La agonía millonaria del tren en Murcia

Después de 30 años, el miércoles Adif comenzó el soterramiento de las vías en medio de escepticismo

Se abrazan y se saludan como aquel grupo de ancianos que se encuentran cada día para jugar a las cartas en el bar: satisfechos de estar allí un día más, pero sin dar por hecho que al día siguiente se repetirá. El miércoles al mediodía decenas de vecinos de Murcia volvían a reunirse en las vías del tren para protestar contra las obras que comenzaban para hacer llegar el AVE a la ciudad. Ya se habían visto unas horas antes, porque esa misma noche había sido la 64ª seguida ocupando las vías como rechazo a un proyecto que lleva la alta velocidad a una ciudad que tiene la misma estación de tren desde el siglo XIX.

Hace 35 años que luchan para que se soterren las vías del tren convencional que dividen peligrosamente la ciudad. Y con este problema aún por solucionar, este año se empezó a construir la infraestructura para hacer pasar por ahí el AVE, pero también sin soterrar, una opción que los vecinos no piensan permitir. Durante años han visto morir a otros vecinos cruzando las vías mientras decenas de millones de euros públicos se evaporaban en promesas incumplidas como planificaciones de proyectos anulados, indemnizaciones, rectificaciones y desviaciones ilícitas.

Hay una diferencia entre el día de protesta número 64 y el miércoles pasado. El 15 de noviembre fue la fecha que Adif fijó para comenzar las obras del -ahora sí- soterramiento de las vías del AVE. Este fue el acuerdo al que llegaron el gobierno municipal y el administrador público de infraestructuras tras unas jornadas de protesta a principios de octubre para impedir las obras y que terminaron con represión policial y varios detenidos. El miércoles los vecinos quisieron comprobar con sus propios ojos que esta es la buena. "Nos están volviendo a tomar el pelo", decían dos vecinas del barrio de Santiago el Mayor -donde está el paso a nivel más peligroso- tras ver llegar las primeras máquinas y operarios. Después de tres décadas de promesas sin cumplir, están convencidos de que estas obras son solo maquillaje y de que el AVE acabará llegando al aire libre (como querían el gobierno regional del PP y la patronal), separando los barrios del sur de la ciudad del resto con un muro de metacrilato.

60 millones de sobrecoste

Pero estas obras tienen un coste elevado, y esta es otra de las chispas que encienden la rabia vecinal. "Todo esto es dinero público, lo pago con mis impuestos y se han perdido muchos millones", dicen las mismas vecinas. La factura de todos estos años sin ni tren subterráneo ni AVE es millonaria. Entre un laberinto de licitaciones, anulaciones, asociaciones temporales de empresas y corrupción, se han evaporado más de 65 millones de euros.

A principios de noviembre, el juzgado de instrucción de Murcia cifró en 60,1 millones el presunto fraude cometido en el tramo que debe unir Crevillent y la capital murciana y citó constructoras como Sacyr, Dragados y Acciona Infraestructuras, acusadas de disparar el precio de las obras un 626% con desviaciones "escandalosas".

En este caso, se trata de unos de los tramos previos a los que se han empezado a construir esta semana. Pero justamente este jueves Ahora Murcia denunció ante la fiscalía gastos de hasta 4,4 millones de euros en contratos e informes del AVE que tienen justo que ver con la eterna promesa del soterramiento. Según el partido, 1,37 millones de euros se pagaron sólo para redactar la propuesta que sirvió para anular el contrato de un proyecto de AVE soterrado con el objetivo de sustituirlo por uno nuevo que, en cambio, no preveía el soterramiento, lo que terminó encendiendo las protestas vecinales.

Víctimas del boom

Además, en todo este proceso ha habido expropiaciones de terrenos de vecinos en función de proyectos que no se han terminado ejecutando y que, en algunos casos, se han revertido pero que en otros han acabado con indemnizaciones millonarias, para disgusto de Fomento.

Juan Sánchez lo observa desde el balcón de su casa. Justo delante tiene el muro que lo separa de la vía y a poca distancia tiene la estación del Carmen, que fue construida de manera provisional cuando la inauguró Isabel II en 1862. Este murciano de 78 años vive rodeado de casas de nueva construcción vacías que se levantaron en pleno boom inmobiliario, después de que en 2006 se proyectara un plan urbanístico que prometía el soterramiento y, por lo tanto, el fin de la separación entre su barrio y el resto de la ciudad. "Un constructor hizo todo esto, vació las casas que había y compró los terrenos llegando a acuerdos con los propietarios, pero luego quedó todo vacío", explica Sánchez, que recuerda que él mismo tuvo que firmar los permisos de obra para que le levantaran un bloque justo delante de casa.

Lo mismo explica Dolores Sánchez, que vive en la otra esquina: en 2006 el departamento de Urbanismo municipal promovía la compra de vivienda en esta zona luciendo un plan de soterramiento del AVE que nunca llegó. De hecho, asegura que cuando ella compró la casa que tiene justo delante del paso a nivel de Santiago el Mayor, "ya se hablaba del soterramiento".

Y entre el escepticismo de los vecinos, todavía hay otro motivo que les hace desconfiar del cumplimiento. Joaquín Contreras es el portavoz de la Plataforma Pro Soterramiento y está ahí desde los ochenta, cuando nació la plataforma. Recuerda que en 1995, cuando se proyectó el primer proyecto de soterramiento, el coste se estimaba en 195 millones de euros. Ahora el proyecto está presupuestado en 600 millones. "¿Cómo puede ser que en un sector que ha sufrido caída de precios haya habido esta inflación?", se pregunta.

Contreras es extremadamente crítico con un gobierno regional que, asegura, tiene más intereses que Fomento en que el AVE llegue "ya y sin soterrar". De hecho, el propio portavoz de la plataforma asegura que su relación con Juan Bravo, actual presidente de Adif, ha sido "dialogante y abierta". Bravo ha pisado Murcia durante los conflictos y ha accedido a parte de las reclamaciones vecinales, enfrentándose en cierto modo al gobierno autonómico y a la delegación del gobierno español. Consultada por este diario, Adif se ha limitado a decir que cumpliría con el acuerdo alcanzado con los vecinos y que el AVE llegaría soterrado a Murcia.

Bravo ha accedido a asistir a una comisión de seguimiento en la que ante el propio Contreras certifica que se cumplen los acuerdos. Mientras tanto, sin embargo, el gobierno regional custodia a los operarios con un dispositivo policial extraordinario, que ha recibido refuerzos del barco del Piolín de Barcelona. Esto tampoco asusta a los vecinos. Tienen miedo, dicen, pero seguirán protestando para dejar de ver escenas tan habituales como el cochecito que quedó medio atascado entre las vías durante la prostesta del miércoles.

"¡Joaquín, mira!", grita una de las vecinas de Santiago el Mayor durante la concentración del miércoles. Le enseña una fotografía en el móvil, su nieta acaba de nacer. "Quizás ella sí lo verá", le responde Contreras, que hace 30 años que lucha para que la vía deje de separar a los vecinos.

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