La UE ante la segunda oleada: mapa de colores común pero restricciones a la carta

Los Veintisiete no han conseguido coordinar las medidas de control en las fronteras

La UE ante la segunda oleada: mapa de colores común pero restricciones a la carta

La segunda oleada de la pandemia de coronavirus ya es una realidad en Europa, con más de 4,21 millones de contagios registrados según la actualización de este martes del Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC). Precisamente los ministros y secretarios de estado de la Unión han pactado finalmente este martes otorgar al ECDC la tarea de elaborar semanalmente un mapa europeo de regiones de riesgo ante el aumento de contagios del coronavirus, con un código de colores común. Lo que no han podido acordar, sin embargo, es la aplicación práctica de este semáforo: las medidas de control o restricciones que se pueden aplicar en función de cada color. La Unión Europea no tiene competencias en este ámbito y, al fin y al cabo, cada estado puede hacer lo que quiera con la gestión de sus fronteras en un contexto de pandemia, como ya pasó en la primera oleada. 

Aquella primera oleada de coronavirus se llevó por delante el espacio de libre circulación de personas y mercancías, y lo convirtió en un mosaico de restricciones unilaterales que ha puesto también en cuarentena uno de los principales valores de la Unión Europea: la libertad de circulación entre países. Ahora, ante la segunda oleada, Bruselas (que tiene nulas competencias en este ámbito) quiso evitar un nuevo caos fronterizo y preservar el pilar que fundamenta el comercio y la economía europea con la propuesta, que había presentado en septiembre, de un código de colores común y de criterios compartidos para gestionar los viajes dentro del espacio Schengen. Pero las limitaciones de la UE se han hecho evidentes en la reunión de este martes en Luxemburgo. El acuerdo final es solo parcial y no vinculante. 

El texto, que tiene valor de "recomendación", implica que cada semana los estados miembros tienen que facilitar al ECDC los datos sobre los nuevos casos de coronavirus notificados por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, el número de pruebas hechas por cada 100.000 habitantes y el porcentaje de positivos. De este modo, se consiguen resultados comparables. Además, los datos se darán por regiones y no por países, para intentar circunscribir al máximo las medidas restrictivas y no poner todavía más trabas a la libre circulación. "Todas las medidas de restricción tienen que ser proporcionadas y no discriminatorias y se tienen que levantar tan pronto como lo permita la situación epidemiológica", dice el comunicado del Consejo, escarmentado de las medidas que se tomaron en la primera oleada y que acabaron implicando la prohibición de entrada en ciertos países en función del país de origen del viajero (pasó, por ejemplo, en Hungría, pero también en países nórdicos como Dinamarca).

Habrá cuatro colores. Verde para las zonas con menos de 25 casos por cada 100.000 habitantes y un índice de positivos inferior al 4%. Naranja ahí donde el total de casos nuevos notificados de covid-19 en los últimos 14 días es inferior a 50 por cada 100.000 habitantes pero el porcentaje de tests positivos es del 4% o más. También tendrían color naranja las zonas donde los casos notificados nuevos de coronavirus son entre 25 y 150 pero el porcentaje de positivos es inferior al 4%. Rojas son las zonas donde los nuevos casos detectados por 100.000 habitantes superan los 50 y la ratio de positivos es superior al 3%. Si hay más de 150 positivos por cada 100.000 habitantes, también. Por último, se pintarán de gris las zonas sobre las cuales no haya suficiente información.

Todavía no se ha hecho público el mapa definitivo con los tres colores, pero el ECDC actualiza semanalmente el mapa por regiones que se puede ver en la imagen de esta noticia, con diferentes gradaciones de rojo, naranja y amarillo, en el que se puede anticipar que el mapa con el nuevo código pintará prácticamente toda Europa de rojo. 

El problema, sin embargo, llega cuando se tiene que traducir a la práctica lo que implica cada color. Aquí es donde los estados no se han podido poner de acuerdo ni siquiera para fijar una "recomendación" conjunta. "No hay una verdad o evidencia médica común para todo el mundo. Cada cual tiene sus propios expertos, que dicen cosas diferentes", admitía la semana pasada una alta fuente comunitaria preguntada por la dificultad de pactar medidas como las cuarentenas, por ejemplo. 

Esto explica que lo único que haya podido pactar el Consejo este martes sea que no se puede restringir la circulación a las personas que viajan desde zonas verdes. Tampoco se podrá impedir la entrada de un viajero de otro estado miembro, solo se le puede exigir cuarentena o test antes o después de llegar, pero en ningún caso se fijan los días de cuarentena en función del color de la región de origen o de destino. Tampoco se recomienda la priorización de los testos por encima de las cuarentenas, como sí ha recomendado varias veces la ECDC. 

Así pues, ante la segunda oleada de coronavirus, cada estado puede continuar aplicando o no restricciones en función de sus criterios en un territorio europeo donde el color predominante ya es el rojo y el verde no se observa en casi ninguna región.