Tándem Cospedal-Zoido o el gabinete del Dr. Caligari

Los dos grandes cambios que presenta el nuevo gobierno son la atribución a Sáenz de Santamaría de la cuestión catalana y la creación de un nuevo eje de poder alrededor de Cospedal y Zoido

Los dos grandes cambios que presenta el nuevo gobierno de Mariano Rajoy son los siguientes: la atribución a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría la responsabilidad sobre el nuevo departamento de Administración Territorial (léase Cataluña) y la creación del nuevo eje de poder que representa en el gabinete el tándem María Dolores de Cospedal (Ministerio de Defensa) y Juan Ignacio Zoido (Ministerio del Interior).

Quizá por la fuerza de los tópicos, una de los asuntos que más morbo ha concitado en los medios de comunicación es el control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El hecho de que Sáenz de Santamaría mantenga la supervisión sobre el servicio de inteligencia ha hecho correr ríos de tinta.
Pero el CNI no lleva adelante investigaciones sobre corrupción. En cambio, ¡es la Guardia Civil, estúpido! Este sería el lema en este nuevo Gobierno. Porque, ¿no es acaso la UCO (Unidad Operativa de la Guardia Civil) la que más está trabajando en la investigación de casos de corrupción, según queda claro de su actuación en el caso de la Operación Púnica y otras que afectan a diario, sobre todo al Partido Popular?.

La Guardia Civil depende de dos ministerios: Interior y Defensa. La Unidad Central Operativa es el órgano central de servicio de la Policía Judicial de la Guardia Civil de España. Y su actividad en el seguimiento de casos de corrupción se ha hecho cada vez más indispensable para los jueces.
Rajoy ha dado una patada a su íntimo amigo Jorge Fernández Díaz (el Tribunal Supremo tiene pendiente resolver si admite o desestima la querella criminal de Xavier Trías y CDC contra él) porque ha dejado el Ministerio del Interior hecho unos zorros. Después de relevar varias veces a los responsables de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) desde 2012, Fernández Díaz ha provocado enfrentamientos internos al punto de que los policías están, metafóricamente hablando, a tiro limpio entre sí por rivalidades personales y políticas. El propio ministro ha sido grabado en su despacho y las cintas sobre sus maquinaciones – parte de la llamada Operación Cataluña- han sido filtradas en la recta final de la campaña electoral del 26 de junio.

Juan Ignacio Zoido, ex alcalde de Sevilla, es magistrado y ha aquilatado una experiencia política relevante. Ha trabajado junto a la ministra de Justicia Margarita Mariscal de Gante en el Gobierno de Aznar y fue designado primero delegado del Gobierno en Castilla La Mancha y más tarde delegado del Gobierno en Andalucía.

Zoido mantuvo relaciones muy estrechas con Javier Arenas, de quien terminó distanciándose. Y en este proceso el que fuera alcalde de Sevilla forjó un tándem con Cospedal.

Fue el hombre que arropó a la juez Mercedes Alaya en Sevilla, y quien, asimismo, estimuló la investigación de los ERE. Es el “especialista” en Susana Díaz y en la Junta de Andalucía. “Si yo fuera ella me echaría a temblar con Zoilo en Interior”, dice una fuente judicial consultada.

Esas fuentes señalan que Cospedal y Zoido trabajaron mutuamente en las últimas semanas para conseguir los ministerios de Interior y Justicia, respectivamente. Sin embargo, Rajoy prefería mantener a Rafael Catalá en el Ministerio de Justicia en lugar de nombrar a Zoido. La opción, pues, fue colocar a Zoido en Interior y a Cospedal en Defensa. Este es, como se ha apuntado, uno de los nuevos ejes de poder en el gabinete. “Es como la película sobre el militarismo alemán, el gabinete del Dr. Caligari”, bromea un diputado.

El otro eje de poder es el de la vicepresidenta única. Soraya Sáenz de Santamaría, según algunas fuentes, ha preferido abandonar el papel de portavoz del Gobierno, que contribuía a su desgaste, y asumir lo que será el principal reto del Gobierno: Cataluña.

Será ella, desde Administración Territorial, quien tendrá esa responsabilidad. No es una función completamente nueva aunque ahora es formal. A partir de 2012, Soraya Sáenz de Santamaría ha recibido en el Palacio de la Moncloa a Joana Ortega, vicepresidenta de la Generalitat, cada mes. Ortega ha reconocido en una entrevista con Toni Clapés, en RAC1, que nunca, en esos años, lograron ponerse de acuerdo en algo con su anfitriona.

La decisión de prescindir de José Manuel García-Margallo es un aviso de Rajoy a sus ministros. Cada mochuelo a su olivo. Es decir: cada uno a lo suyo. Ninguno tiene que invadir áreas que no le corresponden, algo que Rajoy se reserva para sí mismo. “José Manuel está hundido”, señala un ministro que ha hablado con su colega despedido.

Luis de Guindos, que une en su ministerio también el área de Industria, ha arrancado a Rajoy una cesión de poder, quizá algo simbólica, según ha confirmado ARA en fuentes gubernamentales. Cuando el presidente del Gobierno no presida la Comisión Delegada de Asuntos Económicos será Guindos y no la vicepresidenta quien le sustituya.

Guindos, que había amagado con irse, presidirá la Comisión cuando Rajoy no lo haga, cosa que ocurre a menudo. Ello requerirá una modificación, en las próximas semanas, del decreto que regula dicha comisión.

Pero un pajarito apunta que Guindos ha decidido permanecer en su puesto también por otra razón: espera que le caiga la breva de la presidencia del Eurogrupo. Porque en marzo de 2017 hay elecciones generales en Holanda. Y las encuestas son desfavorables para Jeroen Dijsselbloem, el ministro holandés que derrotó a Guindos. El flamante ministro confía en que Alemania volverá a apoyar la creación del puesto de presidente permanente, y no rotatorio como ahora, del Eurgrupo.
Una de las sorpresas, se dice que también para el interesado, ha sido el nombramiento de Álvaro Nadal, hasta ahora director de la Oficina Económica del Presidente. Al traspasar ayer a Nadal una parte de la cartera que mantenía en funciones, el ministro Guindos apuntó que Nadal pasaba ahora “de las musas al teatro”. En otros términos, que una cosa es ser fuente de inspiración de ideas económicas y otra actuar. Durante la toma de posesión no estuvo presente Alberto Nadal, secretario de Estado de Energía; fuentes ministeriales creen que no continuará en el puesto.

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