Tamarit y Peribañez niegan conocer pendrive alguno sobre Pujol

Coinciden con Martín Blas, contra el comisario Pino

Los detectives Antonio Tamarit y Julián Peribañez, ex empleados de la agencia Método 3, han negado haber entregado a la Policía pendrive alguno con información de la familia Pujol, según declararon ayer ante el juez José de la Mata. Ambos señalaron, en calidad de testigos, que la Policía, especialmente Marcelino Martín Blas y Rubén Eladio López, ambos de la unidad de Asuntos Internos, fue la que se puso en contacto con ellos para conocer el alcance de unos documentos incautados en un registro realizado en dicha agencia en 2013.

La punta del ovillo, según relataron ambos testigos, fue un informe sobre el caso Gürtel y Ana Mato, la ex esposa del alcalde de Pozuelo de Alarcón, Jesús Sepúlveda. Tamarit era el delegado de la agencia en Madrid y Peribañez trabajaba en Barcelona. Marcelino Martín Blas, entonces jefe de Asuntos Internos, contacto con Peribañez y él y su compañero de Madrid, acudieron al despacho del comisario, donde se les requirió sobre el documento y la identidad de quien lo había encargado.

Ambos detectives colaboraron durante un año con la Policía, pero, según han asegurado, nunca cobraron fondos, excepción hecha de los gastos de traslado a Madrid y la estancia en hotel.

Aunque de manera confusa, los detectives explicaron que al parecer quien manifestó interés por el informe citado era una empresa Ros Roca. Esta empresa leridana, según el líder de la trama Gürtel, Francisco Correa, pagó comisiones para conseguir la adjudicación de una planta de una planta de generación eléctrica en Castilla León.

Los contactos entre los detectives y la Policía, tras el encuentro con Martín Blas, quedaron a cargo de su colaborador Rubén Eladio López. Se trata de un inspector que colabora con Martín Blas en la comisión judicial encargada por el juez Arturo Zamarriego de investigar una grabación presuntamente ilegal de conversaciones de miembros del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y policías.   

Ambos detectives también señalaron que entre los rumores que circulaban por aquellas fechas y sobre los que se habló están los comentarios-cotilleos del financiero convicto Javier de la Rosa –cobrador de fondos reservados de la Policía- según el cual los Pujol habrían pagado una cantidad de dinero por informes presuntamente elaborados por la agencia Método 3 sobre la familia. Asunto sobre el que manifestaron no tener idea alguna.

El mentiroso en esta historia, tras las declaraciones de todos los implicados, parece ser Eugenio Pino, quien por otra parte ya había confesado tener “una poderosa imaginación” y decir cosas que no “son demasiado ciertas”, acerca del famoso pero desaparecido pendrive.