El TC apunta a Forcadell por la investidura de Puigdemont

El Estado se moviliza ante una posible modificación del reglamento para habilitar la vía telemática

Una reforma del reglamento del Parlament para incluir la posible investidura telemática de Carles Puigdemont  aunque sea solo como premisa teórica, ya moviliza a los técnicos del gobierno de Mariano Rajoy y también alerta al Tribunal Constitucional, según fuentes consultadas por ARA.

Ante esa hipótetica reforma, caso de aprobarse, el abogado del Estado presentaría recurso de inconstitucionalidad. Y el TC, en virtud del artículo 161.2, en aplicación de la prerrogativa del Gobierno, suspendería automáticamente la aplicación de la reforma.

Y, al tiempo, requeriría a la Mesa del Parlament y a su presidente o presidenta que respete la decisión y se abstenga de seguir adelante con la misma ante un posible delito de desobediencia. Además, una investidura telemática supondría, por la conexión Madrid-Bruselas, ciertos gastos que podrían ser calificados como malversación de caudales públicos.

En el centro de este escenario, además, estaría la figura del presidente o presidenta del Parlament. Si Carme Forcadell, actual presidenta de la Mesa de la Diputación Permanente y  presidenta del Parlament en la anterior legislatura, es reelegida para el puesto, correría riesgos ciertos. Porque se encuentra en libertad provisional bajo fianza con amenaza directa por parte del magistrado Pablo Llarena de modificar su situación.

"No se escapa que las declaraciones...pudieran ser mendaces sin perjuicio de  poderse modificar las medidas cautelares si se evidenciara un retorno a la actuación ilegal que se investiga" apuntaba Llarena en su auto sobre Forcadell y los miembros de la Mesa del Parlament el pasado 9 de noviembre al comentar la aceptación que habían profesado del artículo 155 de la Constitución.

Forcadell, por tanto, de ser presidenta y desoir un requerimiento del TC entraría en situación crítica por su situación de libertad provisional bajo fianza y bajo condiciones como las señaladas por el magistrado Llarena. Este ejemplo sirve para ilustrar la dificultad de carácter personal por la que atraviesa Forcadell y de allí que su reelección como presidenta del Parlamenr no es tan automática ni sencilla como a primera vista pudiera parecer.

El proceso penal, como se puede apreciar, está vinculado como una bisagra al proceso político, todo ello mientras no se forme Gobierno, bajo la vigencia de la intervención del 155.

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