neurológicas

La cita de los romanos 'Mens sana in corpore sano' también funciona a la inversa: un cerebro sano promueve un cuerpo más saludable. Lo defienden los investigadores que han puesto en marcha un estudio pionero en Cataluña para buscar indicadores que permitan medir la salud cerebral. El proyecto prevé reclutar un mínimo de 3.000 personas sanas residentes en el área de Barcelona que tengan entre 40 y 65 años.

El proyecto, impulsado por el Instituto Guttmann y la Obra Social La Caixa, quiere profundizar en el conocimiento de los mecanismos que ayudan a mantener sano el cerebro, incluyendo las prácticas como el ejercicio físico, la nutrición, el entrenamiento cognitivo, el sueño o la socialización. El objetivo final es que los datos permitan prevenir enfermedades neurológicas: "Queremos anticiparnos al riesgo de pasar de un cerebro sano a uno enfermo", explica el director del proyecto y catedrático de la Universidad de Harvard Álvaro Pascual-Leone.

"Cada vez vivimos más años y esto aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad neurológica porque la edad es el principal factor de riesgo", sostiene el catedrático. En Cataluña habrá 30.000 nuevos casos de discapacidad neurológica cada año en 2030, según la OMS.

Los riesgos para el cerebro no sólo pasan por la pérdida de capacidades cognitivas que conllevan la demencia o los infartos cerebrales, sino que la capacidad cerebral también está ligada a un mejor control de enfermedades como la diabetes, sostiene el experto.

A través de este estudio "pionero" porque se centra en la prevención, explica Pascual-Leone, se extraerán marcadores individuales de cada uno de los voluntarios y se les hará un seguimiento durante un largo periodo de tiempo para tratar de anticiparse a posibles enfermedades neurológicas. "Se trata de enfermedades que a menudo no dan síntomas y no se manifiestan hasta 15 o 20 años después de contraerlas", explica el director del proyecto Barcelona Brain Health Initiative.

Una vez identificados los indicadores, añade el catedrático, también será posible trabajar para que personas que puedan tener alguna enfermedad neurológica no acaben desarrollando los síntomas y no se llegue a manifestar.

Serán necesarios 10 años de seguimiento de estos voluntarios para extraer "evidencias sólidas", sostiene Pascual-Leone, pero en los próximos 3 años ya dispondrán de los primeros datos basados en un extenso cuestionario y evaluaciones médicas y genéticas de los participantes. A todos se les facilitará en paralelo una intervención personalizada para promover hábitos saludables que se demuestren beneficiosos para el cerebro.

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