Zentangle: el arte de olvidar los problemas dibujando

Es una técnica basada al repetir patrones, a menudo geométricos, para crear dibujos

Dedicar tiempo a relajarte mientras crece la autoconfianza, potenciando la creatividad y retardando la respiración. Es posible y fácil, y se llama zentangle. Jordi, de 67 años, lo descubrió en los primeros días de confinamiento. “Vi que mi ex mujer había colgado un dibujo en Instagram y me sorprendió porque ella nunca había dibujado. Me explicó que seguía a Alicia Gutiérrez Rey y aquel mismo día empecé a hacer zentangle con ella”, recuerda encantado. Alicia Gutiérrez Rey, profesora de zentangle desde hace más de 5 años, es la responsable de Mind & Tangle, una escuela de meditación creativa a través del dibujo. Se dedica a la formación de zentangle y hace formaciones para empresas e instituciones públicas de zentangle, coaching y resolución creativa de problemas. Durante el confinamiento hizo 74 directos gratuitos –uno diario durante dos meses y medio– con clases de zentangle, que son meditaciones creativas guiadas de una hora y media de duración y se podían seguir en directo o en diferido. Más de 1.900 personas se conectaban a la vez a sus directos de Instragram.

¿Qué es y cómo funciona?

Gutiérrez Rey define el zentangle como una meditación creativa donde te encuentras a ti mismo sin necesidad de saber dibujar. “No es clase de dibujo, es meditación creativa”, insiste. En su web leemos “arte en tus manos, yoga para tu cerebro”. El objetivo es crear imágenes bonitas haciendo un trabajo estético, pero si se hace sólo con este fin existe el peligro de juzgarse a uno mismo porque la creación no es lo bastante perfecta. “Aquí lo realmente importante es encontrarte a ti mismo, que el tiempo que estés dibujando lo hagas libremente, sin pensar en nada. Solo te fijas en cada línea en cada momento. Es la búsqueda interior de tu creatividad. ¿Cuánto tiempo hace que no haces nada con libertad mental, sin juzgar?”, pregunta. En zentangle se dibujan patrones que ya existen y se utilizan unas pautas que son los pasos que se deben seguir para cada patrón. Cuando se empieza a dibujar con un papel en blanco es fácil que te bloquees. No te dicen cómo tienes que dibujar, pero hay que utilizar los patrones que te dan y los gestionas cómo quieres. 

El zentangle original es en blanco y negro: sólo hace falta un rotulador de tinta china y un lápiz para dibujar sobre una cartulina blanca, una tesela de 9x9, para no despistarse con colores, aunque también se pueden utilizar. Tiene esta medida pequeña para que nadie se asuste con un folio en blanco pensando que no será capaz porque no sabe dibujar. “De entrada tu cerebro cree que podrá llenar un espacio tan pequeño. Se trata de no crear barreras y ponerle las cosas fácil al cerebro”, argumenta la maestra. Una vez aprendes, ya lo puedes hacer solo. Los patrones recuerdan los mandalas, aunque el zentangle no sigue ninguna simetría y los creas tú empezando de cero. «Yo voy hablando, soltando frases empoderadoras para que te sientas seguro y ganes confianza con mensajes que poco a poco y de forma inconsciente van calando. Así desaparecen mensajes negativos como "no seré capaz" o "me estoy equivocando". Se trata de darte una oportunidad, de permitirte cometer errores y de aprender a tratarte bien». Explica que guía a los alumnos a través de la respiración, que es donde ponen la atención. “A la gente le gusta porque les satisface el resultado estético, les sorprende haber sido capaces de dibujar aquello tan bonito, pero sobre todo se sienten bien mientras lo hacen y se sienten tranquilos por dentro”, asegura.

Creatividad y conexión

“Ha estado de gran ayuda para pasar el principio de la pandemia. Y todavía ahora sigo superenganchado. Ha sido todo un descubrimiento, me gusta, me relaja y ella es fantástica”, explica en Jordi. Reconoce que para una persona tan activa como él, que siempre está haciendo cosas, no siempre es fácil relajarse. Después de seguir los vídeos durante el confinamiento, ha hecho otros cursos: “Pongo música clásica de fondo, conecto con mi respiración ¡y a dibujar! Cada día hago dos o tres patrones”.

Cada vez cuesta más que nos concentremos. La mente no suele quedarse en blanco cuando intentas relajarte porque siempre habla, salta de una cosa a otra, y si estamos sobrestimulados, todavía más. “Por eso todo el que te permita irte de la mente y quedarte en un punto de conciencia estando centrado en algo es muy poderoso”, asegura Jenny Moix, profesora titular de psicología de la UAB y autora del libro Mi mente sin mí. Lo único que falta en tu vida eres tú (Editorial Aguilar Random House Mondadori, 2018). “Entiendo que meditar no le guste a todo el mundo, pero también se puede conseguir un foco atencional haciendo otras actividades, como las actividades manuales como el zentangle, la papiroflexia, los mandalas, la jardinería o la cerámica, en las que el cerebro se concentra en lo que estás haciendo y se olvida de lo demás. Cada cual tiene que encontrar lo que le funciona: hay quién prefiere hacer deporte o bailar”, dice. Moix explica que estudios científicos han demostrado que nuestra felicidad no depende tanto del que hacemos sino de si estamos centrados en lo que hacemos; por lo tanto, cuanto más concentrado estés haciendo algo, más te gusta. 

Gildo, de 52 años, también se inició en el zentangle a mediados de marzo. No sabía qué era pero descubrió la cuenta de Mind & Tangle, probó un directo y le encantó.

Recuperó las sesiones previas, seguía los directos y si no podía, los veía al volver del trabajo. Ebanista de profesión, tuvo que dejarlo por una alergia al pegamento, y desde entonces echaba de menos cierta creatividad en su día a día. “Llevaba años diciendo que cuando tuviera tiempo me apuntaría a un curso de dibujo, pero nunca encontraba el momento. Con el zentangle siento que he reconectado con esta parte de mí”, reconoce. Dice que le aporta muchas cosas positivas: “No se trata sólo de dibujar, también de entender que no existe el error, que un error es una nueva oportunidad y que puedo aprender. Además, desconecto del entorno y pienso en lo que me apetece hacer. Me ha ido muy bien para creer más en mis posibilidades”.

Zen... qué? 

Los americanos Rick Roberts y Maria Thomas son los creadores del zentangle. Ella es calígrafa y él profesor de yoga. La idea surgió un día que él la llamó mientras ella dibujaba una letra gótica sobre un papel, pero estaba tan ensimismada y concentrada en lo que hacía que ni lo sintió. A partir de aquí, en 2003 decidieron que esto tan increíble que les pasó tenían que enseñárselo al mundo. Crearon la palabra zentangle, mezcla de meditación (zen) y enredar (tangle), y la registraron, convencidos que encajaba con el método de dibujo intuitivo que querían crear. El resultado es la marca registrada zentangle®. En su web definen el método como una manera de aprender de forma fácil, relajada y divertida a crear imágenes bonitas dibujando patrones estructurados. También han creado una patente internacional y escuelas donde forman los formadores de zentangle, que necesitan adquirir el certificado para ser considerados como tal. Tienen escuelas en los Estados Unidos y desde 2019 también en Alemania.

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