La viuda de Sean Connery explica que el actor "dormía durante días para intentar olvidar" su situación

Asegura en 'Paris Match' que era consciente de que tenía demencia y que eso lo hacía "muy infeliz"

Micheline Roquebrune, la pintora francomarroquí con quien Sean Connery compartió los últimos 45 años de su vida, ha concedido una entrevista a la revista francesa Paris Match en la cual recuerda cómo ha sido la última etapa de la vida del actor escocés, muerto el 31 de octubre a los 90 años. La esposa de Connery desde 1975 afirma que ahora está tranquila de saber que el mítico intérprete de James Bond ya no sufre. "No tuvo una buena salud durante los últimos cuatro años. Sufría demencia senil y era consciente de su condición. Eso lo hacía muy infeliz. Estaba aburrido de todo. Dormía durante días para intentar olvidar. En momentos de lucidez me decía que ya había tenido suficiente y que quería acabar. Me rompía el corazón verlo así. Eso no era vida. Al final, le rogaba al médico que le diera marihuana, cualquier cosa para sentirse algo más feliz", relata la viuda.

La artista confiesa en la entrevista que le ha sabido muy mal no haber podido hacer más por su marido, y también duda de si hizo lo correcto. "Cuando lo llevé a la clínica para una revisión hace unos cuatro años, el médico me dijo que Sean no duraría mucho. Lo único que podía salvarlo era ponerle un marcapasos. Le dije que lo hiciera. Y ahora que lo pienso, no sé si tomé la decisión correcta porque solo hizo que se prolongara más su sufrimiento", expone.

Stéphanie Renouvin, nieta política de Connery, fue quien dio a conocer públicamente la defunción del actor. "Cuando dejó de hacer de James Bond quiso demostrar que era algo más que una bonita sonrisa, unos ojos maliciosos y seductores...", expresó entonces la también periodista, que añadió: "El único consuelo que tenemos es que murió por la noche. Tranquilamente. Su último aliento fue de madrugada. Una muerte muy bonita".

El funeral del actor fue llamativo para mucha gente porque incluyó la incineración de sus restos en las Bahamas. "Sean no era creyente y yo tampoco. Sus cenizas están en mi casa, en una urna. Cuando pase la pandemia tiraremos parte de las cenizas en el campo de golf de Lyford Cay y otra parte en Escocia, en el de Saint Andrews", asegura Roquebrune, que también aprovecha la entrevista para rectificar una cierta imagen de arrogancia del actor que desde su punto de vista se había creado a su alrededor. "No podía soportar la injusticia. Era una persona inocente. Un buen hombre, incapaz de matar a una mosca. Lo han engañado mucho a lo largo de la vida", concluye la artista, que cierra la entrevista revelando que Connery "ha dado todo su patrimonio a una organización benéfica escocesa que se ocupa de niños que no pueden pagarse una educación".

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